El «fetdiferencial» de Catalunya ja és la cultura de la mort

Cataluña es la región con más homicidios por eutanasia y menos objetores de España.

Reflexionemos un poco sobre el bien y el mal. Pero a fondo.

El bien existe. Es lo adecuado para la naturaleza de cada cosa, aquello que cada naturaleza busca para perfeccionarse y mantenerse en su ser. Todo apetito natural tiende al bien. Por eso todo lo que queremos lo queremos porque se nos presenta bajo el aspecto aparente de bien; los seres humanos no podemos querer el mal como tal. En això consisteix la llibertat: tendiendo por naturaleza a la felicidad o bien absoluto (nadie desea la desgracia), en la vida debemos escoger cada día entre varios bienes relativos, particulares y finitos. Cuando la voluntad absolutiza esos bienes relativos aparece el mal moral. Ho veiem en el nacionalisme (que absolutitza lanació), el capitalisme (absolutitza els diners), el generisme (absolutitza el sexe) i en qualsevol ideologia o vici. En nuestras sociedades del bienestar es frecuente absolutizar ese mismo bienestar, convertirlo en el bien último, lo cual también es fuente de males morales. En el nacionalismo lanació lo es todo; en el consumismo el bienestar lo es todo.

Algunos creen que el mal es lo contrario del bien. Pero no es así. El mal es como un agujero: no és pas una cosa, sino un defecto, un fallo, una deficiencia. El agujero solo puede describirse haciendo referencia a lo que lo rodea; el mal solo puede describirse referido al bien que parasita. El mal existe, pero no es. Está en las cosas pero no es una cosa. El mal inhiere en las cosas, en lo que es. Y como todo lo que es, es bueno en tanto que es, resulta que el mal es la privación de un bien debido, de un bien que debería estar ahí. Es la ausencia de un bien, existe en el bien, necesita del bien para existir. Y necesita del bien doblemente: del bien del cual priva (por ejemplo la salud de Pepet) y del bien al cual priva (el enfermo Pepet). Por eso no existe el mal absoluto, el bien tiene una primacía absoluta sobre el mal, el bé és més fort que el mal. Sempre.

El mal duele y provoca tristeza. El efecto del mal, la desgracia, la experiencia del mal, la respuesta afectiva que se le da, no es el mal. Confundir el mal y el sufrimiento conduce a la ilusión de creer que reduciendo el sufrimiento, escapando de él, se puede vencer el mal. És com amagar el cap a la sorra del benestar.

La mort és sempre un mal, i mai no és un alliberament. La pérdida del bienestar no es un mal mayor que la muerte, aunque así nos lo repita la utilitarista mentalidad consumista y aburguesada. No vivimos la vida por el bienestar que nos procura, sino por aquello que la sobrepasa. L’ésser humà -com experimentem cada dia en la nostra natura i no pot ser d’una altra manera- viu per amor.

Luchar contra el mal eliminando al sujeto que lo padece es un error. Aliviar el sufrimiento del paciente eliminando al paciente es suprimir el mal eliminando el bien. No es liberarse del sufrimiento, sino suprimir al que sufre. Y debemos tener clara una cosa si encara conservem el seny: la muerte de un ser humano no es como la de un ficus o la de un perro, porque el hombre tiene otro tipo de dignidad. Una planta o un perro no existen de la misma forma que una persona, por eso la jardinería no es lo mismo que la veterinaria o la medicina. La eutanasia es específicamente diferente si se practica a un perro o a un ser humano.

Siguem clars: la eutanasia es un homicidio, un acto intrínsecamente malo, un mal. Cuando para cometer un acto malo hay plena conciencia, preparación cuidadosa, colaboradores necesarios, etc, cualquier código penal los considera agravantes de dicho crimen. Curiosamente nos quieren hacer creer que no pasa lo mismo con la eutanasia, sino al contrario: nadie tiene culpa, se despoja de responsabilidad a las personas que la cometen. El mal que se realiza (el homicidio) se olvida, y solo se fijan en el mal que se sufre (la enfermedad o el malestar, sea cierto o solo percibido). Así ya se puede matar tranquilamente. Muerto el perro se acabó la rabia.

Pues ya hemos pensado un poco sobre el ser humano, el bien, el mal y la libertad. Ara mirem la realitat. Hace 1,5 años los políticos aprobaron una ley de eutanasia llena de conceptos nazis. Marcos Gómez, expresidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, se cansó de avisar de que «No hay ningún motivo para acabar con el sufriente, y hay muchos recursos para acabar con el sufrimiento». No li van fer cas, y empezaron a matar con bata blanca.

