Pase y conozca al verdadero Gaudí.
Gaudí a la processó de Corpus de Barcelona
Estos días vemos cómo el nacionalismo trata de apropiarse de la figura de Gaduí, convertint-lo en un furibund ideòleg i adorador de Lanació. No és pas cert.
El doctor Xavier Barraycoa coneix bé la vida de n’Antoni Gaudí, no solo por sus estudios históricos, sino por su cercanía con uno de los mayores expertos en el genio, el arquitecto Bassegoda Nonell. Es autor de Tradicionalismo y espiritualidad en Antonio Gaudí. Anteayer explicaba en El Debate algunos rasgos del reusense que el relato oficial nacionalista nos oculta:
«El verdadero Gaudí fue un hombre de fe. Nuestro arquitecto fue sinceramente católico, tras un proceso de conversión, y nunca tuvo nada que ver con la masonería. Así lo demostró en algunos artículos el ya fallecido Juan Bassegoda Nonell, que fuera director de la Real Cátedra Gaudí y el máximo experto en su vida y obra. (…)
También es verdad que, siendo joven, Gaudí se perfilaba como un «bon vivant». Le gustaba vestir lujosamente y era un prometedor arquitecto que hubiera podido conseguir todo lo que hubiera deseado: fama, dinero, mujeres.
Pero en su vida sólo se enamoró una vez de una mujer, Pepeta Moreu (Josefa Moreu i Fornells), una maestra pelirroja de la Cooperativa de Mataró. Gaudí la cortejó, pero fue rechazado. (…)
La Sagrada Familia se remonta en su origen, como idea y sentir, a la figura de San José Mañanet. Este insigne santo catalán, fundador de la Congregación de los hijos de la Sagrada Familia, ante los acontecimientos que rodeaban a España y la Iglesia, tuvo una suerte de inspiración. Había sido testigo de la revolución septembrina y, sobre todo, de los ataques que estaba recibiendo el Papado con la unificación de Italia y el robo de los Estados Pontificios.
Ante todo ello, escribió una carta al Obispo Caixal en la que le relataba: «Me vino la idea de interesar al glorioso Patriarca san José en este importantísimo negocio por medio de la erección de un Templo expiatorio fabricado por la caridad de los españoles, grabando en su frontispicio, para memoria de las generaciones futuras, éstas o parecidas palabras: Al glorioso Patriarca san José, Patrón de la Iglesia Universal y restaurador de España». El Padre Manyanet envió una copia de esta carta a un hombre singular: José María Bocabella, que era el editor de El Propagador de San José. Éste era el boletín de la Asociación espiritual de devotos de san José. Será Bocabella el que tome el reto de iniciar ese templo. Entre Gaudí y el Padre Mañanet se entabló una entrañable relación de tal modo que cuando el arquitecto hablaba de la Sagrada Familia se refería a su casa, «la que el padre Mañanet había inspirado, animado y santificado».
Gaudí, para prepararse ante tan magna obra inició, en la cuaresma de 1884, una intensa penitencia. Tenía entonces 31 años. Encerrado en su casa, no abría la puerta a los amigos y estaba postrado en su cama sufriendo los rigores del ayuno. Preocupados por su vida, sus amigos hubieron de acudir al sacerdote Josep Torras y Bages para que lo rescatara de su penitencia. (…)

Gaudí besant un Sant Crist
Gaudí vivió una pobreza y austeridad evangélicas. Muchos le tomaban por loco, pero él quería vivir la pobreza. Relata Navarro Arisa: «llevaba el mismo traje hasta que se le rompía, se ataba los pantalones con una cuerda, se limpiaba las manos con miga de pan y después se las enjuagaba en agua, sólo comía lechuga con leche o remolacha con aceite, trabajaba 16 horas cada día». Sin embargo, incluso en esta actitud vital, emanaba un porte especial. La pobreza debía ser reflejo de una virtud. Por eso, en algún momento llegó a decir: «No hay que confundir la pobreza con la miseria. La pobreza lleva a la elegancia y la belleza»; otra de sus frases recogidas por algún discípulo era: «Hay que comer y dormir lo justo para subsistir». O bien, «el invierno es para pasar frío y el verano para pasar calor» (en referencia a los gastos que hacemos para conseguir lo contrario). (…)
Gaudí evitó toda su vida que le consideraran un arquitecto modernista y original. Así se entienden frases suyas que quedaron recogidas: «La originalidad consiste en el retorno al origen; así pues, original es aquello que vuelve a la simplicidad de las primeras soluciones… lo demás es extravagancia». Gaudí veía tanto el modernismo como el neogótico como extravagancias y formas de antiarte. No soportaba la expresión modernista, pues era el término que, en su época y ahora, designa la herejía condenada por San Pío X en la encíclica Pascendi. Por cierto, mientras que Gaudí vivía en el Park Güell, en su cuarto tenía un precioso retrato de Pío X. (…)
En torno a Torras y Bages se agruparon muchos jóvenes entusiasmados con sus propuestas de un regionalismo católico que denominó «catalanismo». (…) cuando ese catalanismo dejó de ser el proyecto espiritual y pastoral con que soñaba el futuro obispo de Vich, éste se distanció del proyecto político que encabezaba Prat de la Riba y que se transformó en nacionalismo. (…) Pues este era el hombre que más influyó espiritualmente en Gaudí. (…)
Su «catalanismo torresiano» no fue inconveniente para que mantuviera una profunda relación con santos que en su juventud habían militado en el carlismo, como San José Manyanet o San Enrique de Ossó, o su propio confesor, el P. Agustí Mas -de procedencia carlista- que sería mártir durante la persecución religiosa de 1936-39. O también con otros mártires de esa época como el P. Gil Parés, primer párroco del templo, o su hermano Ramón Parés -que había sido concejal carlista en la población de Tarrasa- a quien Gaudí tenía especial afecto. (…)
El Papa Francisco, en 2025, aprobó el decreto que reconoce sus virtudes heroicas y, por tanto, se le puede tratar de Venerable. Y actualmente se estudia un posible milagro que permitiría culminar su proceso de beatificación».
Venerable Antoni Gaudí, pregueu per nosaltres.
Dolça i gaudiniana Catalunya…

Categories: Alma, Catalanes universales
Este hombre excepcional, que ya ha pasado a la Historia como arquitecto genial, fue un santo y está siendo objeto de un proceso para declarar su santidad y la aprobación de recibir culto público.
Es un ejemplo de vida que merece la pena emular.
En la Sagrada Familia, lo que está en latín es de Gaudí, lo que está empezando catalán es de ahora