Mas dice que “todo el mundo es nacionalista”: va a ser que no.

A la ideología nacionalista le reconforta pensar que todo el mundo es nacionalista. Pero es mentira.

mas 4 dedos

El braç enlairat, els quatre dits separats, els incondicionals aplaudint, la Rakosnik extasiada, les cubanes al vent…aquest circ només ho fan els grillats com vostés

El patriotismo es una virtud, es el deseo de conservar y engrandecer el territorio y el patrimonio espiritual recibido de nuestros padres, un sentimiento integrador, racional y ordenado que respeta la diversidad y la considera una riqueza que hay que preservar.

El nacionalismo es una ideología basada en la creencia de que la nación (léase la idea de nación ficticia que construye el nacionalismo) es lo único importante. Las personas, las familias, el deporte, los pueblos, las empresas, los medios de comunicación, todo debe encaminarse a servir a la nación. La libertad individual queda supeditada a la “libertad nacional (léase a lo que quieran en cada momento los políticos nacionalistas). El Estado sustituye al individuo. Y como todo esto acaba por aburrir o asustar al personal es imprescindible mantener la “tensión nacional” (léase motivar al pueblo), creando un enemigo exterior frente al que atribuirse la condición de víctima. Esto es el nacionalismo.

Para un nacionalista, inmerso inconscientemente en el caldo de su ideología, es natural proyectar sus manías sobre sus vecinos: si yo soy nacionalista, todos lo son pues, ¿cómo no van a serlo si es la única manera lógica de entender las relaciones humanas? El viejo adagio de “piensa el ladrón que todos son de su condición”.

Y es justamente lo que Mas le ha dicho a Felipe González en el programa de Évole: “no passa res, Felipe, tothom és nacionalista. Tothom ho és”. 

Pues va a ser que no. Y es el momento de recordarle de nuevo a Mas varias cosas:

-que una mayoría de catalanes no vemos en el resto de España a un enemigo extranjero que “ensvolaixafar” y “noensenten” sino a pueblos hermanos con las mismas ilusiones y problemas que tenemos todos

-que preferimos la responsabilidad al victimismo ploramiques. Y pensamos que tras décadas de nacionalismo en la Gene, alguna responsabilidad tendrá sobre la situación actual

-que los catalanes no necesitamos inventar banderas cubanas porque nuestra senyera es la de nuestros padres y abuelos

-que no vemos que en el resto de España organicen manifestaciones nacionalistas, ni que lleven gente a los estadios para reivindicar una supuesta “libertad”, ni que organicen simposios “Cataluña contra España”, ni que deseen volver 300 años atrás, ni que prediquen que “Cataluña nos roba”, ni que ondeen banderas sobre las cruces de los campanarios, ni que las televisiones lleguen a modificar los mapas para favorecer las ideas del Gobierno, ni que se proclame que la “voluntatdelpoble” está por encima de la Ley, ni que se monten manifestaciones para recibir como un héroe al presidente del Gobierno cuando llega a la Moncloa tras negociar en Bruselas, ni que se pida a los empresarios que callen si discrepan de los que mandan, ni que el ministro de deportes aparezca en el aeropuerto con un grupo de militantes para obligar al campeón de turno a fotografiarse bajo las banderas de su partido, ni que se priorice crear nuevas “estucturesdestat” a pagar a las farmacias, ni que los políticos preferieran el “choque de trenes” y la salida de Europa al bien común, ni que…

O sea, sr.Mas, que ustedes sean nacionalistas no significa que todos lo seamos. Haga un esfuerzo por entenderlo. No escampi la brutícia y que cada palo aguante su vela.

dolca



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6 comentarios

  1. Las únicas elecciones en las que se elige la soberanía popular son generales. En las últimas los resultados fueron:
    Partidos que actualmente independentistas: CiU, 28,89%, ERC 6,96%, ICV (que se presento sin programa independentista) 7,96% = 43,81%
    Partidos no independentistas: PSOE, 26,22%, PP 20,39%, PXC 1,70%, UPyD 1,13 = 49,44%
    Ha pasado poco mas de dos años… ¿Donde está el clamor popular independentista?
    ERC tiene sólo 3 diputados en el Congreso y el PP tiene 11 por Cataluña.
    Hay que insistir una y otra vez en este asunto y demontar el mantra nacionalista de “somos mayoría”. La mayoria de los votantes no son nacionalistas y el parlament se mete a legislar en asuntos que no son de su competencia.

  2. Ese es uno de los temas, que los indepes, piensan que todo el mundo es indepe,vamos que el 100% de la poblacion piensa como ellos. y lo dicen en algunos casos convencidos.

