Las sencillas propuestas de un historiador catalán para arreglar la Transición

Il.legalitzar partits, refer el Títol VIII, canviar la llei electoral.

No nos engañemos. Aprendamos: el Sistema de la Transición tuvo cosas buenas, pero está a punto de cargarse España. Hay que transicionarlo.

Gabriel Tortella, barcelonés y expresidente de la Asociación Internacional de Historia Económica, es un historiador que no se traga el cuento nacionalista. Tortella ha sido catedrático en la Universidad de Alcalá de Henares, Doctor en Economía por la Universidad de Wisconsin y en Derecho por la Complutense, ha sido además profesor en Harvard, Columbia, Chicago… Vamos, que es libre y sabe de lo que habla.

Ahir va escriure a El Mundo una reflexió ben dolça que cada vegada es fan més espanyols a propòsit del sacrosant i autodestructiu Sistema de la Transició. Se titula Parece que no aprendemos, y es esta:

«No se nos ocurrió imitar a los alemanes de la postguerra e ilegalizar a los partidos que rechazaran principios básicos de la Constitución, tales como que ésta «se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles» o que «el castellano es la lengua española oficial del Estado» (arts. 2 y 3).

Hasta tal extremo quisimos congraciarnos con los nacionalistas que permitimos que los redactores de la Carta Magna nos dejaran un título VIII, sobre la organización territorial, que es un verdadero galimatías, que ha permitido a los nacionalseparatistas campar por sus respetos, que todo el mundo sabe que está muy mal concebido, que casi nadie sabe qué hacer con él y que los que saben apenas se atreven a decirlo.

Tampoco se nos ocurrió privar de representación en el Congreso a partidos que no alcanzasen un porcentaje sustancial del voto nacional, dando así cómoda entrada a participar en la gobernación del país a partidos a quienes el solo nombre de España repele o repugna».

Doncs aquesta és la clau: una Constitució que facilita a la destrucció d’Espanya, una política degenerescent que només atreu llepes i trepes, unas instituciones artificiales muy mal diseñadas, una democracia rebañil y aprisquera. Al principio pareció que funcionaba, aunque los más libres y despiertos -como Josep Pla o Francisco Canals– se dieron cuenta de la borrachera antes de que empezara la fiesta.

Las propuestas de Tortella no lo arreglan todo. Solo el problema nacionalista, que es una manifestación de un problema mucho más hondo que afecta a toda España: la opulenta imbecilización que nos somete al antojo de las ideologías de turno, el complexe de mínima autoestima, el aburguesamiento de nuestra vida espiritual, la insensibilidad por la belleza de la realidad, la esclavitud del escepticismo.

El sr. Tortella es pesimista; nosotros tenemos esperanza. No en el Sistema que nos dieron en 1978, claro, sino en transicionar la Transición inevitable a la destrucción de nuestra convivencia; en que nos demos cuenta de que España existe mucho antes que la Constitución; y en que una minoría creativa de españoles dolços sea capaz de reaglutinarnos de nuevo en torno a la realidad eterna del ser humano, en una misión universal de convivencia.

Sí que aprendemos, sr. Tortella. El primer pas és dir la veritat sense por sobre el Sistema del 78, una veritat que hem anat aprenent en els darrers 20 anys, des de que va encetar el prusés el 2004: no sirve. Y es buena señal de que cada vez más académicos se atrevan a proclamarla.

Dolça i destransicionada Espanya…



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12 comentarios

  1. ¿Arreglar la Transición?

    1) Hay que refundar ex novo el PP y el PSOE.

    Son necesarios e inevitables un partido de centro izquierda y otro centro derecha («centro», porque somos clases medias; «izquierda/derecha», porque se han de turnar y en algo se han de diferenciar). Pero el PP y el PSOE como tales han de desaparecer; especialmente este último, por su pasado marxista, golpista, guerracivilista, genocida y masónico, que está recuperando.

    2) Hay que quitar toda subvención, tenga el nombre que sea y sea cual sea la excusa, a los partidos políticos y sindicatos. Tienen que vivir exclusivamente de las cuotas de sus socios.

    3) los políticos, bajo ninguna excusa, pueden estar en la administración (no están en Gran Bretaña). El que no tenga un cargo electo, debe vivir de su trabajo en la vida real, fuera del partido.

