A la república tothom sabia lo que passaria.

La guerra civil estaba en el ambiente desde el golpe de estado socialista-nacionalista de octubre de 1934, i des de les eleccions emputxerades del febrer del 1936.
Tras el asesinato del jefe de la oposición monárquica i exministre d’Hisenda, José Calvo Sotelo, por miembros del PSOE y funcionarios públicos, el dirigente del PSOE Julián Zugazagoitia sentenció: «Este atentado es la guerra».
Ho sabia tothom. Especialment els assassins.
Lo sabía Indalecio Prieto, jefe del PSOE, que dijo esto a Condés, director del secuestro y asesinato de Calvo Sotelo: «Van a sobrarle ocasiones de sacrificar heroicamente su vida en la lucha que, de modo ineludible, comenzará pronto, dentro de días o dentro de horas».
Lo sabía del diputado del partido de Calvo Sotelo, el conde de Vallellano, que afirmó en la Diputación Permanente el 15 de julio: «Desde el 16 de febrero vivimos en plena anarquía, bajo el imperio de una monstruosa subversión de todos los valores morales que ha conseguido poner la autoridad y la justicia al servicio de la violencia».
Ho sabia en Josep Maria Gil Robles (CEDA), que el mateix dia va dir al Govern: «No pretendáis que las gentes crean ni en la legalidad ni en la democracia».
Lo sabía Largo Caballero, capitoste del PSOE, cuyo periódico Claridad advirtió al día siguiente: «¿No quieren la paz civil? Pues sea la guerra civil a fondo. ¿No quieren el Parlamento? Pues gobiérnese sin él».
Sí, ara fa 90 anys els republicans van acabar amb la república i van provocar la guerra civil que desitjaven.
Contamos todo esto porque nos lo han ocultado, y así se escandalizan algunos cursis. Pero lo explicamos porque no es infrecuente que en España quien dice amar un régimen acabe por destrozarlo… especialment els polítics, com veiem actualment. A ver si aprendemos las lecciones de la historia.
Dolça i històrica Espanya…

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