    Como muestra, os cuento lo que me pasó a mi hace un par de meses.

    Un compañero de trabajo me preguntó: “Qué vas fer l’onze de setembre?”
    Pese a la pregunta, lo que realmente queria saber, era: “En que tramo de la cadena humana te tocó?”

    Mi respuesta, fue: “pues mira, aprovechando el dia de fiesta, cogí el coche muy prontito, para no encontrar follon en la carretera, y me fui a un pueblo de Teruel, a visitar a unos amigos, que les debia una visita desde hacia bastante tiempo. Pase todo el dia en Teruel, y volví por la noche tarde a casa.

    La expresión, de sorpresa, incredulidad, indignacion y rechazo que me puso, fue digna de foto.
    Que un catalan, no acudiera a la cadena humana ni a una manifestacion pro-indepe, es algo que no les entra en la cabeza. Pese a ello, insistió: “No en serio, que vas fer al 11 de setembre?”
    Repetí mi respuesta: “Me fui a un pueblo de Teruel a pasar el dia!!!!!!”

    “I la cadena i la manifestació?” me preguntó.

    Cuando le dije que no era independentista, que pasaba de esas chorradas y no me consideraba un aborregado, cortó la conversación. No me ha vuelto a dirigir la palabra desde entonces. y la verdad, todo eso que he ganado.

  3. Aunque el artículo de esta entrada es suficiente y claro, quisiera si me lo permiten, abundar en la cuestión del “sentimiento”, pues en mi humilde opinión, en ello estriba la principal diferencia apreciable entre el “patriotismo” y el “nacionalismo” que se predica en Cataluña.

    De un lado está el patriotismo, que es un anhelo indefinido, expansivo y enriquecedor. Quizás no es nada, o quizás es sólo una manifestación ocasional en la vida de cada cual. Pero cuando se manifiesta, por alguna razón desconocida, está claro que evoca un sentimiento generoso y vital. Sano y arraigado en el más profundo subconsciente.

    El patriotismo también es fecundo. Como si algo naciera, o hubiera nacido, para desarrollarse y crecer con alegría. Es algo positivo, sin llegar a la cursilería es una especie de amor. Puede que sea un vínculo entrañable. Algo propio y plural, algo lejano y a la vez actual, pero de muy largo alcance, que si se empeñan puedo compartir con mucha más gente.

    Quizás alguna vez me ayude a comprender quien soy. O bien, puede ser que sólo me proporcione una sensación de orgullo por ser, entre otros muchos como yo, uno más.

    De otro lado el nacionalismo, me parece algo que se empeña en ser “patriótico”, pero que es algo completamente diferente. En principio es una “fórmula”, definida y difundida desde el poder político, para que sirva de modelo al “buen catalán”. Lo cual me provoca sentimientos encontrados, por lo general bastante alienantes y negativos por su matiz mortuorio.

    El nacionalismo, más que un sentimiento, consiste en un “resentimiento”. Es un rencor transformado en planteamiento ideológico que, al margen de derechas o izquierdas, provoca desde hace un siglo una profunda distorsión, patriótica, sentimental e identitaria, de la sociedad catalana.

    Por esa razón, ha inventado una “patria” lúgubre, de barras de sangre, derrotas sonadas, fossares repletos de muertos anónimos, coronas de flores y discursos, entre tumbas gélidas de dudosos padres de la patria. Y como guinda del pastel cadenas humanas, desfiles nocturnos con antorchas y mosaicos colectivos de coreografía totalitaria, que permiten escenificar el adiestramiento del rebaño.

    Todos ellos síntomas “nacionales”, bastante patéticos, que difícilmente cuelan como “sentimiento unánime de la sociedad catalana” gracias a Dios con amplios sectores curada de espantos, pese al disparate de medios y de presupuestos empeñados en el clamor y el fanatismo soberanista subvencionado. También les recuerdo que llenaba de millones de manifestantes, la Plaza de Oriente y la Gran Vía madrileña e incluso la propia Barcelona, el otrora padre de la patria Generalísimo Franco.

    En definitiva, existe una gran distancia entre ser “patriota”, para lo cual cada uno es libre de interpretar el alcance y sentimiento que puede albergar hacia su “patria”, y otra muy distinta es reducir Cataluña por “patriotismo” a la mera condición de velatorio nacionalista.

    Por eso, ante el suicidio colectivo proyectado por los próceres nacionalistas, si no se les permite perpetuarse unos treinta años más, detentando en exclusiva y sin control, el poder autonómico, no crean que los catalanes acudirán de forma “unánime” a “acompañarles en el sentimiento”, por muy soberanista y patriótico que prometan escenificar el hara-kiri.

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