Aviam si acabaran celebrant el 20N, escolti.

Ja s’apropa l’aniversari de la mort d’en Franco, i els mitjans del Règim comencen a vendre’ns un atre cop la milonga de que «Franco va oprimir Catalunya». Pues la historia enseña que no fue así, aunque les convenga decirlo para alimentar el victimismo que sustenta el relato nacionalista.
El diplomático José Antonio Vaca de Osma escribió en 1996 su imprescindible Los catalanes en la historia de España, un recull històric de la nostra participació al 100% en l’aventura espanyola, de la que no podem separar-nos como son inseparables los vecinos del pueblo que forman. Allá nos recuerda lo siguiente:
«Los catalanes nunca han tenido especial vocación para participar en la política en general, salvo notables excepciones, y menos aún si se trata de la política a nivel nacional (…) la idiosincrasia de los catalanes prefiere las actividades económicas empresariales y familiares relacionadas con la industria, el comercio y el ahorro del país a las grandes organizaciones, partidos o Bancos de tipo nacional. (…)
No fue la época del gobierno de Franco una de las de mayor ausencia de los catalanes en la política española, que nunca pasó de un par de ministros en los tiempos de la Restauración y de las 2 Repúblicas. Pero en lo que tuvo más cuidado el régimen después de una primera y breve etapa casi militar, fue en colocar destacadas personalidades catalanas en los puestos clave de Diputaciones y Ayuntamientos. Ya hemos visto, en seguida, a Miguel Mateu, alcalde de Barcelona y a Milá y Camps, presidente de la Diputación. Luego vendrán los Buxó y Abaigar, marqués de Castellflorit, Simarro, Porcioles, Massó, Samaranch, Udina, Cruylles, Carreras, Muller de Abadal…
En el gobierno de Madrid y en puestos muy destacados de la política española participaron Eduardo Aunós, Demetrio Carceller, Joaquín Planell, Pedro Gual Villalbí, Laureano López Rodó, J. Bau Nolla, Enrique Fontana Codina y Enrique García del Ramal, ministros; otros fueron comisarios de los planes de desarrollo, subsecretarios, gobernadores civiles, embajadores como los citados Cruylles de Peratallada, Samaranch y Udina, y los Gich (delegado nacional de Deportes), Bassols (director general de promoción del Turismo), Claudio Colomer (Director general de Comercio), Ramón Sedó (Subsecretario), Vilarasau (Director general del Tesoro), Fabián Estapé (Comisario del plan de desarrollo), Parellada (embajador), Ferrer Salat (presidente de la CEOE), Calviño (consejero nacional)… No debe olvidarse que un catalán excepcional, el formidable escritor y filósofo, don Eugenio D’Ors, fue secretario general de Bellas Artes y colaborador decidido del régimen desde los tiempos de Burgos. Y si aplicamos el «ius soli», catalanes de nacimiento fueron los ministros Fernández de la Mora, Martínez Esteruelas y Cortina Mauri, éste catalán hasta en el acento.
No creo que sea preciso insistir en la importancia clave que tuvo don Laureando López Rodó en las etapas de mayor evolución política y desarrollo económico en España a partir de 1957 y hasta 1975, siendo el cerebro de la gran operación que permitió la transición pacífica hacia la monarquía parlamentaria del rey don Juan Carlos. Y recordemos también la personalidad mundial alcanzada por Juan Antonio Samaranch Torelló, que después de ser el Delegado nacional de Deportes, presidente de la Diputación de Barcelona, el procurador en Cortes más votado de España y embajador en Moscú, lleva muchos años presidiendo con general aplauso el Comité Olímpico Internacional».
Ensvolenaixafar? Ensvolenesborrar? ¡Pero si en el franquista 1971 había 61 Procuradores en Cortes, 4 Ministros y 10 Consejeros Nacionales catalanes! ¡Pero si el 43% de los alcaldes franquistas catalanes que se presentaron a las primeras elecciones democráticas eran de CiU! Au nacionalistes, aneu a TV3 a explicar les vostres rondalles.
Dolça i espanyola de tota la vida Catalunya…

Categories: Historia
Respuesta lazi: Es mentira! Más bien el resto de España sacó de la ruina a Cataluña.
Cómo dice el economista catalán, e historiador de la economía, Gabriel Tortella es Cataluña la que está en deuda con el resto de España. Cuantifica la deuda en 600.000 millones de euros.
Lo peor no es esto.
Lo peor es que esto era público, esto es, que los ministros aparecían el los telediarios, los nodos, las noticias de las radios y los periódicos.
Y sin embargo, con la «democracia», los p.vtos políticos de la Generalitat y de Moncloa nos han intentado hacer creer otra cosa muy diferente…
¿Por qué el engaño ?
Naturalmente para hacernos creer que «España nos roba»…y si España nos roba, la conclusión es evidente:
Hay que independizarse de España para «salvarnos» y salvar Cataluña.
El caso es que, poco a poco, los millones de españoles que fueron testigos y se beneficiaron de los gobiernos de Franco fueron envejeciendo y muriendo y fueron sustituidos por otros que o eran lo suficientemente pequeños como para no acordarse o simplemente no habían nacido todavía:
Carne fresca para poder robarles con descaro y total impunidad con el truco del +3%.
Pero no hay que olvidar que que este timo masivo y general no sólo lo montaron el ladrón Pujol y sus ingenieros sociales (una adaptación moderna y científica de la «praxis revolucionaria» marxista):
También colaboraron Moncloa a cambio de un par de votos en Madrid.
Y cómo será la cosa que entre unos y otros han conseguido que Pujol no sea juzgado ni devuelva los 3.500.000.000 € robados.
Y todavía tienen el descaro de llamar a esta estafa «democracia».