Secesión: ¿Por qué guardan silencio los empresarios catalanes…y del resto de España?

Sólo cuatro patrones catalanes han dicho claramente que están en contra de la secesión.

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Senyor Fainé, és hora de parlar clar i català. Ajudarieu als catalans a veure-hi clar.

Hace diecisiete meses CiU se convirtió públicamente al separatismo. Desde entonces ha comunicado inequívocamente sus intenciones radicales y las ha plasmado en acciones concretas: “Espanyansroba”, “Espanya contra Catalunya”, apuesta por la ruptura, incumplimiento de la ley, sometimiento a una supuesta “voluntatdelpoble” , cartas a la comunidad internacional, indiferencia ante la salida de Europa en caso de secesión etc.

Ante esta deriva radical, sólo cuatro empresarios catalanes de renombre han elevado su voz públicamente para decir que la secesión es una barbaridad y que Mas está jugando con fuego: Lara (Planeta), Bonet (Freixenet), García-Nieto (Riva y García) y recientemente Conde (Seeliger y Conde).

El resto de empresarios simplemente calla. Ni los banqueros (La Caixa, Sabadell), ni las empresas de alimentación (Coca-Cola, Nutrexpa, Codorniu, Pastas Gallo…los Carulla de Gallina Blanca son incondicionales de Mas), ni las farmacéuticas (Ferrer, Esteve, Grifols, Almirall, Leti), ni las de moda (Puig, Mango, Desigual, Pronovias), ni las de automoción (¿qué dice Seat España?), ni los grupos de comunicación y medios (RBA, Grupo Godó, Grupo Z, Havas Media), ni el sector turístico (Riu, Husa), ni el constructor (Uniland, Molins, Comsa) ni siquiera el de la enseñanza (Iese, Esade, Eada) han considerado conveniente expresar su opinión claramente y en público.

También el presidente de Fomento del Trabajo -Gay de Montellá- y el de la CEOE -Rosell- se mueven en la equidistancia y han evitado hasta el momento un posicionamiento claro y oficial de sus respectivas asociaciones. El IEF (Instituto de Empresa Familiar), de ámbito nacional, tras varios intentos fallidos, no menciona el tema. A los empresarios del resto de España tampoco se les oye con claridad.

¿Por qué este silencio? ¿Es miedo?¿Discreción?¿Respeto?¿Indiferencia? Puede estar motivado por cinco razones:

1- la creencia de que la ruptura es un problema estrictamente político y por lo tanto limitado al ámbito individual. Es la postura de Víctor Grifols (“es como preguntarle a una compañía si cree en Dios“). Olvidan que las implicaciones de una secesión para su negocio son profundas, objetivas y demostrables. Mucho más, por ejemplo, que las de la reforma laboral o la fiscalidad empresarial, temas sobre los que no tienen problema en pronunciarse.

2- la sospecha de que la deriva secesionista de CiU no es más que una actualización de su tradicional estrategia de “peix al cove”, una posición negociadora muy agresiva para conseguir “más dinero”.  No se dan cuenta de que CiU ha quemado las naves, que su independentismo va en serio y que no hay un solo indicio que corrobore esta sospecha. Simplemente, CiU tiene como objetivo la secesión.

3- el miedo a ganarse la animadversión de quienes gobiernan en Cataluña, a perder negocio actual o futuro con la Administración o a ser sometidos a repentinas inspecciones públicas. Este temor es real. Aunque los recortes presupuestarios han restado poder a los políticos y a Generalitat, disponen aún de resortes para “castigar” a algunas empresas. Aunque seguramente muchos menos de los que creen. Y en cualquier caso las consecuencias de la secesión serían mucho más graves.

4- el temor a perder una parte de sus consumidores tanto si se posicionan en un sentido como en otro. También es un miedo real. Y probablemente también menos relevante de lo que piensan. La mayoría de consumidores no está para tonterías. La calidad y el precio de los productos pesan más. Y la memoria es corta.