    4) se acabaron chiringuitos, mamandurrias y subvenciones de cualquier clase. (no existen en EEUU; al menos como aquí)

    5) bajar los impuestos. La gente debe vivir de su trabajo y no de las ayudas sociales a cambio del voto. La economía real ha de funcionar; por lo menos como funciona en cualquier pais normal.

    6) la educación tiene que funcionar como ascensor social y para suministrar los técnicos que tiren del pais hacia adelante.

    7) se acabaron las puertas giratorias; y los implicados, a la cárcel por tráfico de influencias.

    8) un sistema electoral justo y democrático.
    (además, los partidos políticos y sindicatos que quieran presentarse a cualquier elección, han de votar sus candidatos democraticamente ante notario)

    9) impedir que el político nos imponga ideologías, especialmente el marxismo cultural y sexual: Nunca tienen votos suficientes para que se acepten mayoritariamente, por lo que crean conflicto gratuito. El que quiera marxismo cultural y sexual es libre de seguirlo, pero que no lo imponga a los demás y nos deje en paz.

    Además desvían de los verdaderos problemas del pais, como el paro, las pensiones, la invasión musulmana, la corrupción política…

    10) se acabaron los aeropuertos sin aviones, las autopistas a ninguna parte etc. Los electores que venden el voto así, han de pagar su fechoría con un impuesto extra para pagar el dispendio. Para que aprendan.

    Estos 10 mandamientos se cierran en 2:

    la cosa publica ha de funcionar como en cualquier pais civilizado y el político no ha de robar ni hacer robar.

  2. El problema empezó ya en diciembre de 1976, cuando a raiz del espectacular triunfo en el referèndum de la Ley para la Reforma Política, diseñada magistralmente por Torcuato Fernández Miranda, que supuso un éxito del Régimen frente a la oposición rupturista. El presidente Adolfo Suárez se sintió importante y se deshizo de su mentor Fernández Miranda y junto con el rey Juan Carlos I ( intelectualmente una nulidad) le dieron la legitimidad a la oposición antifranquista que carecía de ella. Resultado la pseudoizquierda guerracivilista unida a una UCD acomplejada pergeñaron el engendro del 78 en su título VIII (nacionalidades y regiones) con el resultado bien conocido.A parte de todo ello, el actual régimen político ha supuesto la pérdida de nuestra neutralidad e independencia frente a otras potencias y organizaciones supranacionales, léase OTAN y UE, como bien dijo Pío Moa.

  3. La aventura que empezó en el 78 estaba profundamente mediatizada por el miedo de gran parte de la población a que se repitiera un 18 de Julio del 36. Conviene recordar, entre otras cosas, la entrevista de Oriana Fallaci a Santiago Carrillo. Una joya histórica que recomiendo releer para entender ciertas cosas.

    Desde entonces, las concesiones en transferencias a las CCAA, el mal uso que han hecho de ellas, y la sangría de los fondos de la FLA no han hecho más que ir agravando el problema. Reino de taifas y cuna del separatismo rebelde. En mi humilde opinión, tendríamos que abogar por una recentralización, sin miramientos, y una reforma constitucional que impida los actuales desmanes, abusos, artimañas y circunloquios que pretenden apartarnos de la verdad de lo que nos sucede…

  4. España es un país verdaderamente maravilloso y una nación verdaderamente adelantada a su tiempo, donde a lo largo de muchos siglos hemos demostrado que diferentes culturas podemos convivir sin problemas y enriqueciendonos a nosotros mismos.
    El principal problema que tenemos es no hacernos plenamente conscientes de este hecho y la terrible propaganda que muchos de nuestros compatriotas se han tragado para minar su autoestima y no creer en nuestro proyecto de gran nación y excelente espacio de convivencia.
    Eso sí, yo no prohibiría los partidos nacionalistas e independentistas, pero sí, los obligaría a que ellos sólos se financiarán a si mismos. Es una estrategia mucho más inteligente que la de prohibirlos y no hace falta ser un genio para saber por qué.

  5. Este pais, como todos los católicos, tiene un problema (problema denunciado en su tiempo por Gustave Le Bon, hace más de 100 años):

    la creencia de que la sociedad se cambia con leyes y decretos.

