¿Catalanes en América? Claro que sí, pero sin necesidad de conspiraciones.

Frente a la historia-ficción del nacionalismo, la realidad de que los catalanes nunca fuimos discriminados.

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Ahora que hemos descubierto que Cristóbal Colón, Erasmo de Rotterdam y probablemente Leonardo da Vinci eran catalanes y que sus biografías fueron reescritas por los pérfidos castellanos, el tuitero @FerranAntequera señala una curiosa contradicción.

Por un lado los nacionalistas se empeñan en buscar catalanes por doquier, preferentemente relacionados con la que fue la empresa de mayor envergadura de la España moderna, el descubrimiento, conquista y evangelización de América. Pero al mismo tiempo ignoran a los muchos catalanes, estos sí, de verdad, que tuvieron un importante papel en América.

Entre otros, @FerranAntequera señala:

  • Miquel Ballester, de Tarragona, se fue con Colón a La Española, donde fue alcalde de Concepción de la Vega.
  • 1526: Miquel Rifós de Sarrià, hoy Barcelona, acompañó como lugarteniente a Sebastián Caboto en expedición al Río de la Plata.
  • Juan Espés, Lérida,1536 al servicio de Carlos I para “pacificar” Nueva Andalucía (Venezuela)
  • Gabriel de Avilés, nacido en Vic, fue gobernador Gobernador de Chile, Virrey del Río de la Plata y Virrey del Perú.
  • Esteban Rodríguez Miró i Sabater, nacido en Reus (Tarragona), fue gobernador de Luisiana entre 1785-179.

A lo mejor es que todos estos catalanes no sirven para denostar a España, al contrario, dan testimonio de que los catalanes siempre nos hemos implicado en las empresas españolas, mientras que las ensoñaciones alucinadas sobre catalanes ocultos, aunque falsas, sirve para denostar a una España que no saben ya con qué calumnia atacar.

El único problema es que, mientras tanto, la verdad histórica es sacrificada en el altar del sacrosanto nacionalismo. Pero a estas alturas a nuestros separatistas esto les importa un comino.

Como apostilla @FerranAntequera, “Mira que hay catalanes que tuvieron un papel destacado en América y ni se acuerda nadie de ellos. Pero hay que demostrar que Cortés, Pizarro o cualquier otro fue catalán y da igual la absurda teoría que utilicen. Hay que dar pie a teorías conspirativas, robos y agravios milenarios. Eso es lo principal, conocer la historia de Cataluña es secundario”.

¡Qué miserable es el nacionalismo!

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4 comentarios

  1. ¡Hombre..! encuentro a faltar al Virrey Amat que lo fue del Perú y que mando construir para su mujer el Palau de la Virreina en las Ramblas. Un tipo muy curioso ese Amat del que se cuenta que, enterado de una sublevación en el penal de Lima, se personó en el mismo y espada en mano puso orden en un plis plas.

  2. ¿Por qué los catalanes y cualquier habitantes de la Corona de Aragón podían ir a América? Siempre se ha argumentado que no podían ir, porque la Corona de Castilla quería acaparar cualquier cargo y expedición y negar la posibilidad que los que no fueran súbditos castellanos participaran en el Descubrimiento y, por ello, en sus oportunidades. No sé lo que está esperando los cuates de Bilbeny del Instituto de Nueva Historia para convertir al portugués Magallanes en catalán. Y explicar la contradicción que esa Castilla que negaba a todos el explorar América nombrara comandante de una expedición, primera vuelta al mundo, a un portugués. Está muy bien expuesta la relación de personas, que son principales. Pero las razones jurídicas no se explican.

    Desde el principio cualquier habitante de la Corona de Aragón (incluyendo los catalanes) pudieron ir a América, mandar en territorios, explorarlos, explotarlos, y hacer o dejar de hacer las mismas barbaridades, menos que los de la Leyenda Negra imputa, que ocurrieron en América. Debía haber una razón legal. Y la había. En 1480 se realizaron unas Cortes de Toledo que merecen más fama de la que tienen. Ya eran Isabel y Fernando reyes de las Coronas aragonesa y castellana, ella antes de la castellana y Fernando desde 1479. En dichas Cortes no sólo fueron castellanos, fueron también representantes del reino de Aragón, del de Valencia y del Principado de Cataluña. Y de ella salió una Ley, o sea un acto ejecutivo con fuerza para todos, la Ley 111, que dice textualmente:

    “Pues por la gracia de Dios los nuestros Reynos de Castilla y de León y de Aragón son unidos, y tenemos esperanza que por su piedad de aquí en adelante estarán unidos, y permanecerán en una corona Real: E así es razón que todos los naturales de ellos traten y comuniquen en sus tratos y facimientos”.

    A partir de esa Ley, cualquier natural de la Corona castellana o de la Corona aragonesa era libre de ejercer el comercio en cualquiera de las dos Coronas. Y podían recibir cargos, aunque los más cercanos o propios de cada Corona siguieron reservándose a los de cada una. El Justicia de Aragón tenía que ser aragonés, y el Diputado del Principal de Cataluña, catalán, como el miembro del Consejo de Castilla, castellano. Pero en los Consejos de naturaleza general, como el de Guerra, el de Estado (asuntos exteriores) o el de la Inquisición, no contaba el lugar de nacimiento. Y no digamos en América, con tanto territorio para explorar y conquistar. Por último, al contrario de lo que se dice,un catalán o aragonés podía negociar para América. Tenía que hacerlo desde Sevilla, central de las expediciones y viajes, y no desde Barcelona. Pero eso no era una discriminación. Tampoco un gaditano podía navegar a América desde Cádiz, un murciano desde Cartagena, un gallego desde Vigo o un vasco desde Bilbao. Es que las idas y vueltas a América estaban sujetos a estrictos controles para evitar robos al fisco real.

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