“El catalanismo es el eufemismo amable del nacionalismo”

Cristian Campos extirpa la ideología más letal del siglo XIX que está destruyendo Cataluña.

Cristian Campos és un periodista català força singular, perquè no és pas un llepasubvens. En él se cumple la ley del arte: cuanto más libre es un artista, más significativa es su obra. Esto sucede porque la libertad deriva de la verdad, del arraigo en la naturaleza de las cosas; i la submissió prové de las falsedades, escamoteos, sobornos, disimulos y mediaverdades sobre los que levita la ideología, en este caso nacionalista. Albert Soler, Xavier Rius, Valentí Puig, Sergio Fidalgo, Daniel Tercero, García Domínguez, Salvador Sostres, Iñaki Ellakuría… el nacionalismo ha hecho despuntar a una generación de libérrimos periodistas catalanes, y uno de ellos es Cristian Campos.

En Cristian ha escrit un llibre que tot dolço hauria de llegir: La anomalía catalana. ¿Adivina cuál es? Bingo: el nacionalismo. Mediante breves capítulos, Campos nos pasea por los orígenes de esta ideología, sus asalariados, su Règim, sus falacias… todo con la descarada creatividad que caracteriza a uno de los periodistas más interesantes de España. ¿Qué le parece, por ejemplo, esto?:

El catalanismo es el eufemismo amable con el que los nacionalistas evitan reconocer que lo son, dadas las connotaciones negativas del término ‘nacionalismo’. En la fantasía del nacionalismo que se cree o se finge catalanista, la diferencia es de grado: el catalanista defiende la existencia de un hecho diferencial benigno sin que eso implique el desprecio por otras identidades culturales, mientras que el nacionalista cree en la gradación de esas identidades y en la superioridad de la suya sobre las ajenas. Una distinción que funciona bien en el terreno de la teoría, pero no tanto en el de la práctica, donde las políticas de los catalanistas que se pretenden inofensivos, como la de la inmersión lingüística, ha consagrado la preeminencia legal de una de esas identidades sobre la otra. (…)

El separatismo, el independentismo y su versión posmoderna, el indepe, son por su lado las formas en que se ha concretado en la práctica ese nacionalismo/catalanismo. En una conversación coloquial, las distinciones son inapreciables”.

Doncs sí, i això és important: el catalanisme és nacionalisme, y esta es la anomalía catalana. Leer el libro de Cristian Campos es una manera de entenderlo para siempre.

Dolça i llegida Catalunya…



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4 comentarios

  1. Ya lo he dicho muchas veces. ¿Acaso los aragoneses necesitan el aragonesismo para ser aragoneses, o los asturianos el asturianismo para ser asturianos? ¿O los franceses el francesismo o los italianos el italianismo? Cualquier ismo de este tipo es una memez y degenera necesariamente en nacionalismo rancio, memo y absurdo que no aporta nada bueno, sólo cosas malas. Para sentirme orgulloso de lo mío y de mis costumbres, lo único que necesito es practicarlas, disfrutar con ellas y ser yo mismo, sin más, sin políticas, sin ideologías, sin tonterías, sin enfrentamientos. Y sin adoctrinamientos, porque una cosa es enseñar valores y valorar lo nuestro y otra enseñar rencores y despotricar de lo ajeno.

  2. “El declive de la sociedad se produjo con el auge económico: el dinero y la ostentación se convirtieron en la única forma de proyección social; la frivolidad del exhibicionismo se apoderó de todo, las mujeres evitaban la maternidad porque interfería en su sueños de diversión, los varones abusaban del lujo porque no concebían otra cosa para hacerse notar, la avaricia y el egoísmo vinieron a relevar a la lealtad, la honradez y las demás virtudes, y éstas fueron sustituidas por la ignorancia, la soberbia, la crueldad, la indiferencia y la venalidad en todo lo existente”.

    Salustio. Siglo I a C.

    • Si ya está todo inventado. No hacemos más que repetir una y otra vez los errores del pasado. Precisamente hoy, caminando hacia casa después del trabajo, vi a unos muchachos tirados de mala manera en un par de bancos de la calle, “rapeando” algo simplón y sin gracia pero que a ellos les divertía mucho. Era su forma de pasar el rato. Y yo pensaba, 40 años atrás, había gente pobre, y gente inculta, pero no había esta degeneración que se ve hoy en día: en la calle, en el metro, en los intelectuales, en la política, en las instituciones. Es una degeneración de la sociedad que llega a todos los ámbitos y a todos los estratos sociales, pero que se constata más claramente en los más bajos. Esta juventud, más que culpable, es consecuencia y víctima de la degeneración de los adultos. Y todo ello fue perfectamente captado y expresado por Salustio hace más de 2000 años.

  3. Catalanismo , nacionalismo o como se quiera llamar hoy en día está en un punto que con buenas palabras , diálogo , acuerdos o cosas parecidas no se corrige.

    Es como el que tiene un coche al que no hace mantenimiento , al final hay que meterle mano para cambiar una pieza por no haberlo cuidado….cirugía invasiva se llama o VOX.

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