És intel.ligent dir-se Rodríguez?

“Em dic Suàrez, però sóc catalana”. “Le hubiera dado un guantazo”, pensó el monje Agustí Altisent.

Agustí Altisent, fill de Santa Coloma de Queralt, va estudiar a La Salle Bonanova de Barcelona y se hizo perito mercantil. A los 23 años dejó las chorradas del mundo por estar más cerca de Dios y se metió a monje cisterciense en la abadía de Poblet, aunque después estudió en Friburgo y se sacó varias licenciaturas. La seva especialitat va ser la història medieval, però també era professor universitari i escrivia articles molt interessants al diari del Conde.

En un entorno de ideologías de humo y preocupaciones por tonterías pasajeras, él vivía con la confianza de un niño que se sabe querido de su padre. Su regla de vida era ben dolça:

Trato de vivir con alegría de un niño que juega, atento a las peripecias del juego, pero olvidado de todo lo demás porque en casa tiene el plato en la mesa. (…) Yo -como todos, santos incluidos- no hallo la paz más que mirando, más allá de mi conciencia, la misericordia de Dios”.

En 1984 ganó un premio de periodismo con un artículo de tesis deliciosa que fa escumejar els adoradors del progrés:

En el progreso humano colectivo, en cuanto a mejora de la calidad del hombre y de la humanidad en su conjunto, ¡claro que no creo! ¡Tengo dos buenos ojos en la cara! ¿Quién puede creer en el progreso humano si, desde tirarnos piedras en el Paleolítico hasta Hiroshima y los misiles, los hombres no hemos dejado de pelearnos cada vez más en grande (…)? (…) El hombre ha llegado a la Luna, pero no hace falta ponerse apocalíptico para ver que nunca ha estado más cerca de hacer estallar la Tierra. El progreso técnico es ambivalente y, como (por lo visto) estamos tarados, cada mejora aumenta el peligro (…) los descubrimientos recientes han aumentado increíblemente las posibilidades de homicidio o suicidio colectivos”.

Però fra Agustí no era pas dolço només de forma de vida i llunyania de les ideologies, també la seva opinió sobre les bajanades nacionalistes era redolça. Esto es lo que dejó escrito en su artículo de 1985 titulado ¿Es inteligente llamarse Rodríguez?:

“Vivía desde muchos años en Madrid un catalán que llevaba dos apellidos que proclamaban rimbombantemente su origen: digamos que se llamaba Carner Vallès. Él sostenía a labio tendido que no era catalán.

Hace años, un joven amigo me presentó a su novia. «Com te dius?» —le pregunté. Supongamos que me contestó algo como «Mercè». «¿Y de apellido» —insistí. La respuesta fue (le pongo seudónimo): «Suárez» y, al punto, la chica añadió. «Però sóc catalana». Le hubiera dado un guantazo. Aquella chica parecía ignorar que en Cataluña, como en todas partes, hay gente de todas clases y, por lo tanto, imbéciles en cantidades normales. Como el señor Carner Vallès no aceptaba su catalanidad en Madrid, convencido de que ser catalán era, ante los madrileños, una deshonra (no sé por qué), simétricamente la señorita Suárez, con un apellido que le parecía «sospechoso» (tampoco sé por qué) tenía que recalcar que era catalana. ¡Era catalana! ¡Estaba salvada! Como si ser catalán fuera un marchamo de garantía de inteligencia, sensatez, tino y todas las demás virtudes. ¡Bendito Dios! Tener un apellido catalán, ser catalán de muchas generaciones no es, no ha sido ni será nunca una garantía incontrovertible de que uno es inteligente. Y llamarse Suárez, Gutiérrez o Rodríguez no es algo así como la proclamación de la estupidez del portante. El presidente de la Audiencia Territorial de Cataluña se llama Cesáreo Rodríguez Aguilera, y quien quiere saberlo sabe que, desde la nada o casi, ha llegado, a pulso, hasta este elevadísimo cargo en la judicatura; sabemos que es, además, un excelente crítico de arte y quien visite su casa verá que tiene un gusto exquisito en materia de pintura, escultura y cerámica.

