Pues parece que los catalanes no odiaban a Franco, escolti.
El periodista César de la Lama publicó hace unos años un libro (El grito interior) sobre Dalí, a quien le unía un viejo afecto desde 1964. Hi podem llegir coses com aquestes:
- «César, me encuentro mucho más lúcido que siempre; pero preocupado por España, que está terriblemente confusa« (primavera 1987).
- Sobre los Reyes de España: «He estado muy preocupado por ellos toda la semana, por si les sucedía algo fuera de España. Me gustaría que siempre estuvieran seguros, porque son lo mejor que tenemos« (1986).
- «La amo -se refería a España- y no odio a nadie».
- «Yo siempre he pintado para el pueblo español, para el cielo del Empordá y para los Príncipes Don Juan Carlos y Doña Sofía. Todo lo que mi mujer Gala y yo poseemos, lo cedemos al Patrimonio del Estado. Todo, absolutamente todo. Creo que debo decidirme ahora. Este es el momento. Y te lo digo a ti el primero. Hay obras muy valiosas; no solo mías, sino también de Fortuny, De Chirico y Picasso» (agosto 1972).

Por cierto, que el diario cuenta por qué Dalí se lo dejó todo al Estado español y no a la Generalitat:
«Cuando llegó la democracia y en 1980 se restableció la Generalitat de Cataluña, Dalí y su esposa, Gala, hicieron testamento uno en favor del otro y, si ambos morían, dejarían la mitad de sus bienes al Estado español y la otra mitad a la Generalitat. Hasta aquel año Josep Tarradellas había presidido la institución catalana en una fase preautonómica y después fue relevado por Jordi Pujol.
Dos años después, el 10 de junio de 1982, Gala murió y, transcurridos tres meses, Dalí anuló el testamento anterior y firmó uno nuevo ante el notario José María Foncillas, en el que instituyó «heredero universal y libre de todos sus bienes, derechos y creaciones artísticas, al Estado español». Pujol visitaba de cuando en cuando a Dalí y, cuando el pintor murió, en 1989, y se abrió el testamento, la indignación fue mayúscula: «Nos sentimos engañados, pero no sabemos por quién», afirmó en rueda de prensa. Desde entonces han pasado 30 años, y Dalí, que tiene calles y plazas dedicadas en muchas ciudades, sigue sin tenerla en Barcelona (…).
¿Por qué actuó de esa forma Dalí? César de La Lama explica que el pintor se sentía «un gran español y amaba a su patria con la misma fuerza que amaba a su tierra natal de Cataluña, pero nunca se llevó bien con el nacionalismo catalán y con algunos políticos de la época, lo que influyó para que, guiado por su sentido previsor, pensara que así aseguraba más la posteridad de sus pinturas»».



Salvador Dalí se reía del nacionalismo que ofusca a los lazis; le gustaba despertarse en Cadaqués con la Marcha Real. Regresó a España en 1949, en pleno franquismo, porque ya se sabe que nos oprimía mucho. Su hermana Ana María había sido torturada en las chekas de Companys y ERC durante la guerra; los de ERC jamás han pedido perdón. Se casó con Gala por la Iglesia y pintó la “Crucifixión”. Se convirtió al catolicismo practicante, que vivificó su obra, pintando a la Virgen de Fátima. Aquejado de Parkinson fue visitado varias veces por el Rey Juan Carlos I, declarado admirador suyo. Siempre se sintió muy catalán y español.
Dalí visitó varias veces a Franco. Incluso en 1973 pintó a su nieta como amazona, y le presentó así el cuadro a Franco: “En las nubes constantemente cambiantes de la diplomacia, se recorta el caballo de la historia, que deja ver el horizonte luminoso y el cielo inmutable de la España serena del Caudillo”.

Sus últimas palabras en televisión, con voz débil pero emocionada, fueron un homenaje a lo que más quería: “Els genis no tenim dret a morir, perquè fem falta pel progrès de l’Humanitat. Viva el Rei, viva Espanya, viva Catalunya!”. El 23 de enero de 1989 le llegó la muerte mientras escuchaba una ópera de Wagner:
Pues ya lo sabe: cuando su cuñado le diga que el nacionalismo es lo más catalán que hay y que los catalanes odiaban a Franco, ríase a mandíbula columpiante, póngase una tortilla en la solapa mirando al churro de la suya, cántele la Marcha Real, nombre a Dalí, D’Ors, Pla, Agustí, Gimferrer, Granados, Albéniz, Rusiñol… y pregúntele por la lista de artistas universales que ha dado la Cataluña nacionalista en los últimos 45 años. I acabi amb un Viva el Rei, Viva Espanya y viva Catalunya!
No, los catalanes no fueron en general antifranquistas, igual que el resto de españoles. Van viure força bé sota en Franco. Y algunos, como Dalí, le tenían devoción.
Dolça i real Catalunya…

Categories: Arte dulce, Catalanes universales

Bueno, el nacionalismo nos ha dejado artistas de la talla del duermeberberechos, y ya otros más universales como Raimón o Joan Fuster…
Cada vez voy entendiendo mejor la psicología del nacional supremacismo.
En fin.