Por qué el “procés” de CiU y el “proceso” de Bildu es lo mismo

El mismo eufemismo para tapar la ingeniería social que permita la ruptura nacionalista.

Proceso

Romper siglos de convivencia no es fácil. Especialmente cuando no hay motivo para ello. Precisamente por eso hay que crear ese motivo. Y convencer al pueblo de que el trauma de la ruptura y el sufrimiento de la separación es la única opción. Dorar esa amarga píldora es “el proceso”, una serie de actos encaminados a cambiar las mentes y los corazones de catalanes y vascos para que acepten lo que jamás habrían consentido. Se llama ingeniería social y en Cataluña y las provincias vascas lleva décadas funcionando.

En el caso del nacionalismo catalán “el procés” es el camino de rupturas que hay que llevar a cabo para separar Cataluña del resto de España: ruptura histórica (“Catalunya contra Espanya”, “Viure lliures al 1714”), ruptura afectiva (“no ens estimen”, “ens volen residuals”), ruptura económica (“Espanyansroba”, l´espoli fiscal), ruptura administrativa (Hisenda nacionalista, incumplimiento de sentencias judiciales, referéndum ilegal). Cuando todo esto esté roto, la separación será un juego de niños.  

Para el nacionalismo vasco “el proceso” es el rosario de pasos encaminados a cambiar la historia (ETA son buenos chicos que se vieron obligados al tiro en la nuca porque Euskadi estaba oprimido), insertar a los proetarras en las instituciones (caso de Bildu en San Sebastián) y lograr una hegemonía nacionalista (“democrática”) que permita la ruptura con el resto de España.

La famosa novela El proceso, de Kafka, comienza con una frase aterradora: “Alguien debió de haber calumniado a Josef K., porque sin haber hecho nada malo, una mañana fue detenido”. Desde ese momento Josef K. es sujeto de un asfixiante procedimiento judicial que poco a poco se apodera de su vida. A los catalanes y vascos, y a todos los españoles, nos está ocurriendo como al pobre Josef K: sin un motivo real, el nacionalismo se ha apoderado de nuestro bienestar y nuestro futuro y pretende disponer de él a su antojo.

No es una pesadilla. Es real. Y si no hacemos nada nos devorará.

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3 comentarios

  1. NACIONALISMO SECTARIO,
    BALDÓN ANTIHUMANITARIO.
    Nacionalismo es negrura,
    retroceso y opresión,
    que entroniza la nación,
    la lengua o la raza pura
    cual única asignatura.
    Quien sigue de buena gana
    ese perverso ideario
    es cómplice necesario
    del mal que del mismo emana
    en tirania malsana.

  2. El problema radica en que esta pesadilla es muy difícil rebatirla electoralmente. Me explico los nacionalistas tienen la educación, una parte importante de los medios de comunicación, las subvenciones. La izquierda no nacionalista, como comentaba Jesús Laínz en la Razón Española, reniega de su nación y se somete al separatismo (es el caso de PSC, PSOE, ICV, IU). El electorado no nacionalista es bastante pasota (con abstenciones cercanas al 40%). ¿A quien puede votar alguien que se sienta de izquierdas y catalán/vasco español?.

  3. ¡Fenomenal..! Me llena de alegría leer artículos en los que las perversas tácticas de los nacionalista se diseccionen con tanta precisión. Efectivamente, es necesario un análisis riguroso de sus tácticas en todos los órdenes para contrarrestarlos. con eficacia. Si así no se hace la última frase puede hacerse realidad.

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