    Es la experiencia (falsa) que sale del despotismo ilustrado y es el cuento que sigue transmitiendo en el tiempo la masonería, compuesta por déspotas «ilustrados» (es un decir), porque justifica su existencia y su acción: dar golpes de Estado para, a través del Boletín Oficial del Estado, «cambiar la sociedad» y hacerla «ilustrada» a la fuerza. Y si no se tiene el poder para hacerlo por las buenas, se tiene por las malas.

    Esta estupidez nos ha traído en un siglo varios golpes de Estado, 4 guerras civiles, la pérdida del Imperio, 2 repúblicas masónicas; y después, como siguen a piñón fijo, el corrupto felipismo,

    A parte de que no veo que haya que cambiar ninguna sociedad, cada persona tiene el derecho a ser lo que quiera ser, las sociedades se cambian automáticamente por la estructura económica que tienen.

    Así, si queremos ser como alemanes, tendremos que tener la estructura industrial de los alemanes.

    Todo esto tiene que ver con este artículo sobre la Constitución y la Transición.

    Volver como los ignaros masones decimonónicos a cambiar, poner, imponer…constituciones es una pérdida de tiempo y compone el problema sin arreglar nada.

    Menos todavía «hacer una Ley que prohíba a los políticos robar» (otra variación, esta vez castiza, del mismo engaño)

    Lo que hay que hacer es aplicar la Ley, cambiar lo que no funcione y perseguir al que robe.

    Y sí, volver, como Franco, a apostar por la industria, las finanzas y los servicios para ser igual de prósperos como alemanes, suizos o británicos.

    Los problemas que tenemos los han creado los políticos; más concretamente los mismos políticos que gobiernan alternativamente desde 1978.

    Pues ya sabemos a quienes hay que exigir responsabilidades y resultados.

    No caigamos en la trampa masónica de las constituciones, leyes y decretos.

    Imperio de la Ley y Resultados.

    La Constitución era para vivir en paz y con prosperidad.

    Eso no ha pasado en 44 años de tomadura de pelo continuo y es una locura que tras otros 44 años de más tomadura de pelo con otra Constitución esto vaya a cambiar.

    Los corruptos políticos nos tienen, con mucha razón, por idiotas perdidos, pero todo tiene un límite.

    Ese límite ha llegado ya.

  6. Aún a riesgo de ser pesado,….

    La única forma que veo posible de evitar la dictadura de Sánchez que se
    nos viene encima y la consiguiente disgregación de España es la
    siguiente:

    1.- Como las dos terceras partes de la población española está formada
    por indiferentes políticos que no votan nunca, o sólo lo hacen cuando
    ven que va a perder la izquierda, más progresistas y separatistas, es
    necesario crear pacíficamente una España nueva en la que estas personas
    no puedan influir. Ahora mismo Sánchez cuenta con ellos para
    fundamentar y sostener su régimen, como Maduro y otros tiranos se
    apoyan en gran parte de la población de sus países.

    2.- Sería preciso que las comunidades autónomas de Madrid, Castilla y
    León, Andalucía y Murcia, más alguna otra en la que tradicionalmente
    haya gobernado la derecha, declaren su independencia del estado actual.

    3.- Formarían la Nueva España basada en la Constitución de 1978, y se
    presentaría ante la Unión Europea como la heredera del Reino de España,
    asumiendo sus responsabilidades en dicha unión. Reconocería la
    independencia del resto de territorios de la Península y su libertad
    para organizarse políticamente como quisieran.

    4.- Modificaría la Constitución de 1978 prohibiendo los partidos nazis,
    fascistas, comunistas, socialistas, anarquistas, islamistas y
    separatistas por antidemocráticos y reformaría en profundidad el estado
    de las autonomías (o lo suprimiría dejando sólo el estado y una
    administración local), manteniendo la Monarquía Parlamentaria.

    5.- Crearía fronteras duras con los nuevos estados ibéricos, con
    pasaporte y aranceles, al no ser miembros de la UE.

