¿Todo era mentira?

Joseph Ratzinger va néixer un Dissabte Sant, i els seus pares li recordaven que fue el primer bautizado en recibir el agua bendita ese año. El 1967 preparava les seves classes a la Universitat de Tubinga:
«Me interrogaba sobre mi ser cristiano: ¿No es excepcional que un hombre aparentemente derrotado, muerto en el abandono y el sufrimiento más extremos, sea presentado como el redentor de todos los hombres? ¿Qué tiene que ver el dolor con la salvación, el sufrimiento con la felicidad? Me resultó inmediatamente claro que la cuestión de la relación entre amor y dolor coincidía con la cuestión esencial de la cruz y con la posterior cuestión, ligada a ésta, de cómo la existencia de otro, su pasión y su victoria, pueden determinar mi vida en lo más profundo y cambiarla«.
L’interès del futur papa sobre el Dissabte Sant li va fer aprofondir en el significat d’un dia com avui:
«El Sábado Santo es hoy desde el principio hasta el final el día del gran silencio (…) Muchos, frente a la imagen del Cristo que yace en el sepulcro, se habrán visto sorprendidos por sentimientos nada diferentes de los experimentados por Dostoyevski cuando, en 1867, quedó profundamente conmovido en el Museo de Basilea por el cuadro de Hans Holbein [véalo abajo] que representa a Cristo muerto, «el cual ha soportado tormentos inhumanos, ha sido ya bajado de la cruz y ahora está expuesto a la corrupción». (…)
El misterio terrible del Sábado Santo, su abismo de silencio, ha adquirido en nuestro tiempo una realidad aplastante. Ya que esto es el Sábado Santo: día de la ocultación de Dios, día de esa paradoja inaudita que nosotros expresamos en el Credo con las palabras «descendió a los infiernos», descendió dentro del misterio de la muerte. (…) El Sábado Santo está vacío, la pesada piedra del sepulcro nuevo cubre al difunto, todo ha pasado, la fe parece haber sido desenmascarada como un fanatismo. Ningún Dios ha salvado a este Jesús que se decía Hijo suyo. Se puede estar tranquilo: los prudentes que antes habían dudado un poco en lo profundo de su ser si tal vez pudiese ser distinto, han tenido en cambio razón. Sábado Santo: día de la sepultura de Dios; ¿no es éste, de una manera impresionante, nuestro día? ¿No comienza nuestro siglo a ser un gran Sábado Santo, día de la ausencia de Dios, en el que hasta los discípulos tienen un vacío helador en el corazón que se hace cada vez más grande, y por este motivo se disponen, llenos de vergüenza y de angustia, a volver acasa y se encaminan a escondidas y destruidos en su desesperación hacia Emaús, no dándose cuenta en absoluto de que aquel que creían muerto estaba en medio de ellos?»


Aquest que descriu en Ratzinger és el nostre temps, en que los poderes mundanos han creído matar al Rey para quedarse con su reino y decapitar nuestra esperanza. Muchos se han quedado en este sábado, mofándose del fracaso de Cristo, pensando que toda su vida fue una mentira i la seva doctrina una enganyifa.
Pero Ratzinger recuerda que la historia no acaba aquí:
«La Cruz es signo sobre todo de la esperanza. No implica tanto una referencia al Señor que ha pasado, cuanto al Señor que está por venir (…) como si fuera la enseña que el rey enarbolará a su llegada (…) los cristianos rezaban en dirección a Oriente para expresar su esperanza de que Cristo, el sol verdadero, amanecería sobre la historia, para expresar, por tanto, su fe en el retorno del Señor. (…) El cristianismo no es sólo una religión del pasado, sino, en una medida no menor, del futuro; su fe es al mismo tiempo esperanza, ya que Cristo no es sólo el muerto y resucitado, sino también aquel que está por venir«.
Hoy, silencio y ocultación. Estamos solos. Pero por poco tiempo: sabemos que mañana resucita, que no hay muerte, y que más pronto que tarde volverá a reinar para siempre. Que sigan en su sábado tristón els modernets, els enterats, els foscos, els savis, els poderosos; nosaltres esperem el diumenge que ha de venir, i això il.lumina tota la nostra vida.
Que vingui ja, Senyor, el vostre regne!
Ens veiem a la vetlla pasqual, dolços.

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Pasan los años y Dolça cada vez mejor. Gracias
«El Sábado Santo o comúnmente conocido como Sábado del silencio o Sábado de Gloria es el nombre que algunas confesiones cristianas dan al día anterior a la Pascua. Este día es parte integrante de la Semana Santa y, en concreto, de la celebración del Triduo Pascual, centro de todo el año litúrgico, que conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesús.»
(Fuente: Wikipedia).
Gracias!!!