El problema del nacionalismo: amor a Cataluña y odio a los catalanes

La natura antisocial de totes les ideologies col.lectivistes i panteistes.

El nacionalismo es una ideología del siglo XIX que adora al fetiche lanació y le somete todos los ámbitos de la vida personal y social. Herder se inventó el  volksgeist, el “espíritu del pueblo”, la esencia de la “nación”, una palabra que dejaba de designar el lugar de nacimiento para nombrar un artefacto político según los esquemas del idealismo alemán. ¿Y qué es el volksgeist? El elemento que constituye la conciencia del pueblo. Cada nacionalista se inventa el suyo. Si es una nación cuatrilingüe, como Suiza, nadie habla de la lengua como esencia del volksgeist; si es Irlanda -que habla inglés, la lengua de su “opresor”– tampoco la lengua es el volksgeist; pero si es Cataluña hay que inventarse el pretexto del dogma de la lengua, una fantasmagoría formulada por Prat de la Riba“si a una persona le cambias la lengua, le cambias el alma”. Esta es la esencia de la idolatría nacionalista que desde hace 40 años promueve la Generalitat, que consiste exactamente en cambiar el alma de todos los habitantes de Cataluña para que abracen esa religión secular.

Así pues el nacionalismo no es patriotismo, sino su degeneración. Es una ideología, una religión panteísta que adora a lo colectivo; com deia l’ideòleg nacionalista Espar Ticó, «De la palabra ‘nacionalismo’, en aquel sentido ‘coalescente’, de religar al grupo, de buscar su identidad, de personalizar al individuo a través del grupo, no podemos prescindir».

I és clar, quan estimes el grup, lo col.lectiu, lo abstracte i intangible, la fantasmagoria… deixes d’estimar la realitat encarnada en el pròxim, la persona que tens al costat, el veí, perquè li sua l’aixella o no penja la cubana al balcó. Una sociedad que profesa esta religión no se funda en el amor y no puede durar. Así lo explicaba uno de los personajes de Dostoyevski:

«Yo amo a la Humanidad, pero me asombro de mí mismo: cuanto más amo a la Humanidad en general tanto menos amo a los hombres en particular; es decir, aisladamente como individuos separados (…) cuando más odio a la gente en particular tanto más ardientemente la amo en términos generales».

Aquesta és l’actitud que veiem en tants nacionalistes que s’omplen la boca de «Catalunya», lloran cantando el boncopdefalç y hacen la garra de freddykruger con la derecha mientras con la izquierda se palpan el corazón, para después quemar las propiedades de los catalanes que no piensan como ellos, obligarles a hablar catalán, insultarles si quitan churros amarillos y apedrearles si exhiben rojigualdas: aman su «Catalunya de paper» (que deia en Torras i Bages), pero odian a los catalanes de carne y hueso.

No hay amor, sino interés. Por eso la aparición de los llepasubvens es connatural a este falso amor, y también supo verlo Dostoyevski:

«Yo amo tanto a la Humanidad que sueño con dejarlo todo y meterme a hermana de la Caridad (…) si hay algo que pueda enfriar mi actuación en el amor a la Humanidad en el acto es únicamente la ingratitud. En resumidas cuentas: yo trabajo por la paga, es decir, que quiero que me elogien y me paguen mi amor con amor. De otro modo nunca seré capaz de amar».

No lo olvidemos: el nacionalismo -como cualquier ideología colectivista y panteísta- ama al ente grupal, pero odia al ser personal. Estima Catalunya i odia els catalans. Sobre eso no se puede construir ninguna convivencia distinta de la mera yuxtaposición, de la del panal o el hormiguero, que és en lo que s’està convertint la Catalunya nacionalista.

Dolça i idolàtrica Catalunya…



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3 comentarios

  1. Gracias por este artículo tan certero como claro .

  2. Han pretendido vender una nación diferente, presentándola como la más productiva, provechosa, feliz y admirable, encima creyendo que sus aberrantes proclamas que según ellos eran tan coherentes y cargadas de fundamento, serían compartidas por todos los catalanes. Al final su propia fruslería solo les está conduciendo a que esa verborrea barata, sin ningún sentido ni lógico, ni ético y mucho menos histórico, haya cuadrado un poco al principio tal vez por la novedad, eso sin contar la mala España que estaba gestionando en aquellos tiempos el deplorable A Tus Zapatos, pero al final se está demostrando que no ha sido más que una estupidez irrazonable y sin sentido, que solo ha logrado dejar en los más abruptos parterres de la ignominia, a esta hermosa región española que se llama Cataluña. Eso sin contar la torpeza que han cometido los independentistas, de haber querido marginar a todos los catalanes que ni compartían o simplemente no terminaban de entender, sus necias proclamas de un imposible.

  3. El nacionalismo es una ideolatría paranoica del ego colectivo que necesita de un enemigo (en el caso del nacionalismo lazi catalán puramente imaginario) para justificarse y perpetuarse. Es una ideología de odio, que se alimenta del mismo, para generar lo mismo.

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