Nos dicen que ya se ha eliminado a 159 personas, de las cuales 60 en Cataluña. Es el 38% del total de España, aunque Cataluña solo tiene el 16% de la población española. Y esto es solo el principio.

En Cataluña solo hay 167 sanitarios objetores de los 4.500 que hay en España. Menos del 4% para una población que pesa el 16%. Ciertamente es chocante que un médico deba apuntarse en una lista para decir que él no matará a nadie; como si un arquitecto debiera apuntarse para decir que respetará las leyes de la física al construir edificios, o un abogado para asegurar que defenderá la ley. Però així és la nostra Espanyeta de cuchufleta, aburgesada, degenerada, amesellada, ramaditzada i ofegada en benestar.

Pues ya tenemos otro fetdiferencial català: la cultura de la mort. Normal en un lugar donde el apetito del bien ya está deformado por el veneno de la idolatría lazi que cada día centenares de medios del Règim lanzan a la atmósfera.

Com mola la reichpubliqueta.

Dolça i eutanasiada Catalunya…

 



Categories: Huid del nacionalismo, Pensando bien

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16 comentarios

  1. Este artículo es de una profundidad y solidez extraordinaria , me ha gustado mucho y , además estoy totalmente de acuerdo.
    Me gustaría decirles que cuesta un poco de entender ciertos pasajes.
    Para ir al grano , les agradecería que lo volvieran a escribir de nuevo sin perder un ápice de su profundidad filosófica .
    Puede ser que se haya escrito demasiado rápido para poder publicarlo a tiempo ?.No somos expertos en la materia y nos gusta mucho aprender sobre ella.
    Mil gracias por su calidad

  2. Pues yo estoy a favor de la eutanasia y que cada cual la elija libremente, llegado el caso, sin condicionamientos ni coacciones.

    • Es un asesinato o suicido asistido. Conviene aguantar cob lo que viene y rezar. Rezar mucho

    • Es más practico y está mucho mejor pagado la objeción de conciencia impositiva.

      Hay gente que quiere eutanasiarse pagando impuestos, especialmente para alimentar al monstruo bipartidista y a sus hambrientos políticos políticas y politiques. y sus enchufados de oro.

      Yo, no.

      Es un derecho humano elegir libremente, llegado el caso, sin condicionamientos ni coacciones.

      Así que la próxima vez procure eutanasiarse solo votando a Pedro Sánchez o Rajoy («Frente Progresista Expoliador»), pero déjenos a los demás en paz.

  3. Vaya por Dios, he escrito artícvlo correctamente y se me ha olvidado la aversión por el panderamen que corre por aquí, algo mucho más importante que la corrección ortográfica y gramatical para una exacta emisión y comprensión del mensaje. ¿Es el cvlombio un arma de destrucción masiva? ¿Se imaginan a un profesor de física obligado a decirle a sus alumnos «pompislombio» para no ser censurado?

  4. Sinceramente, nadie puede negarme el derecho a morir con dignidad si llega el momento en que valoro mi vida como insoportable.

    No hay que mezclar religión y política.

    Dicho esto, otra cosa es que haya que evitar las muertes sin cumplirse todos los protocolos.

    • La «dignidad» no existe. Es una construcción humana que por tanto depende de como lo entiende cada persona; en cada época, cada pais y cada religión es diferente.

      Tu si te quieres suicidar, hazlo.

      No tienes derecho a cambiar nuestra civilización, ladrillo a ladrillo y tacita a tacita, con la «técnica del Holocausto» (a través de «dar pena», pero con aviesas intenciones muy precisas), sin saber además cuales son los resultados ni las consecuencias.

      Cuando los Soros y cía nos manipulan con los sentimientos no es precisamente para nuestro beneficio

      Además hace creer que lo importante es «ser progresista» (sea lo que sea, porque hoy es una cosa y mañana, otra. ¿qué será pasado?) y no tener politicas racionales que beneficien a todos, gestionar con probidad y eficacia los recursos públicos y no robar del dinero de los impuestos de todos, que «NO son de nadie».

      Esto es completamente falso y explica la deriva sin sentido en que nos hemos embarcado estos últimos 40 años.

      Usted no se preocupe, que ya los médicos tienen protocolos para estos casos (cuidados paliativos).

      Entiendo que a usted le interese, llegado el caso, una sociedad más humana y más cariñosa con el débil y el enfermo (si Dios quiere muchos llegaremos a viejos).

      Pero eso solo significa que usted promueva eso y no la civilización del hedonismo, del dinero y del consumismo (producen nihilismo y depresiones); el homicidio por razones de «dignidad» es su consecuencia natural y necesaria.

