Sentiment natural contra idolatria ideològica.

Simone Weil, la filósofa judía atea francesa, acogió en su casa a la exiliada familia Trotski. Se apuntó al a columna Durruti durante la guerra civil, pasó por Barcelona, estuvo a orillas del Ebro, luego en Sitges y de regreso a Barcelona. Total, només 2 mesos a Espanya. Estava emocionada creient que participava en una revolució màgica, pero sus notas de lo que vio prueban su decepción. Después perteneció a la resistencia francesa contra los nazis. Un día escribió a Jacques Maritain: «Estoy parada en el umbral de la Iglesia, con los ojos vueltos hacia el Santísimo Sacramento, pero sin atreverme a dar el paso». Morí als 34 anys. Algunos de sus textos son maravillosos.
Com ara el seu pensament sobre el patriotisme. Weil distinguía 2 formas:
- El apego afectivo y espiritual a un medio portador de una tradición, de un clima que nutre, desarrolla y perfecciona al ser humano.
- La idolatría de la nación, «gran animal totalitario a cuyo poder y expansión todo debe subordinarse», com deia en Gustave Thibon. Weil decía que el nacionalismo cegaba: con razón o sin ella, mi patria es mi patria. Exclusivismo, xenofobia, agresividad. El patriotismo degenera aquí en ideología abstracta y en propaganda al servicio de la misma.
Patriotisme i nacionalisme. Sentiment natural i ideologia artificial. El nacionalismo catalán, como todos, utilizó el patriotismo de la buena gente (construido sobre el amor a su medio cultural) para colarles nacionalismo (fundado en el odio a su inferioridad y resentimiento del inferior).
El nacionalismo intentará envenenar nuestro patriotismo para confundirlo con el nacionalismo, así que la primera tasca de tot dolço és distingir patriotisme i nacionalisme. Ésser patriota comporta estimar Catalunya i rebutjar el catalanisme. No tinguem por a dir-ho clarament.
Dolça i patriota Catalunya…

Categories: Pensando bien
muy buenas definiciones de la sra Weil, claras y concisas, con pocas palabras basta
El nacionalismo, como el comunismo, es una religión laica.
El problema es que impone a sus seguidores que nos sacrifiquen en el altar de la libertad, la igualdad, la fraternidad, el progreso, la ciencia…etc
Pero ¿por qué no funcionan ni pueden funcionar nunca?
1o porque son religiones falsas.
2o porque no existen en la realidad, sino que son algo artificial que un ilustrado, filósofo o científico ha ideado y escrito en un papel para traer la «felicidad» a sus víctimas.
3o, porque al buscar la felicidad en este mundo y no en el que ha de venir, se convierte en un arma de poder enorme para el que sepa utilizarlo en su beneficio.
Y es que aquí está la clave, el PODER absoluto, que como es lógico siempre se utilizará contra sus víctimas, nosotros.
Pero ¿por qué tienen tanta aceptación ?
Porque apelan a los vicios y complejos más humanos:
Codicia, envidia, complejos de inferioridad, venganza, resentimiento, fracaso, mediocridad…
a los que da una capa barniz que los presenta como héroes y benefactores de la humanidad.
Y por eso mismo no aprendemos y siempre caemos en sus sucias trampas.
La felicidad es posible en esta efímera vida terrenal. ¡Vaya si es posible!
Ayer, en un autobús, una chica musulmana con un hiyab negro. Una chica hermosísima, de tez muy blanca, que olía a un perfume extremadamente exquisito y sobrenatural. Jamás en mi vida -y mira que llevo años en este planeta Tierra- había olido un perfume tan atrayente, tan encantador y tan cautivador. No podría describirlo exactamente. Es como si todos los aromas de todas las playas tropicales del mundo entero envolvieran todo tu cuerpo.
¡Esta es la inmigración musulmana que SÍ quiero! Jajaja. ¡Así sí!
Los perfumes de mujer siempre huelen bien. A vainilla, a coco, a fresas con nata, etc.
Las colonias para hombre siempre son «agresivas». De hombre malvado. Con olor a cuero, a madera de pino, a tabaco, etc. Sí, colonia con olor a tabaco también existe. Jajaja.
Confeccionas un listado de 30, 40 o 50 canciones. No hace falta que sean muchas más. Las mejores canciones. Sobre todo, las que más te gustan. Te las escuchas de una sentada y… ¡bienvenido a la felicidad más absoluta, estimado melómano!
Al final, fue capaz de acercarse al umbral de una iglesia: «Estoy parada en el umbral de la Iglesia, con los ojos vueltos hacia el Santísimo Sacramento, pero sin atreverme a dar el paso». Aunque muy guapa no era, la verdad. Las cosas como son. Una muchacha muy poco agraciada. Con esas gafas que no le favorecían absolutamente nada.
Tengo un póster gigantesco, de 1993, de Pamela Anderson. Con el famoso bañador rojo de «Los vigilantes de la playa». El póster lleva 32 años colgado en una pared de mi habitación.
Lo grave es que Pamela Anderson ha envejecido fatal. Es horrible. Hay el caso de una mujer de 95 años, que va al gimnasio, y aparenta 15 añitos. Nada que ver con la Pamela esta.
Si me preguntasen ahora «¿te gusta Pamela Anderson?», yo ya tengo mi respuesta: «No, no me gusta ahora. En absoluto. Pero sí me encantaba en los años 90.»
Nacionalismo es a patriotismo, como la cirugia de la Anderson a sus fotos como guadiana de la playa.
Nacionalismo es a patriotismo como nopor es a amor del bueno. El amor que es capaz de sacrificarse por el amado. No el que sacrifica al amado para aprovecharse egoistamente.
Nacionalismo es a patriotismo, como un huevo es a una castaña.
Aunque ella nunca se bautizó, sí que creía (lo dice ella misma) en la Iglesia y la Presencia Real de la eucaristía etc
Hay otra Simone Veil, que como los demonios, creen en Dios; pero, sin enbargo, tiemblan