Siguen sin aparecer los 16.000 millones

Nos tememos lo peor… ¡nunca han existido!

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A raíz del artículo publicado en El País por Josep Borrell y Joan Llorach, se ha producido un interesante debate acerca de esos 16.000 millones de euros de los que, por arte de magia, dispondría una Cataluña independiente. El único problema para tan jugosa cifra es que sólo existe en los papeles de los economistas, algo bastante poco sólido para pagar la cuenta del colmado.

Ahora, Borrell y Llorach han vuelto a escribir un artículo comentando las reacciones a su primer escrito. Y, la verdad, esa fortuna que esperan los independentistas no aparece por ningún lado. El misterio se resuelve si se mira de cerca y con atención.

Por ejemplo, escriben Borrell y Llorach:

No tiene sentido argumentar que los catalanes no se benefician de los consulados porque en Cataluña no hay ninguno, o que los ordenadores de la Agencia Tributaria solo sirven a los madrileños porque están en Madrid, o que el VOR de Calamocha que guía los aviones del puente aéreo solo hay que imputarlo a los aragoneses. O repartir el gasto en defensa y en justicia según donde estén las instalaciones militares y los tribunales. Regular las telecomunicaciones no solo beneficia a los catalanes cuando la CNMT está en Barcelona, ni la de los mercados financieros solo favorece a los madrileños porque la CNMV esté en Madrid.

Una Cataluña independiente debería financiar todos los servicios que ahora recibe del Estado, se produzcan o no desde el territorio catalán”.

Vaya, no habíamos pensado en esto.

Pero es que además:

“Los 16.000 millones (16.409 en 2009 y 16.543 en 2010) resultan de añadir a los impuestos efectivamente pagados por los catalanes en cada año los impuestos que tendrán que satisfacer en el futuro para pagar “su” parte del déficit público estatal (15.618 en 2009 y 10.708 en 2010). Es lo que se llama “neutralizar” el déficit.[…]

El déficit fiscal calculado neutralizando el déficit público no es equivalente a recursos adicionales disponibles gracias a la independencia. Porque esos impuestos que se tendrían que pagar en el futuro, por definición, todavía no se han pagado y por ello no estarían disponibles en el presente”.

En consecuencia, “El resultado de la independencia sería, pues, disponer de 792 millones “contantes y sonantes” de más.[…] Lo único que habría sobre la mesa delconseller es el saldo observado de 792 millones. Y además tendría que financiar la producción de los servicios públicos generales que el Estado suministraba desde fuera de Cataluña.”

¡Pues vaya viaje!

dolca



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