¿Es importante Cervantes por haber nacido en Alcalá de Henares? ¿No será más bien Alcalá de Henares que se honra con que Cervantes haya nacido allí? Mi personal apellido (duplicado, porque soy hijo de primos hermanos y mis abuelos varones eran hermanos) está documentado en Cataluña, exactamente en Anglesola, desde el siglo XII; y en Anglesola nacieron mis dos abuelos varones. Soy, pues, de familia catalana desde el siglo XII (una familia, entonces, de campesinos, porque lamentablemente no heredé la baronía de Anglesola). Soy, pues, un catalán, segurísimo. Ahora bien, si algo hay en mí de bueno, es (propongo) por bueno, no por catalán; y lo que tengo de obtuso es por obtuso, tampoco por catalán. Uno es inteligente por su inteligencia, diligente por su diligencia, burro por su burrez, no por su catalanidad, aragonesidad o extremeñez. Es más claro que el agua, ¿no?

Paso a un tema afín. Desde los años sesenta de este siglo, parece a algunos que, por el simple hecho de que una novela esté escrita en catalán ya es una buena novela. ¡Maldita sea! Para que una novela sea catalana, lo primero que debe ser es novela, no tontez; y para que sea buena tiene que ser buena, no necesariamente catalana. Si aparece una buena novela catalana será una buena novela catalana, pero no será por catalana sino por buena. Me alegro mucho de que haya buenos novelistas catalanes, y si yo he publicado unas dos mil páginas de trabajos de historia, el noventa y cinco por ciento están publicados, hasta hoy, en catalán. Me alegro, pues, mucho de que haya buenos novelistas catalanes, y no me entristece un grano que haya buenos novelistas en lengua castellana. Porque si lo catalán es (como es) una adición, no una substracción a lo castellano, aragonés, etc., en España, la cosa vale también al revés: en buena hora la lengua castellana dé excelentes novelistas además de los geniales que ha dado; será un honor y un deleite para todos; porque yo no quiero separarme de Castilla, como no quiero separarme de Florencia y su tradición de arte, política, letras y pasión; pero de Castilla muchísimo menos que de Florencia, claro.

No: llamarse Puig, Vacarissas o Roselló no es ninguna garantía de ser inteligente, llamarse Rodríguez tampoco es una garantía de serlo ¡pero tampoco de no serlo! ¡No son necesariamente tontos los Menéndez, por Dios! Ni es garantía de ser inteligente y trabajador ser catalán. Lo que sí es necesariamente tonto es el complejo del inmigrado (inmigrado en Cataluña o inmigrado en Navalcarnero). ¿No somos todos, a la corta o a la larga, inmigrados? ¿Se es más inteligente sumándose disimulada y furtivamente al compacto más o menos homogéneo del grupo histórico en medio del cual se vive a base de negar los orígenes propios? Todos somos, a la corta o la larga, forasteros. Me decía una vez un marroquí, como en reproche, que, si se marcharan de Cataluña los no catalanes, Cataluña quedaría despoblada ¡y ese marroquí llevaba un apellido netamente santanderino! A siglos vista todos venimos de otra parte. Bendiga cada uno su tierra (y todas las tierras), pero haber cambiado de tierra a nivel (como ahora se dice) personal o a nivel de tatarabuelos no deteriora en nada la personalidad del trasplantado. ¡Quién sabe de dónde venían, antes del siglo XII, mis antepasados! No: un Rodríguez en Cataluña puede darle cien mil vueltas a un Massaguer. Igual que llamarse Rodríguez en Salamanca no es ninguna garantía de ser inteligente”.

T’ha agradat, racisTorra? I a vos, abate Soler de Montserrat? Quines coses tan ben dites cuando no se idolatra lanació y se deja uno poseer por el amor, el sentido común y la realidad de las cosas.

Dolça i altisenca Catalunya…

 



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22 comentarios

  1. Como no hablamos de naciones, todo esto es muy divertido.

    Pero si habláramos de naciones y yo viviera (legalmente, se entiende) en Alemania, por ejemplo, y hubiera vivido en ella el tiempo suficiente como para optar a solicitar la nacionalidad alemana y además cumpliera todos los requisitos que pueda poner la administración alemana para acceder a la misma, pasaría a ser alemán si solicitara la nacionalidad alemana y se me concediera, para lo cual en Alemania se exige a uno antes presentar documentación que acredite que ha renunciado a la nacionalidad que antes tenía. Es decir, en tal caso y aun si hubiera nacido en Navalcarnero, sería alemán, se pusiera como se pusiera quien quisiera. Y lo grave sería que, habiendo realizado tales gestiones con la intención de obtener la nacionalidad alemana, yo siguiera pretendiendo ser español una vez la hubiera obtenido. Si tan español me considerara, no debería haber querido cambiar nunca mi nacionalidad.