    6.- Adoptaría una política económica razonable (bajos impuestos, bajo
    gasto público, fomento de la inversión y el libre comercio, etc)
    suprimiría el Senado, crearía una pequeña televisión pública dedicada a
    la promoción de la cultura española, establecería el español como único
    idioma oficial (sin perjuicio de la protección que necesitasen otros),
    llevaría a cabo el trasvase de agua del Ebro hasta Murcia y Almería,
    fomentaría la educación basada en la búsqueda de la excelencia, se
    regularía sensatamente la inmigración favoreciendo la que mejor se
    integrase en España, se crearía un único cuerpo de policía nacional
    (sólo la Guardia Civil), se suprimiría el Tribunal Constitucional y se
    crearía una sala de lo constitucional del Tribunal Supremo, se
    derogarían las leyes sectarias de la izquierda, etc.

    7.- Los partidos y ciudadanos que no quisieran vivir en la Nueva España
    podrían marchar a las «otras naciones» cuando quisieran.

    8.- Los ciudadanos y empresas de esas «otras» que quisieran venir a la
    Nueva España podrían hacerlo cuando quisieran, aceptando la nueva
    constitución, y serían eximidos de pagar impuestos durante cinco años.

    9.- Si alguna de las «otras naciones» quisiera unirse a la Nueva España
    debería aceptar la nueva constitución.

    Los nuevos estados, salvo la Nueva España, quedarían fuera de la Unión
    Europea gobernados por socialistas, comunistas, herederos de
    terroristas y pronto sería conquistados por los islamistas de dentro y
    fuera de sus fronteras, momento en el que podríamos recuperarlos.

    • Muy bonito, pero recuerda el viejo dicho: » Divide y vencerás «. Y en una era de globalización como la actual, la unidad de criterio y acción es primordial para sobrevivir como sociedad. ¿ Reinos de Taifas ? Eso no funcionó en su tiempo, menos ahora…

      Nos necesitamos, todos, para salir adelante.

      • ¿A quién no le gustaría una España sin progretas ni separatas aunque fuera más pequeña? El problema no son los partidos de izquierda y separatistas sino la gran cantidad de gente que los apoya. Cuando estés en una reunión suelta algo como «Deberíamos ser una confederación de repúblicas progresistas», verás cuántos levitan de placer al oírlo. Por desgracia España está rota hace mucho; un plan como el mío evitaría que acabásemos en una economía como la de Venezuela y en una convivencia como la que arrasó la antigua Yugoslavia. No, no tengo ninguna esperanza en el futuro: veo a diario las jetas de Sánchez y sus secuaces.

      • Tenemos que «independizarnos» de la izquierda y los separatistas si queremos ser una nación occidental, democrática, basada en el estado de derecho; pacífica, libre y próspera.

  7. El paso a la democracia en España, así como la Constitución que se aprobó en el año setenta y ocho, no fue más que un proceso histórico que se hizo pensando únicamente con el corazón. Se quiso por encima de todo evitar las rencillas que de alguna manera provocaron la terrible guerra civil entre españoles, y se pretendió crear una sociedad abierta y plena de libertades donde pudiera estar incluido todo el mundo. Vuelvo a insistir que todo esto se hizo pensando solo con el corazón, en ningún momento se tuvo en cuenta la cabeza, porque nadie pensaba en aquel entonces que la izquierda pudiera tener tan mala leche. Era verdad que se recordaban las terribles atrocidades que amparadas por la izquierda se sucedieron durante la guerra civil y la segunda república, pero por un momento se pensó que dando cabida a todo el mundo, la izquierda aceptaría dar los pasos de la colaboración y la concordia. El problema está en que la derecha que es por lo visto esa secuencia tan mala que siempre está vendiendo la oportunista izquierda, no creía que la maldad de la izquierda pudiera atravesar los límites más inaccesibles que nadie pudiera imaginar, por eso ahora después de cuarenta años de intentos de democracia, solo hemos podido comprobar que la democracia en España no ha sido más que un chiringuito de chicha y nabo, donde las fuerzas de izquierda secundadas por las agrupaciones separratistas han sabido sacar buena tajada económica de esta democracia, al tiempo que disfrutan viendo como cada día se va hundiendo un poco más en sus propias miserias, una nación tan poderosa e interesante como fue siempre España. Una barbarie es esta que explico, de la que estamos siendo partícipes los muchos españoles catalanes incluidos, que encima tenemos que soportar con gran incredulidad, como todavía quedan tantos españoles que siguen votando en favor de que esta estafa política siga actuando a sus anchas.

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