5- la connivencia con “el procés”. Podemos recordar las palabras de Mas cuando pidió silencio a los empresarios catalanes: “simplemente es necesario no ir en contra”.

Sean cuales sean los motivos, el tiempo avanza. La batasunización de Cataluña, la locura indepe, provocará que todos tengan que mojarse, con palabras o hechos. La secesión obliga a elegir. Hablando en publico o tomando decisiones de gestión. O ambas cosas. Algunos ya han empezado a hacerlo. La sociedad civil está empezando a despertar.  Cuanto antes, mejor. Ayudará a los catalanes a ver con más claridad en este entorno incierto y a tomar decisiones informadas.

Empresaris, No tingueu por. Estem junts.

dolca



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5 comentarios

  1. Els patrons d´ara fan llàstima, no posen en valor la seva feina, no tenen empenta per defensar els seus interessos devant els polítics que els escanyen un dia sí i l´altre també, viuen acomplexats, és increïble com tot l´esforç que posen a tirar amunt el seu projecte es torna cagalera quan han de parlar en públic dient el que pensen, això no passa a cap país del món

  2. Hace un año, preocupado por mis dineros en La Caixa, escribí a Fainé instándole a que se significara. Recibí una respuesta ambigua tres meses mas tarde, firmada por un directorcillo de tercera. Cancelé y me fuí a otro banco. Soy español-catalán, empresario y vivo en Madrid (ahora afortunadamente). Hace años, Pujol, me puso en la lista negra. Cataluña, está en mi corazón, pero para los negocios, hoy, no existe.

  3. No apoyaré a los empresarios que o son tibios o están a favor. Necesariamente las ventas de estos señores tendrán que bajar y creo que si hicieramos lo mismo el resto de esapañoles sería una seria llamada de atención
    incluído los catalanes que no están por este disparate

    • Los boicots no sirven de nada. Tales planteamientos dan argumentos a los secesionistas que hacen de ello una agresión contra toda Cataluña. Además nada tiene que ver con la realidad social, que se siente mayoritariamente catalana y española, al menos en las áreas urbanas más pobladas.

      El problema es fuerte abstención electoral y desinterés por parte de aquellos ciudadanos que no son soberanistas, lo cual explica que grandes sectores de la sociedad catalana no estén representados en el Parlament. Perjudicar los intereses económicos de Cataluña es muy perjudicial.

      Primero porque nos conduce a la jauría, que es el modelo de los independentistas de encefalograma plano, con sus constantes ataques al resto de España. Los que no pensamos así debemos ser más inteligentes, lo que dicen seny.

      Segundo, porque la sociedad española es cada vez es más desarrollada y competitiva, gracias a una economía de mercado, dinámica y global. Lo que debe primar es la calidad del producto español, o de las empresas españolas por todo el mundo, de cuya rentabilidad al final nos beneficiamos todos.

      Tercero porque, al amparo de la supuesta tibieza, o silencio, de tal o tal empresario catalán o de fuera de Cataluña, se perjudica a trabajadores que seguramente ni desean, ni nada tienen que ver con el ultra nacionalismo. Además precisamente el empresariado catalán no es que sea muy “soberanista”.

      Lo que hay que hacer es mantener, mientras dure este “desafío”, un firme pulso social y político, en Cataluña, tanto como en el resto de España, contra el proceso secesionista, al menos por parte del Gobierno de la nación y de los principales partidos políticos nacionales.

      Tienen que poner en valor, con la Constitución en la mano, la falta de argumentos jurídicos, sociales, económicos y humanos, que pretenden obviar los que han emprendido ese “disparate”, sin más motivos que redundar en su propio interés político.

      La sociedad catalana está seguramente fragmentada, pero a ello han contribuido medios de comunicación dirigidos por intereses preestablecidos, pero internet es un medio imparable para difundir la opinión de la calle o de los sectores que no están, para nada, a favor de los planes independentistas. Muchos de los cuales no se manifiestan después de treinta años de control político de la sociedad.

      Un saludo.

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