Conversaciones catalanistas con mi asistenta

Estoy en casa tranquilo, trabajando.

asistenta

Mientras tanto la chica de la limpieza cumple con sus deberes y, de repente, con una sonrisa ingenua me pregunta qué pienso sobre la independencia. Con toda paz le digo que estoy en contra. Ella sigue sonriendo y feliz, como quien habla de preferencias por equipos de fútbol, me dice que está a favor de la independencia de Cataluña.

Teniendo en cuenta que es boliviana, sólo tiene el permiso de residencia, no entiende ni papa del catalán y ni mucho menos tiene idea de lo que es Cataluña, me temo que va a empezar una conversación surrealista. Me argumenta, como si fuera una experta economista, que con la independencia se quedará el dinero aquí y no habrá que pagar a Madrid. Yo intento mantener mi cara impasible, aunque un cierto tic en la ceja, casi imperceptible, delata que mis neuronas están peligrosamente activas.

Ante mi duda sobre su argumentación, sigue sonriendo, afirmando que Artur Mas ha prometido que todo irá mucho mejor para Cataluña y que los catalanes (se incluye ella, para gran asombro mío) viviremos mejor. Mi tic empieza a hacerse peligrosamente perceptible y no puedo contenerme. Le espeto lo siguiente:

– En tú país la gente ¿a quién paga impuestos?

– Al Gobierno, claro.

– Y luego ¿qué hace?

– Lo reparte entre las provincias

– Pues igual que aquí, sentencio. Ante el argumento su sonrisa empieza a empequeñecer. Como no puedo reprimirme le digo:

– ¿Te gustaría que la provincia de Santa Cruz (la más rica de Bolivia, que desea separarse) se independizase?. Se lo piensa.

– No claro, porque como ganan mucho dinero nos beneficiamos en mi región que somos muy pobres

– Pues lo mismo pasa con Cataluña, le sentencio. Mi tic facial ya se va relajando mientras que su cara se va transmutando, sin embargo mi lengua ya no puede detenerse.

– Piensa -le digo- que si Cataluña se independiza la mayoría de españoles dejarán de comprar productos catalanes, las multinacionales se irán, el producto interior bruto caerá un 20%, no se podrán pagar pensiones a un millón de jubilados, nos quedaremos sin euro y estaremos fuera de Europa. Las mercancías dejarán de entrar por Barcelona y se irán a Valencia hundiendo el puerto. Seremos mucho más pobres y muchos de nosotros, que tendremos la nacionalidad española, pagaremos impuestos en España y no en Cataluña, no se podrá mantener el sistema sanitario ni la escuela pública. En fin, que tendrás que pagar el doble de cosas con la mitad de sueldo.

– Pero si dicen que todo irá mejor… Casi solloza

– Hazme caso, estos políticos mienten y están locos.

No sé si ha entendido mi retahíla de argumentos, pero ha dejado de sonreír y disimula mirando un cazo que debe limpiar. Mi sistema nervioso sigue agitando y ya estoy gesticulando como quien lanza una filípica a las masas.

– Además, si proclaman ilegalmente la independencia la policía tendrá que intervenir y detener a Artur Mas, y si no lo hace, pues lo tendrá que hacer el Ejército. La imagen del “Ejército” le debe recordar a su país y ya su cara se ha transformado totalmente.

-¿Sí? – pregunta indecisa.

– Pues qué haría el gobierno de tu país si se separaran los de Santa Cruz, ¿enviarían al Ejército?.

– Claro, medita en voz alta.

Mi última diatriba ya queda un poco fuera de lugar, pero prometo que mi boca ya se mueve sola y no la puedo detener.

– Tú que quieres la independencia de Cataluña, ¿serías capaz de coger un arma y arriesgar tu vida para defender a Artur Mas?.

No sé si me ha oído, pues está entretenida con el cazo y el tema muere en silencio.

dc



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2 comentarios

  1. (se oyen aplausos)
    La conversación no tiene despercidicio, gracias por compartirla. A esa mujer hay que comprarle el nuevo libro de Barraycoa para Navidad, aunque mejor que empiece por el primero, pues si confía su futuro a Mas significa que tiene un largo camino que descubrir.

  2. Ja ja jaaaa muy bueno. Gran ilustración del surrealismo indepe. Enhorabuena.

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