Resistimos.

El nacionalisme ha exhaurit els magins dels seus adeptes i el patrimoni dels catalans, pero sigue tratando de decirnos lo que debemos pensar desde el espacio público, con el aplauso (y las subvens) de los políticos.
Pero los catalanes resistimos. Seguramente en ningún otro lugar de España se perservera tanto ante las ideologías. Mire, por ejemplo, lo que le ha pasado estos días al mural nacionalista de Mataró.
Resistim, dolços.
Dolça i indomable Catalunya…

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A ver si alguien dice de una vez a estos guarros independentistas que, si quieren manchar, que lo hagan en el cuarto de estar de su casa y dejen en paz a los demás.
Precisamente quienes, por su condición social, necesitan calles limpias, cuidados parques y jardines y buenos servicios sociales, no se pueden permitir el lujo de este incivismo, que les afecta totalmente en su vida.