Orwell nos da la clave propagandística de nacionalismo y socialismo

Brillant troballa de Rebelió a la granja.

La lectura del darrer article d’en Pau Guix (no se lo pierda) nos recordó la aportación de George Orwell al análisis de la propaganda política.

En 1945 George Orwell publicó Rebelión en la granja. Igual que 1984, es el producto de su participación en la Guerra Civil española, en la que Orwell mostró sus simpatías por el POUM trotskista y vio en acción el stalinismo en Barcelon: «a mi regreso de España me propuse denunciar el mito soviético» para lograr «la resurrección del movimiento socialista» analizando «la teoría de Marx desde el punto de vista de los animales». El pobre Orwell volia destruir un mite i ressucitar-ne un altre, pero no tuvo tiempo de darse cuenta porque murió en 1950.

En ese tiempo la URSS de Stalin era aliada del Imperio británico y de EEUU. No olvidemos -ahora que sabemos que EEUU está detrás de la invasión de Ceuta- que las autoridades militares estadounidenses en Europa recogieron todos los ejemplares de Rebelión en la granja y los entregaron al Ejército Rojo para que los quemaran. Va bé aprendre de la història i no deixar-nos endur de simpaties eternes.

Pero a lo que íbamos.

En la alegoría, Orwell retrata el régimen soviético de Stalin. Los animales (clase proletaria), dirigidos por los cerdos, expulsan al granjero Jones (el zar) siguiendo las doctrinas de un viejo cerdo (Marx) que llaman «animalismo» (comunismo), cuya doctrina resumen en 7 mandamientos que van alterando en beneficio de los cerdos dirigentes, desatan purgas, y finalmente se unen de nuevo a los granjeros vecinos, haciéndose indistintos a ellos. El principi essencial de l’animalisme és «Cuatro patas, sí; dos patas no», que repiten las ovejas en cualquier discusión.

L’argument més eficaç que els porcs fan servir quan alguns animals rebutgen les normes que el porc dictador Napoleón (Stalin) emet, és sempre el mateix. Lo enuncian por primera vez los cerdos gobernantes cuando los animales se quejan de que los cerdos se queden para ellos la leche y las manzanas:

«¡Camaradas! Espero que no penséis que los cerdos hacemos esto con espíritu de egoísmo y de privilegio. La verdad es que a muchos no nos gustan la leche ni las manzanas. A mí, por ejemplo, no me gustan. El único objetivo que tenemos, al comer esas cosas, es preservar nuestra salud. La leche y las manzanas (lo ha demostrado la ciencia, camaradas) contienen sustancias totalmente necesarias para el bienestar del cerdo. Los cerdos trabajamos con el cerebro. La gestión y la organización de esta granja dependen de nosotros. Día y noche velamos por vuestro bienestar. Es por vuestro bien que bebemos la leche y comemos las manzanas. ¿Sabéis qué ocurriría si los cerdos no cumpliéramos nuestro deber? ¡Volvería Jones! ¡Sí, volvería Jones! Y no creo, camaradas (…) que ninguno de vosotros quiera ver de nuevo a Jones».

Jones era el granger.

Li sona? És clar que sí. Es el mismo argumento que oímos desde hace décadas en el nacionalismo:

«Catalans! Espero que no penseu que la Generalitat cobra el 3-5-10%, imposa laimmersió, foragita l’espanyol, omple les institucions de funcionaris de partit, té els impostos més abundosos i alts de l’Estat, amb esperit d’egoïsme i privilegi. La verdad es que por nosotros no lo haríamos. Los Pujol, por ejemplo, no tenim ni cinc. Pero Cataluña depende de nosotros, solo nosotros tenemos la consciència nacional i podem salvar Catalunya. Es por vuestro bien que nos lo llevamos crudo y os privamos de vuestros derechos. ¡Si no lo hiciéramos volvería Franco! Sí, tornaria en Francu!«

También el PSOE usa el mismo argumento: que viene laultraderecha, que viene Franco.

Y las ovejitas Pepets i Maries se lo creen, y balan «¡cuatro patas, sí; dos patas, no!». A ver si nos damos cuenta de cómo funciona esto.

Dolça i ramaderitzada Catalunya…

 



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3 comentarios

  1. Esta Cataluña postergada que nos ha tocado vivir, obligándonos y hasta en cierta forma cumplir las normas del despotismo de un nacionalismo desbordado, rayando sus propuestas la estupidez, favorecido con descaro por los gobiernos centrales, está superando la metáfora de Orwell y su rebeliones de la granja.
    Hoy, cuando solamente en pequeños foros, en Cataluña, cientos de grupos pensando lo mismo, pero con su propia espada, no somos capaces de unirnos en uno solo e intentar hacer frente a esta maldita granja de independentistas donde compararlos con los cerdos seria como degradar a estos animales.
    Impeler en Cataluña a los demócratas a rebelarse no es un desafío o acto de altivez seria solamente levantarse de las cenizas donde nos han dejado a los demócratas y ver que el cielo sigue existiendo si con ganas queremos volver a volar.

  2. Tuvimos a Franco y no quisimos ver su grandeza ni reconocer sus éxitos; éxitos que eran nuestros y de España.

    Queríamos Republica…¡y nos dieron República !

    Volvimos a 1936 aunque estábamos en 1978.

    Bien, pues a ver quién arregla ahora este desastre frentepopulista.

    Lo más extraño ha sido querer creer que el comunismo es una democracia y que trae «progreso» a sus víctimas.

    Sí; votamos cambiar España de modo que «no la reconociese ni la madre que la pario» creyendo falsamente que nos iba a traer libertad (?), igualdad (??) y fraternidad (???) y hemos conseguido todo lo contrario.

    Mientras que el corrupto PP-SOE destruye el progreso franquista, el Estado del bienestar franquista y el futuro que tuvieron nuestros padres y abuelos. Nos quieren en el agujero y que nunca podamos salir de él.

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