    En España aún no sigue habiendo más nacionalidad que la española (a ver cuánto dura), pero en todo caso la adscripción regional nunca ha estado basada en el lugar de nacimiento de uno y menos aun en sus sentimientos, sino en el censo: oficialmente eres de allí donde estás censado y votas, tanto da donde hayas nacido y cómo te llames. Otra cosa es cuánto despistado (por no decir otra cosa) padecemos en España por metro cuadrado.

    Així que, a on era censat el suposat senyor Carner Vallès? A Madrid? Doncs llavors no mentia pas. I en tot cas, era barceloní d’origen o català?

  2. Jajaajaja, “Es que si votan todos los españoles, saldría que no”.
    Es que hay frases lazis para la posteridad
    Una de mis favoritas es “la democracia es hacer lo que yo quiera” , minuto 2:11 de este ya mítico video.
    https://youtu.be/3CChu5QhQeY

  3. Pues mis dos apellidos son catalanes y yo soy gallego-levantina. Todo nacionalismo es una ridiculez, no hay más que hacerse un estudio genético para darse cuenta. O hablar con alguien experto en genealogía ( en Europa hay veinte- ! Veinte! – millones de descendientes de Carlomagno) El diario El País publicó una noticia donde se decía que el 80 por 100 de los españoles tenían un gen procedente nada menos que de Tutankamón. Le hicieron un estudio a Antonio Banderas y tenía un 40 por cien de sangre jordana, también irlandesa, creo. En fin. Todos los perros vienen de dos parejas de perros y los seres humanos de una pequeña tribu. ! A la porra los nazi-onalistas!

  4. La madre de mi marido era vasca de ocho apellidos, su padre catalán desde tiempos de los cátaros, y mi marido ” gato”, es decir, madrileño, a más no poder. Mi madre era gallega, hija de un madrileño de origen asturiano, de linaje catalán con raíces que se remontan a los antiguos condados y con antepasados leridanos que posteriormente se afincaron en Guipúzcoa, mi abuela materna gallega de ocho apellidos, mis abuelos paternos eran levantinos, con antepasados catalanes. Mis antepasados gallegos más interesantes provenian de Aragón allá por el siglo XII. Lucharon en las Navas contra Miramamolin, como todo quisque. El linaje de mi abuelo ahora conserva su título en una familia andaluza, con raíces en etc. Yo soy gallego/ levantina y mis dos apellidos son catalanes. Tomaaaaaaaa.

    Aquí en la Edad Media vivían cuatro gatos y a lo largo de los siglos han ido de aquí para allá. Que los catalanes supremacista crean que lo catalán es lo máximo y que los demás somos de clase de tropa es muy gracioso. Cómico, la verdad.

  5. Gracias DC lo más interesante- para mi – de esta entrada es q la tontería de los de apellidos terminados en Z y otros viene de lejos lo q demuestra q los q decimos q llevan toda la vida por lo menos la mía y nací en los 50 del siglo pasado y la de mi madre q nació en los 20 del mismo siglo acosandonos por no tener los 8 apellidos…
    Con el agravante q los profesionales del acoso que pueden ser la mitad – no mas- de los de 8 apellidos lamieron el cu… a los vencedores de la Guerra Civil… Incluso sus familiares estubieron en cargos del Régimen…
    Servidora lleva toda la vida – ahora q lo pienso gracias a “el proces” con comidas de olla sobre q son más y mejor q los de la Z, etc..
    Ellos q por cierto muchos no han salido de sus pueblos y ciudades y cuando lo han hecho sólo van a comparar y criticar… Mansa” guevos” que decía aquel!!!
    Cada día veo más claro q son obtusos y muy difíciles para entenderse…
    Ayer viendo a Torra hablando de España y ofendiendo en primer lugar a la mitad de los catalanes pensaba: Dios mio otro Companys el iluminado asesino de miles de catalanes por fanatismo!!! 🙏
    Nos puedes ajudar Señor para q estos descerebrados recobren el sentido común 😟

  6. Quizás en lo único que el Padre Altissent se equivocaba era en lo de:
    «Aquella chica parecía ignorar que en Cataluña, como en todas partes, hay gente de todas clases y, por lo tanto, imbéciles en cantidades normales.»
    De vivir ahora en este mundo estoy seguro que pensaría que hemos sobrepasado tristemente en Cataluña la cuota normal de imbéciles.
    ¡Ojalá recuperemos lo antes posible las cantidades normales de imbéciles en esta tierra porque hoy por hoy tenemos overbooking!p

  7. Donde lei el otro día que el nacionalismo sirve para acentuar los defectos colectivos?

  8. Este buen señor tiene más razón que un santo. Que bello es Poblet y la Sierra de Prades, que fué durante siglos la frontera de la Marca Hispánica (andando el tiempo, Cataluña) con Alándalus.

