Las ideologías no salvan, y lo sabes.

Uns esperen que arribi la reichpública o l’aspanyainclusivayplurinacional, un ens polític on hi posen totes les seves esperances de millora i plenitud. Para ellos la Navidad es solo otra cosa que hay que desnaturalizar, usándola para cambiarnos a Jesús por baales e ideologías de chichinabo y lilaflú.El Pedro, el Motxo, el Collboni i la gran majoria de culiescalfants dels parlaments es passen el dia prometent-nos el paradís, como si fueran nuestros redentores.
Últimamente nos prometen además ganar la Guerra Civil que perdieron o salvarnos del corrputo sanchismo. Cuando les votemos, ellos se encargarán de hacernos felices, iguales, libres, sanos, educados, pluriparlants, demòcrates, sexoliberados… en una palabra: santos de su ideología. Gracias, gracias, políticos, per salvar-nos, per redimir-nos!
Pues que se rediman ellos en sus torres y chalets pagados con nuestro dinero; ellos, que pasan como hierba de verano i llufa de vell.
Es Adviento y la mayoría esperamos que nazca Dios y sea humilde niño que nos libre de nuestras miserias. Com diu el poeta de la Gleva:
“¡Que n’hi ha d’ulls embenats
que mai se veuen la bena!
¡Que n’hi ha d’encadenats
que no es troben la cadena!
A traure’ns del cativeri
veniu, oh Llibertador;
Sol dels sols de l’hemisferi
donau als cegos claror”.
¡Ya viene! Habrá que montar estos días el belén y encender la 1ª vela de la corona de Adviento.
Dolça i nadalenca Catalunya…

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En los supermercados, desde mediados de agosto venden bombones y turrones. También calendarios de adviento (debajo de cada número hay una pequeña chocolatina).
En los bazares chinos es Navidad durante todos los días del año.
Nunca ha habido más horror en la tierra que cuando los ilustrados, filósofos e ideólogos se empeñaron en hacer el paraíso en la tierra («more geometrico»: con regla y compás). Y no aprendemos.
Este mundo, como enseñaba la santa madre Iglesia, es un valle de lágrimas; donde de vez en cuando lo podemos pasar muy bien; aunque no estamos destinados a ser felices en este mundo, sino en el que ha de venir.
Dicho esto, recuerdo la diferencia esencial entre el catolicismo y el protestantismo:
En el catolicismo todo está permitido, salvo unas pocas excepciones; en el protestantismo todo está prohibido, salvo unas pocas excepciones
(naturalmente se ve claramente en esto dónde está la mano de Dios y dónde la de Sus imitadores, los hombres)
Buena reflexión.
Bueno, el Belén será más bien a partir del 8 de diciembre (la Inmaculada) ¿no?
A ver si vamos a hacer como los supermercados, que llevan vendiendo turrones, mantecados y polvorones desde hace un mes…de modo que cuando llegue el 24 de diciembre estemos ya hartos y cansados.
(En cualquier caso, no poner el Niño en el pesebre hasta la media noche del 24 y no antes)
Coincido. Incluso en casa de mis padres se montaba el día de Santa LLúcia -el 13 de diciembre, como es sabido- que es el tradicional comienzo -‘temporibus illis’- de las Fiestas, cuando con tres semanas de fiestas navideñas había bastante (lo bueno, si breve… y no era tan breve). Que se lo pregunten si no a las amas de casa -las de aquel entonces, al menos- que disfrutaron como la que más de la alegría familiar de la Navidad, pero que el día 8 de enero, cuando el marido ya había recuperado el tren-tren del trabajo cotidiano y los niños regresaban al cole, se sentaban en el sofá y suspiraban de satisfacción.
¡Claro !
Es que estamos copiando a los extranjeros.
En Inglaterra, por ejemplo, como los regalos se entregan el día de Navidad, las navidades terminan ahí. El día siguiente, San Esteban, es fiesta. Y en el siguiente comienzan las rebajas de «enero», que suelen ser muy buenas.
Pero nosotros damos los regalos el día 6 de enero (y encima justamente en el belén los reyes magos y los pastores llevan los regalos al Niño). Es entonces lógico esperar hasta el 8 (aunque creo que por motivos litúrgicos se debe quitar un poco más tarde), porque es cuando todo vuelve a la vida normal.
Tampoco creo que Adviento tenga que confundirse con la Navidad ni que la Inmaculada se celebre con los adornos de Navidad: no tiene sentido.