Hoy hace 87 años que se celebró la 1ª corrida de toros tras la Guerra Civil… y fue en Barcelona

Corrida de la Victòria: Catalunya ressuscitava després del genocidi de la Generalitat de Lluís Companys (ERC).

La primera corrida en Barcelona después de la guerra civil se celebró en Las Arenas (la Monumental havia estat convertida en cochera de vehículos desguazados) el 2 de abril de 1939, justo al día siguiente de la victoria de las tropas nacionales. Fue la primera que se celebró en España después de la guerra.

 

 

La idea fue del empresario catalán Pedro Balañá, que la organizó bajo el nombre de “Corrida de la Victoria”, y la publicitó con un cartel lleno de “¡Arriba España!” y “¡Franco, Franco, Franco!”. Lo curioso es que empezó a orquestarla 3 semanas antes de acabar la guerra; sembla que l’home estava ben convençut de la victoria d’en Franco, a qui admirava, y desde entonces no paró de celebrar corridas en honor de la Victortia, el Movimiento, la Falange, etc.

El fervor franquista de Barcelona no solo estuvo en los toros. El 29 de abril se inauguró la temporada de ópera en el Gran Teatro del Liceo, con  una gala en honor del Ejército y en beneficio del Auxilio Social. Y el 29 de junio el Futbol Club Barcelona reabrió el estado de Las Corts y suplicó a la hija del general Álvarez Arenas -jefe de los Servicios de Ocupación- que hiciera el saque de honor.

Aquesta és la realitat: la Catalunya de l’espectacle es va bolcar amb Franco i amb el seu pla de reconstrucció nacional; como la mayoría de catalanes. Pero recuerde que los catales lo odiábamos y él nos odiaba. Ah, i als catalans no ens han agradat mai els toros.

Dolça i franquista (com llavors quasi tota Espanya) Catalunya…



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5 comentarios

  1. No me gusta la tauromaquia, pero me ha gustado el «post».

    ¡Muchas gracias, Dolça Catalunya!

    ¡Feliz Semana Santa a todos los «dolços»!

    • ¿»No te gusta «?

      Eso es que, como la tónica Schweppes, «lo has probado poco».

      Tómatelo como un ejercicio de menteabierta, arte y valor.

      Seguro que repites y los resultados de la experiencia los puedes luego aplicar en otros aspectos de tu vida, con lo que ganamos todos, empezando por ti.

      • No. Simplemente no me gusta la incoherencia. Y tampoco me gusta la hipocresía.

        Nos escandalizamos cuando sacrifican a un perro con ébola.

        Nos escandalizamos cuando un loco (o una loca) mete a su gato dentro de la lavadora (en la fase de centrifugado). Que, obviamente, esto es un delito como una catedral.

        Y, en cambio, algunos no os escandalizáis cuando «Canal Sur» retransmite una corrida de toros.

        La Biblia permite el consumo de carne animal. Pero una cosa es esto y otra cosa es el sufrimiento y la muerte de un animal como espectáculo. Como si fuese algo muy divertido.

      • Pero los aficionados no van a los toros a «divertirse» con el sufrimiento y muerte de un animal.

        Es una lección de valor y arte en que se va a admirar la realización de una serie de acciones que deben realizarse según están pensadas ante un peligro inminente, real y mortal.

        Igual que en un ballet se va a ver una serie de ejercicios atléticos, pero que hay que realizarlos como si no lo fueran, acompasados a una buena música expresando una historia.

        Claro, entiendo que para poder apreciarlo es necesario saber de qué va, qué es lo difícil y donde está el arte.

        (como con el fútbol; solo que no nos damos cuenta porque lo aprendemos sin esfuerzo jugando de niños en el patio del colegio )

        No hay ninguna hipocresía, especialmente con el perro, porque el perro es «el mejor amigo del hombre»; el toro, no. Es un enemigo.

        El toro no sufre más que si estuviera en la naturaleza luchando con un depredador, porque los animales no mueren de viejos, sino del hambre de su cadena alimenticia.

        La corrida además de ser un templo al valor, supone una liturgia comunal sobre la violencia sublimada.

        En estos momentos en que se quiere feminizar o mariconar al macho para caparle, no podemos permitirnos ese lujo, porque la función del macho es defender la sociedad a la que pertenece, empezando por su familia, aunque le cueste la muerte y lo sepa.

        Yo te recomendaría asistir a una corrida, concentrarte en la acción sin criticar y sentir la emoción, el peligro y el arte. Y si es, para mayor sacrilegio, fumando un buen cigarro puro habano, pues mejor.

        Seguramente seguirán sin gustarte los toros; pero la libre transgresión a tus prejuicios y a las órdenes de los políticos dispararán tu creatividad, lo que solo puede traerte beneficios, sobre todo en tu vida profesional (respecto a tu vida personal la libre transgresión te traerá tranquilidad: aprenderás que el mundo no se hunde con eso)

        Recuerda que la lección no la da sólo el torero, sino el toro también.

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