“Amem el regionalisme, que és lo contrari del separatisme”

¿Por qué el nacionalismo oculta lo que pensaba uno de sus referentes fundacionales?

Desde mediados de los años 40 algunos nacionalistas burgueses, jóvenes y procedentes casi todos de familias franquistas, montaron el Grup Torras i Bages. Entre ellos estaba Jordi Pujol. Se reunían en pisos particulares e invitaban a conferenciantes. Duró unos pocos años, y después algunos se integraron en el nuevo grupo de Jordi Pujol, Crist i Catalunya. Estava clar que en aquells anys el nou nacionalisme prenia al bisbe de Vich com a referent.

I qui era en Torras i Bages?. Pues un obispo y un pensador como una catedral. Estaba convencido de que la vida social funcionaba mejor si se acercaba a las personas, si se dejaba espacio al principio de que cualquier cosa debía hacerse lo más próxima posible. En deia “regionalisme”, y trató de librarlo de las influencias ideológicas que ya se lo apropiaban desde fines del siglo XIX. Esto es lo que decía Torras y Bages en sus Consideracions socials i polítiques sobre el regionalisme:

Amem el regionalisme, que és lo contrari del separatisme, la condició necessària de les unions permanents i felices, la representació de l’equitat fraternal entre els homes, la realització del sentit translatici d’aquell text sagrat que diu: ‘En la casa del meu Pare hi ha molts pisos’ (…) el regionalisme no és una nova secta política del segle XIX (…)

La nostra Espanya és una legió de pobles; junts fan un tot. La Providència mai s’erra, ni quan els posà en un territori i els juntà, la varietat y el contrast no el posà Déu per a discòrdia, sinó per a harmonia. L’odi recrema i destrueix, l’amor engendra i edifica; per això, portat d’aquesta noble afecció, de des que era jove m’allistí al partit de l’amor. (…)

El centralisme debilita el sentiment patriòtic. (…) El pensamiento político del regionalismo consiste en ver si el decaimiento público de la monarquía española se puede recuperar, más que por los vínculos unitivos de la política, enteramente desacreditada, por medio de la vida de los miembros”.

Es decir, nada de nacionalismo y menos de separatismo, sino patriotismo del de verdad. En el seu Discurs com a president dels Jocs Florals de Barcelona (1899) hi va aprofundir més encara:

Aquest any la nostra Espanya ha passat solemnes tristeses (…) Cuando con el terremoto ocasionado por el hundimiento del Imperio hispánico en las Indias orientales y occidentales los hombres que buscan el remedio de España parecía que de despabilaban, tuvieron la clarividencia de la aptitud del Regionalismo para la reconstrucción nacional. (…)

Autonomia no significa tampoc independència, perquè tots els sers són autònoms, i, no obstant, no són independents (…) L’autonomia no és l’autocràcia (…) sense confondre mai aquesta justa i noble aspiració [l’autonomisme] amb cabòries irrealitzables, puix la sana doctrina ensenya que l’autonomia (…) no significa disgregació, ans al revés, integració racional i pràctica de la vida social. (…)

¡Quan seràs, oh estimada Espanya, una legió de pobles, tal com t’ha fet la naturalesa, amb caràcter i qualitats diferents, formant tots plegats una summa harmonia baix les ordres de la Providència, qui mai s’erra, i que t’ha donat l’existència, una i vària, perquè fossis un membre interessantissim de la Cristiandat; vivint tots fraternalment en aquesta Península d’on ha eixit tanta llum en l’ordre de la fe, de la filosofia, de l’art i de la civilització en general! Perquè la varietat de caràcters, la diferència d’aptituds, els temperaments distints, no signifiquen sinó avantatge, excel.lència i riquesa en el conjunt de la vida social (…) principi de riquíssima i excelsa harmonia. (…)

L’amor a tot el llinatge humà, l’amor particular al poble català, l’amor especial a tota la gent espanyola, és la noble passió que ha de caracteritzar l’esperit catalanesc.

Què va passar després? Pues que el nacionalismo se vendió como “regionalismo” para colar esta ideología foránea a los catalanes. Francesc Cambó va ser un dels dirigents de primera hora de la Lliga Regionalista, el partido de Prat de la Riba que -bajo lenguaje regional y camuflado en la plataforma a favor del general Polavieja- coló el nacionalismo a catalanes que jamás lo habían sido. El objetivo estaba claro: dar gato por liebre e ir atrayendo a los catalanes al foráneo nacionalismo mediante su vinculación a lo que les era familiar. De fet, muy pocos de los votantes de la Lliga eran nacionalistas, pero les seducía el lenguaje cercano y la exaltación de lo vecino.

És a dir: el nacionalismo utilizó al bueno del regionalismo para meter su “cabòria” en las cabezas de los catalanes.

Pero no era eso lo que predicaba Torras y Bages. Unidad, diversidad, amor, autonomía, realismo, reconstrucción  nacional, patriotismo, Espanya, Cataluña… Todo muy dolço, escolti, i força vivificant aquest regionalisme d’en Torras. Por eso ningún nacionalista menciona ya al obispo de Vich, al que casi todos reivindicaban hace 80 años; porque tenía de nacionalista lo que Pujol de decente.

Entén ara perquè els nacionalistes han canviat el cristianisme per la seva ideologia?

Dolça i regionalista Catalunya…



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4 comentarios

  1. Yo cada vez creo más en la hispanidad como base política, sabiendo que la catalanidad es hispanidad.

  2. Haaaaaaala! lo ha definido claramente.
    El amor a lo cercano es natural y evidente y no tiene por qué rechazar a lo cercano más amplio

  3. Recuerde que este intelectual era CATÓLICO y que proponía soluciones católicas y de sentido común, no era ni masón ni socialista.

    Las ideologías -todas- son construcciones artificiales, que no existen en la realidad y que nadie ha probado que funcionan, y cuyo fin es únicamente reunir a gente que tenga los mismos intereses comunes y promover su defensa.

    Funcionan siempre y cuando nunca se eleve esa ideología en particular a verdad revelada (cosa que invariablemente siempre acaba pasando), porque equivale a forzar un zapato (la ideología) en un pie (la relidad). En el mejor de los casos sólo hace rozaduras.

    En el peor, como le pasaban a las mujeres chinas en el antiguo régimen, deformaban los pies y les impedían andar.

    Parece mentira que cuando tanta gente tiene estudios y haya tantos ilustrados racionalistas y librepensadores, acabemos todos adorando al becerro de purpurina (LGTB, antimachista, antieuropeo, procolonizacion musulmana subvencionada, antitaurina, prochina).

    Cosas que sólo pasan por no pensar, tirar el sentido común por el retrete y no exigir resultados a los gañanes que nos gobiernan.

  4. Todos estos discursos regionalistas acaban convirtiéndose en nacionalistas y después en separatistas. En ideas como la de Torres y Bages está la semilla del separatismo, por muy que él se opusiera a lo que acabó siendo este movimiento (porque si se oponía, era porque ya atisbaba). No es necesario ningún discurso ni ningún regionalismo para apreciar y amar lo cercano. ¿O acaso durante siglos no ha existido el amor a lo cercano sin tener que tildarlo de algo que acabe en ismo? Este tipo de discurso siempre será utilizado, como así ha sido, por los ambiciosos para sus fines y nunca genera encuentro sino discordia.

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