Barcelona aumenta un 250% sus cámaras de vigilancia

El Germà es fa Gran.

Dicen que fue la profesora Shoshana Zuboff quien acuñó hace unos años la expresión «capitalismo de vigilancia». Arribava tard: el totalitarisme xinès fa anys que practica el «crèdit social», un sistema de control total de la vida de cada persona. Gracias al control de las redes sociales, los teléfonos celulares y la omnipresente videovigilancia, el estado se convierte en dueño de la vida social de sus súbditos.

Al final és lo que recorden agosarats com en Tocqueville: el estado crece sin límites y amenaza despóticamente nuestra libertad. No importa que se llame «democracia»; en Philip K. Dick recomanava que «No confunda el totalitarismo con la dictadura. Un estado totalitario se inmiscuye en todos los aspectos de la vida de sus ciudadanos y trata de dar forma a sus opiniones sobre todos los temas. El Gobierno concreto puede adoptar la forma de una dictadura, un parlamento, un presidente electo o un consejo sacerdotal. Eso es lo de menos».

O sea, que el Poder va aumentando el control sobre nosotros. Pero para que no se note, nos dice -és clar- que es por nuestro bien.

¿Un ejemplo? Lo tiene en La Vanguardia del Règim hace unos días, narrando el aumento exponencial de cámaras de vigilancia que el ayuntamiento de Barcelona está instalando. La ciudad pasará de 186 a 660 cámaras de vigilancia el año que viene. Mire cómo lo trata el Conde:

  • Titular: «Barcelona suma a su austera red de videovigilancia 99 nuevas cámaras«. Qué bien, la red es muy «austera», diminuta, pequeñita, enana, insignificante. Ni nos enteraremos de que nos controlan.
  • Inicio del artículo: «Hay quienes todavía deben pensar que las cámaras de videovigilancia se ponen para tenernos controlados«. ¡Conspiranoicos! Feixistes! Las cámaras son para hacer vídeos familiares o ver dónde llueve.

No cal llegir-ne més, ya sabemos que estar videovigilados es superavanzado, hiperdemocrático, nos convierte en tan pioneros como Londres o Niza y es para nuestro bien. Y que no verlo con buenos ojos te convierte en un ser rarito.

Pero ud. tranquilo, que estará seguro, ya ha empezado la liga y pronto llega la paguita de agosto.

Dolça i totalitària Catalunya…

 

 



Categories: Huid del nacionalismo

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4 comentarios

  1. ¿Y por qué van a instalar más cámaras de videovigilancia?

    Muy sencillo. Pues porque -a propósito, con alevosía y a plena luz del día- han llenado España entera de jamonlandeses que cometen delitos gravísimos a mansalva. Para dar por «salva sea la parte» (Q-LO) a todos los ciudadanos de bien (o sea, a todos los votantes de Vox, evidentemente).

    La expresión «ser una cobaya» (o «ser un conejillo de Indias») se utiliza popularmente para referirse a alguien que es utilizado para probar algo por primera vez, como un experimento, un producto o una norma nueva.

    Somos tratados como cobayas, no como consumidores.

    Excelente ví.deo del gran Je.sús G. Mae.stro. El vídeo es largo, pero no se hace pesado:

  2. Esta medida absurda es «querer tapar el sol con un dedo».

    O todo o nada. O se pone una cámara de videovigilancia en cada milímetro cuadrado, o bien, no se pone ninguna.

    Si eres un «dolço», no tienes nada que ocultar. Las cámaras de videovigilancia solamente deben preocupar a los delincuentes.

    Sí, ya entiendo. Que cada vez nos quieren controlar más.

    Cuando se comete un robo con fuerza en un local comercial, el vecino de la planta entresuelo, que duerme justamente encima, siempre va a decir que no escuchó el estrepitoso ruido de la persiana metálica a las 3:00 h de la madrugada.

    Cuando un coche atropella mortalmente a un peatón, hay cincuenta testigos en el momento del accidente paseando por la calle. Pero, después, nadie vio absolutamente nada. Nadie quiere ser testigo.

    Cámaras de videovigilancia, en vestíbulos de edificios, que JAMÁS funcionan. Siempre se estropean. Solo graban las imágenes de los últimos 7 días (cuando las imágenes no deberían borrarse jamás). Luego te dicen que únicamente la policía tiene acceso a esas imágenes. Tú, como víctima, no tienes derecho a visualizarlas. Cuando debería haber una página web y tú, como vecino de la comunidad, tendrías que tener el derecho a visualizar dichas imágenes. La misma página web te muestra el momento exacto del suceso. Por ejemplo: «Un jamonlandés ‘violinizó’ a mi hija en el portal del edificio. Fue el jueves, 20 de agosto, a las 17:14 h de la tarde. Quiero visualizar las imágenes.»

    Para identificar a delincuentes va genial.

    La pregunta es: ¿Merece la pena malgastar los impuestos de todos en la instalación de cámaras de videovigilancia? La respuesta es no. No merece la pena. Es absurdo.

    Lo inteligente y, por lo tanto, lo menos costoso es expulsar de España a toda aquella persona que cometa un solo delito (aunque sea un delito leve). Sea española o no. Y prohibirle, de por vida, el regreso a España. Nos ahorraríamos dinero también en cárceles.

    Cuando viajo en el metro de Barcelona (España), me siento extranjero en mi propia ciudad. No veo a ningún español. Y los poquísimos que hay son «indepes» que te dicen que no se sienten españoles.

    En fin. Hay que reír por no llorar.

    • No es ninguna medida absurda.

      Seguramente es una señal de que los medios tradicionales que tienen las oligarquías para controlar al Pueblo ya no funcionan o no funcionan como debieran.

      (Las otras nuevas son el control de internet y eliminar el dinero físico )

      • Buenas tardes, Javier.

        Lo de eliminar el dinero físico lo llevan anunciando «a bombo y platillo» desde hace muchos años.

        Dudo muchísimo que llegue ese día. En primer lugar, eliminar el dinero físico es ilegal, ilícito e inconstitucional.

        Aprovecho para decir que los consumidores tenemos el derecho de escoger entre pagar mediante tarjeta de crédito (o de débito), o bien, con dinero en efectivo.

        Hace diez años fui a una tienda de zapatos y solamente permitían pagar mediante tarjeta de crédito. Esto es totalmente denunciable.

        Lo contrario también sucede. En algunos bares: «solamente se permiten pagos en efectivo». Con la «excusa» -aunque cierta- de que «es que el banco me cobra comisiones bancarias. Por eso prefiero cobrar con dinero en efectivo».

        A los consumidores no se nos puede prohibir las dos formas de pago (para poder escoger entre una y la otra forma de pago): mediante tarjeta, o bien, con dinero en efectivo.

        Y si un establecimiento no ofrece las dos formas de pago, es totalmente denunciable.

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