      ¡Olvídese de las dignidades y los consumismos y empiece a ser humano y vivir como tal!

      ¡las cosas que uno aprende cuando deja de tener veinte años!

      (ps: no nos intente manipular con pena. Esto es un asunto de relación individuo y su grupo y, por lo tanto no de opiniones «ideológicas» o «sorosistas», sino de CIENCIA sociológica, psicológica y etnologica)

  5. Yo siempre he flipado de que te obliguen a ir con casco en moto y cinturón en el coche pero te pongan gratis el servicio de matarte.
    Aemás ME han enviado esto por facebook que complementa lo que escribís, no sé de quien es:

    Es una ley innecesaria. Si se quiere mitigar el dolor de los enfermos terminales, para eso está los cuidados paliativos.

    La eutanasia es suicido asistido. No sé por qué. Si alguien quiere suicidarse que lo haga él solito, sin liar la conciencia de un tercero.

    Los médicos intentan mantener la vida, no otorgar la muerte.

    La eutanasia es un homicidio, festejarla con la emoción a flor de piel simplemente es repugnante.

  6. DC me gusta especialmente por estos magníficos análisis de fondo co los que siempre aprendes. En este caso me parece impecable, y además muy acertada la relación entre el pensamiento ideológico que predomina en Catalunya.

    ¡Muchas gracias dolça!

  7. Mucho razonamiento para llegar adonde se quiere llegar. La muerte será un mal, pero todos acabamos muriendo. Por tanto, morir, como vivir, no es una verdadera elección. No veo inconveniente en que, de propia voluntad, alguien que ya solo sufre adelante ese momento para dejar de sufrir. ¿Es acaso sufrir permanentemente el sentido de la vida? No veo qué felicidad ni qué bien hay ahí.

  8. Soy un firme defensor del derecho a una muerte digna. Hoy la eutanasia la garantiza, no la fuerza ni obliga.
    La entrada que sale hoy en DC es un cúmulo de equívocos forzados. Si el abrazo de eutanasia y nacionalismo fuere uno e igual, yo sería un bicho raro, muy raro. Porque tengo libertad y razono con dignidad como un ser humano consciente de su humanidad, pero no soy nacionalista.
    Toda fe, también la religiosa, ha de respetar las creencias de los que no la tienen, o las tienen de otra naturaleza. En este caso, dejando de tratar a quien defiende el derecho a una muerte digna, como un ser odioso, incluso como suicida o asesino.
    Siempre he sostenido lo que pienso. Por eso os traslado esta desavenencia. No sólo por el contenido, sino por las trampas del lenguaje utilizado para alcanzar el efecto deseado.

    PD: Pocas cosas son tal crueles como impedir a un ser humano dejar este mundo cuando su vida es un tormento y las expectativas de mejora nulas.

    Salud
    Antonio Robles.

    • La estadística no falla. Territorios libres de nacionalismos como Madrid todos contra la eutanasia. Territorios nacionalistas como Cataluña: asesionatos en masa. Los números no falla y DC sigue publicando entradas excelentes como esta

      • Bueno, asesinatos en masa Y remplazo de la población local por colonos islámicos; no lo olvide.

        En realidad esto es una variante del capitalismo de siempre.

        Con el capitalismo, los burgueses millonarios, con el engaño de hablar en nombre de la nación y utilizando los esloganes-humo de libertad, igualdad y fraternidad, quitan todos las defensas que tiene la sociedad y se ponen a gobernar ellos para hacerse más ricos no importa como ni a costa de qué. No importa otra cosa que hacer dinero; las personas sobran, salvo que sean consumidores.

        Con estos nacionalistas, como su ideología y razón de ser no es la gente sino la lengua, lo único que importa es forzar como sea que la población hable catalan.

        Si los que hablan catalan son marroquíes o senegaleses o pinguinos y los nativos no, sólo hay una solución:

        sustituir una población por otra.

        no importa que no se integren o que tengan otra religión (y otra cultura) o que no sepan hacer nada y atrasen el pais:

        lo único que importa es que hablen «catalan».

        Espero que cuando llegue el momento cumplan y no se pongan a hablar marroquí. árabe coranico o pashtun, porque esta ingeniería social nos está costando un ojo de la cara y no tiene marcha atras…

        aunque viendo lo inútiles que son estos resentidos ciegos de odio es como para echarse a temblar.

        Al menos los soros estarán contentos:

        una vuelta a su añorado al-Andalus, edén perdido por los malditos cristianos.
        Y sin que les cueste un p* duro.

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