  9. Lo dice bien claro quien es tonto de nacimiento es tonto… Eso es lo q pasa aquí en mi Tierra chica.
    Y tontos por desgracia existen en todas partes.

  10. OLFATEANDO POR LA RED
    Jejejeje estoy viendo los comentarios del personal respecto a la visita de los porcinocratas 🐽🐽🐽 al “corazón de la bestia ” ( Jejejeje como me gustan las pelis del Van Damme )
    Como digo bribonzuelos el personal está con el “la pistola amartillada ”
    Y dice uno :
    ” Vaya osea que Inés Arrimadas visite la madriguera del mocho es una provocación … pero que los malditos porcinocratas 🐽🐽🐽 vayan de Romería a Madrit es un acto democrático…. por cierto pasarán luego la fregona por donde ha pasado está piara de 🐽🐽🐽 ????? “

    • Si lo hace como gesto “simbólico” algún ciudadano será una provocación fascista. Lo de las fegonas tractorianas fue diferente: “democràcia” .

    • La manguera, no sé, pero a buen seguro se habrán encargado de limpiar lazís amarillos que los cívicos y pacíficos manifas, habrán tenido a bien de adornar setos y ramas en su recorrido. Eso sí, con mucha dignidad.
      La palabra májica, el nuevo mantra : dignidad.

    • Ha sido muy curioso escuchar las opiniones de algunos manifestantes. Uno, por ejemplo, decía que venir a manifestarse a Madrid era una defensa de la libertad de expresión; otro afirmaba que la Constitución del 78 es más vieja que Franco (sic), y una chica resumía ingenuamente la gran farsa que es todo esto: ante la pregunta de por qué, ya que el derecho a votar es lo que defienden, no dejan votar a todos los españoles por algo que concierne a toda España, responde (textualmente) “Es que si votan todos los españoles, saldría que no”.

  11. Para mí, una de las mejores entradas de Dolca, luminosa por su sentido común (ná que ver con comín, ya se sabe), y una verdad muy grande. Para noticia de informe semanal, y de imprescindible enseñanza en todas las casas, escuelas y universidades. Como siempre, claro, en mi humilde opinión.

    • Sí, señor, una gran entrada, y un gran hombre.

    • ¿Y qué me decís de los que se cambian su apellido para que parezca catalán?
      Otra imbecilidad de las más gordas.
      Como Sánchez con su acentro cambiado.
      Hijo de Sancho.
      Más español que eso…

    • Sí, los hay que los catalanizan, los hay que se cambian el orden para que aparezca en primer lugar el que consideran más catalán, y luego están ya los tontos de rematar que firman Sànchez o Hernàndez.

  12. Que alegría de artículo.
    D. Agustí me impartió clase cuando yo tenía bastantes años menos de los que tengo ahora.
    Era un auténtico sabio y una gran persona.
    Gracias DC por esta entrada.

  13. INCREÍBLE, DE NO VERLO NO CREEELO… ¡¡UN FRAILE CATALÁN QUE CONSIDERA UNA ABERRACIÓN HUMANA EL CATALANISMO!!

    Delicioso este artícvlo de Dolça Catalunya. Además, el buen fraile reconoce su propia endogamia familiar, costumbre regional demasiado extendida que los genealogistas catalanes ocultan siglos ha.

    Payasos hay en todas partes: los charnegos agradecidos abundan en Cataluña; los patriotazos españolazos con ocho apellidos catalanes, también, y son aún más ultras que los de Alianza Nacional; sus razones tendrán, quizás las de los conversos de última hornada.

    Mi mujer, barcelonesa de nacimiento y madrileña de adopción, con sus dos apellidos catalanes nunca ha negado su catalanidad ni en Madrid ni su españolidad en Torroella de Montgrí. Ser catalán y ser español son sinónimos. Y el que ponga mala cara ante este hecho consumado, que le den por el koine. Mi contraria gahasta la fecha no ha tenido problemas en Madrid.

    Agustí Altiaent… ¡Santo Súbito Dolço! 😇😇😇

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