Iván Tubau, espíritu libre

No tuvo pelos en la lengua para señalar que el rey nacionalista va desnudo.

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Acaba de fallecer Iván Tubau, figura poliédrica y generadora de polémica, que ya está siendo glosado por muchos de quienes le conocieron, le trataron y disfrutaron de su amistad. De entre sus muchas facetas, nosotros queremos fijarnos en su actitud ante el nacionalismo: una combinación de pepito grillo que no duda en romper el silencio y denunciar que el rey nacionalista está desnudo; y de resistente que no duda en firmar el manifiesto que está en la génesis de Ciudadanos.

De entre lo mucho que se está escribiendo estos días a propósito de la triste noticia del fallecimiento de Tubau, queremos reproducir lo que José María Albert de Paco escribe en relación a su posición frente al nacionalismo:

“Los pleitos de Tubau con el catalán eran los propios de quien concebía la lengua para un uso bastante más placentero que la infausta construcción nacional. El pujolismo, en su obsesión por levantar un muro entre el castellano y el catalán, pergeñó un idioma ortopédico, una cargante jerigonza por la que la palabra barco, sospechosa de lesa catalanidad, resultó en vaixell, y ello pese a la validez de las formas embarcació o barca. Otro tanto sucedió con algo, que fue reemplazado por el protésico quelcom para extrañeza de nosaltres, els catalans, que seguíamos diciendo algú o alguna con absoluta naturalidad. A ello se refirió Tubau en Paraula viva contra llengua normativa o Llengua i pàtria amb ceba tendra, obras que, en cierto modo, vendrían a apuntalar la intrepidez filológica de Xavier Pericay y Ferran Toutain.

Cuando Tubau, en suma, afirmaba que el catalán era un artificio, un artefacto puramente ficcional, aludía a esa variante antipática que había ido fraguándose en los laboratorios sociolingüísticos del régimen. También, cómo no, al hecho de que en la universidad donde enseñaba, profesores castellanohablantes, impelidos por la ideología dominante, dieran clase en un catalán infame. Y que alumnos asimismo castellanohablantes tomaran la palabra en un catalán peor aún que el de los profesores, de forma que lo que debiera ser un diálogo más o menos riguroso acababa siendo una afrenta a la gramática, todo ello para vergüenza de quienes, como Tubau, se desenvolvían en catalán de modo magistral. Así lo razona en su valeroso Nada por la patria:

Mi madre, como cualquier catalán de lengua materna catalana, decía siempre “des de que”. La norma impone “des que”, fórmula que, hasta donde alcanza la memoria de los más viejos del lugar, nunca ha existido en la lengua viva usual. No puedo escribir en mi lengua materna. Eso me paraliza. O, por lo menos, me incomoda sobremanera.

En uno de sus postreros servicios al restablecimiento de la realidad, se enroló en el grupo de intelectuales no nacionalistas que promovieron la fundación de Ciudadanos. Qué hacía el más lustroso beatnik español, a sus 70 años, proclamando la necesidad de un nuevo partido político es un asunto que compete exclusivamente a la ciencia. O acaso a la poesía. Tras el acto de presentación en el Tívoli, el que dio la medida de que Ciudadanos, ay, iba en serio, Tubau le confió a Verónica Puertollano: “Qué bonito nos ha quedado. Ahora, ¡destruyámoslo!”. Rescoldos, sin duda, de aquel niño que quiso acabar con Victor Hugo y que, hasta ayer a media tarde, fracasó por todo lo alto.”

Dolça i resistent Catalunya…

bastoncillo



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8 comentarios

  1. Será que seguiamos diciendo “algu” (algo) y no “algú” (alguien) alguna.

  2. Gran tipo Ivan Tubai. Descanse en paz.

  3. Los lenguajes regionales
    tienen un defecto innato:
    que se creen principales
    y que por liebre dan gato.

  4. Tubau fue profesor mío en la UAB y tengo un recuerdo inmejorable de él. Era original, provocador, con sentido del humor… Luego se convirtió en un disidente por no comulgar con el nacionalismo, que decretó su muerte civil.

    También tuve de profesor al inefable J.B. Culla, que pasó de ser también un gran profesor a un intelectual sobrecogedor (de sobre y coger) del Régimen.

    Qué diferencia entre uno y otro…

  5. Pompeu Fabra le hizo mucho daño al catalán y luego los pujolistas lo han rematado.

  6. Hace años que no veía a Ivan pero en la post transición si y mucho. Una nota fue el primer director e iniciador de la revista PLAYBOY en español, al preguntarle si las “chicas eran de verdad” me dijo no lo sé yo solo soy el director y de algo tengo que comer.
    Mas claro solo el blanco, Así era Iván, el gran crítico de cine.

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