Lo que dice un proscrito por Hitler por luchar contra el nacionalismo

El filósofo Dietrich von Hildebrand condena “todo intento de establecer una comunidad a expensas de la persona individual”.

hildebrand

El nacionalismo es una ideología del siglo XIX nacida del resentimiento y espoleada por los vicios de la soberbia (somcollonuts), el egoísmo (espanyansroba) y la envidia (aquipaguempeatgesiallano). El historiador Paul Johnson nos explica muy bien lo que caracteriza a las ideologías y el peligro de los intelectuales que las inventan: “Por encima de todo debemos siempre recordar lo que los intelectuales habitualmente olvidan: que las personas son más importantes que los conceptos y deben ir primero. El peor de todos los despotismos es la despiadada tiranía de las ideas“.

Dietrich von Hildebrand era un prometedor profesor universitario en Múnich cuando el flagelo del nacionalsocialismo cayó sobre su patria. Desde el primer momento, cuando muchos hablaban de contemporizar y pactar con Hitler, Hildebrand denunció la maldad intrínseca del nazismo, lo que le valió la condena a muerte y el tener que huir a Austria en 1933, para acabar refugiado en 1940 en Estados Unidos. La fuerza de sus argumentos (no se los pierda) fue tal que el embajador alemán en Viena lo calificó, ante Hitler, como el “arquitecto de la resistencia intelectual” contra el nazismo.

En su libro Mi lucha contra Hitler explica por qué la primacía del colectivo (lanació) sobre la persona es letal:

¿Qué es el nacionalismo? Se trata de un tremendo error que existe en diversos grados: desde la identificación de la nación con el Estado hasta la idolización de la nación, convirtiéndola en el principal criterio de la vida en su conjunto y haciendo de ella el fin último y el bien superior (…).

Mi conferencia era fruto de las investigaciones contenidas en mi libro ‘Metafísica de la comunidad’, publicado dos años antes, en el que pretendía explicar que todo intento de establecer una comunidad a expensas de la persona individual, además de ser un error en sí mismo, conduce necesariamente a una interpretación equivocada de la verdadera naturaleza de la comunidad. Señalaba el horror del antipersonalismo y del totalitarismo, mostrando su absoluta incompatibilidad con la Revelación cristiana, y criticaba la tesis de Hegel de que el Estado es una entidad superior al individuo. Solo la persona individual es  una sustancia en sentido pleno, mientras que el Estado es únicamente una cuasi-sustancia.

Al mismo tiempo, insistía en la realidad y la dignidad de una auténtica comunidad en contraste con toda clase de falso individualismo liberal. (…) Nunca se puede llegar a una auténtica noción de comunidad sin reconocer la plena dignidad ontológica del individuo.

Para el nacionalismo primer és el prusés, les ambaixadetes, laimmersió i la cubana. Les persones van després de la ideologia.

Para cualquier catalán de seny lo primero son las personas, y ninguna ideología o colectivo debe colocarse por encima de ellas. Superem el nacionalisme?

Dolça i alliberada Catalunya…

bastoncillo



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2 comentarios

  1. Y algo muy importante……………La soberbia es uno de los subproductos de la Ig.no.ran.cia.

    Descubrir , recien comenzado el siglo XXI, que me rodea una sociedad llenita de ignorantes ha sido toda una decepción.
    Si los indepes se dieran una vuelta por cualquier pueblo de esa España que ofenden, y tuvieran la actitud de aprender con los ojos abiertos, se encontrarían con que, en el momento actual, son bastante mas inteligentes que la nimiez mental que puebla el proces nacio-independentista.

  2. Lo que está en la línea y en toda su profundidad, de lo que Jesucristo nos enseña :

    《Caminando Él a través de las mieses en día de sábado, sus discípulos, mientras iban, comenzaron a arrancar espigas. Los fariseos le dijeron: Mira, ¿cómo hacen en sábado lo que no está permitido? Y les dijo: ¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad y sintió hambre él y los suyos? ¿Cómo entró en la casa de Dios, bajo el pontificado de Abiatar, y comió de los panes de la proposición, que no es lícito comer sino a los sacerdotes, y los dio asimismo y a los suyos? Y añadió: El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado. Y dueño del sábado es el Hijo del hombre.》 (Marcos 2, 23-28)

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