Ni el materialisme, ni la ciència, ni la tècnica poden suplantar el patriotisme.

El madrileño Pedro Salinas Serrano es conocido en la Generación del 27 por sus poesías amorosas. No obstante, impactado por la explosión de la bomba atómica, escribió en 1950, un año antes de morir -desde su exilio en Baltimore tras la guerra civil- la fábula distópica La bomba increíble: «Sí, la guerra ha terminado, pero antes de morir deja puesto este huevo monstruoso, del que pueden salir horrores nunca vistos (…) es el coronamiento de la época más estúpida de la historia humana«.
Hoy el tema vuelve a estar de actualidad. Y no nos dejará.
La fàbula és una crítica al progressisme i la seva civilització materialista, tècnica i científica, on la sobrenaturalitat és amagada por la élite dirigente. Teología, filosofía y literatura han sido proscritos de los programas de estudio. El partido más numeroso es el Partido Objetivo Progresista, cuyo lema es «Antes morir por la Ciencia que vivir en la ignorancia», y «La destrucción es el comienzo de la construcción». Pero subsisten «ciertos grupos, adeptos a creencias desacreditadas por la ciencia positiva, pero de tan buen arraigo que se resistían a morir (…) aferrados al antiguo culto de la religión católica, tolerado como todos, pero en vías de desaparecer ya», reunidos junto a una docena de iglesias en el barrio más viejo de la ciudad «como reliquia de otro mundo, prueba material de la incultura en que vivieron los hombres».
El cor de la fàbula és l’explosió d’una misteriosa bomba que l’estat tècnic-científic és incapaç d’aturar, i menys de gestionar-ne les conseqüències. En un momento dado la población es deportada a tierras más lejanas para evitar los efectos de la extraña bomba. Una «autoridad en psicología de grupos y psicología aplicada a la conducta social» pide tranquilidad a los desplazados:
«¿Quién sino los aferrados ciegamente a caducadas ideologías historicistas y geopolíticas se atreve hoy a mantener que una nación, basada en las leyes técnico científicas, debe estar unida a un determinado territorio? La verdadera tierra solar del homo sapiens la constituye su conocimiento de la tierra; de sus elementos y sus leyes, con sus causas y efectos. Nuestra patria es el saber. Nuestra ciudadanía, la carta de ciudadanos de la Ciencia».
Una negació del patriotisme amb arguments cosmopolites, que es presenta com el contrari del nacionalisme però té la mateixa natura: el rechazo por motivos ideológicos de lo connatural al ser humano. Amar la tierra donde nacimos, los olores, costumbres, sonidos, paisajes, comidas y lenguas, es un sentimiento natural que se hace virtud de agradecimiento en el patriotismo, el amor a lo que nos ha sido regalado por nuestros padres. Divinizarlo en el nacionalismo o despreciarlo en el cosmopolitismo es el mismo pecado: la idolatría de la obra humana.
Muy bien visto por Pedro Salinas. Nacionalismo y cosmopolitismo: no huyamos del fuego para caer en las brasas.
Dolça i idolàtrica Catalunya…

Categories: Pensando bien
El cientifismo del COVID y sus expertos. Grupo privilegiado al que debemos culto completo. Grupo al que debemos ofrecer nuestros cuerpos y nuestra salud porque se supone que tienen la Verdad revelada por la ciencia.
Es la Serpiente Antigua que sigue susurrando:
Seréis como Dios !
Dios os engaña, Dios no os quiere, Dios no preparo vuestros cuerpos para vencer a la infeccion. Necesitais de un elemento pseudo-científico para sobrevivir.
Expertos inexistentes, en una sociedad que mira vacia su propia destrucción. Porque la Serpiente Antigua quiere tu muerte para herir a Dios y el buen Dios que tengas Vida y Vida en abundancia.
Hay que volver a casa!
En Literatura Española de 2.º de BUP se habló muy poco de la Generación del 27. Se le dio más importancia a la Generación del 98.
Lo más gracioso lo vi este pasado sábado por la tarde. Había una orquesta de músicos hispanoamericanos y un cantante que interpretaba canciones cristianas evangélicas. Al aire libre cantaba «¡Cristo me salvó! ¡Cristo me salvó!» Y es gracioso porque había un músico con un teclado electrónico, como si fuese un músico de kachaka paraguaya. Al estilo de Nat.alia Ro.mán y su gru.po. ¿A que no sabéis dónde? ¡En la plaza de Lluís Companys, de L’Hospitalet de Llobregat! Jajaja.
Lluís Companys, que mató a todos los cristianos del mundo. Unos hispanoamericanos cantando, por todo lo alto, «¡Cristo me salvó!» Y una mujer hispanoamericana levantando un brazo (sin llegar a hacer el saludo romano y de los nazis). Vamos, lo típico en las sectas evangélicas: «cerrar los ojos, con cara de sufrimiento, y levantar un brazo con la mano abierta», como si de esta manera Dios nos hiciera más caso.
Yo desconocía por completo que existiera una plaza dedicada al genocida Lluís Companys en L’Hospitalet de Llobregat. Conocía la Rambla de la Marina y la estación de metro (y de FGC) «Av. Carrilet», pero no dicha plaza.
También fui a Sant Cugat del Vallès (por primera vez en mi vida). Nunca antes había estado en dicho municipio. Familias pijas hablando en catalán. Eso sí, un restaurante nic.ara.güen.se y tiendas de empanadas argentinas. Todo muy catalán, sí señor. Nótese la ironía. De hecho, pasé por delante de una oficina de «Junts» y también de una oficina del «PSC». ¿Toda esta gente está favor de la eutanasia? Jajaja. Solamente van a quedar votantes de Vox.
¿Pero quiénes son los «cosmopólitas» («ciudadanos del cosmos»)?
Pues los apátridas, los multimillonarios y las minorías étnicas.
La razón es evidente:
Todas las personas necesitamos de una sociedad para vivir, desarrollarnos, reproducirnos y morir. Es inevitable, porque el hombre es un ser social. Y al crecer, desarrollarnos y reproducirnos creamos lazos con otras personas con las que compartimos lengua, religión e historia,
Pero es cierto que hay excepciones:
Los que su dinero (y educación ) les permite vivir en cualquier país, los que no tienen país y los que son una minoría en el país en donde viven y, precisamente por ser una minoría, no lo consideran como propio o incluso lo tienen como enemigo.
Soros precisamente cumple las 3 casillas; pero las personas normales, no.
La nación es la norma general y el «cosmopolitismo» o «globalismo» la excepción.
Cuando esto es al revés, como la Agenda 2030 quiere imponernos, la sociedad no puede funcionar para lo que está y se disgrega; no sin antes crear conflictos entre quienes la integran, precisamente porque no funciona para lo que está.
PERO ES BUENO O MALO EL TIPO ESE; PARACE ROJERAS
Me ha puesto los pelos de punta! Qué tío!
No tenía yo esta idea de Salinas. Muchas gracias
La Realidad es misteriosa, la ciencia se queda en la piel.
Y es buena.Tanto la piel como el ojo.
La obra de Dios es maravillosa y tenemos la inmensa suerte, por Su voluntad, de gozarla a todas las escalas.
Luego viene la soberbia y pasa lo que pasa
Porque no es cuestión de ojo, es cuestión de Amor