Puigverd se atreve a decirlo: lo de la estatua de Franco ha sido una farsa grotesca

La realitat catalana no té res a veure amb el relat nacionalista

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Ahora que el grotesco espectáculo de la estatua decapitada de Franco ya ha pasado y que los ánimos están más calmados, quizás sea bueno regresar al tema para recuperar una de las pocas reflexiones sensatas que hemos leído al respecto. La publicó en La Vanguardia Antoni Puigverd y pone el dedo en la llaga. En concreto, llama la atención sobre dos aspectos que echan por tierra el discurso nacionalista y muestran su falsedad.

En primer lugar aquello de que és el poble català qui vol marxar d’Espanya. Puigverd recorda el que va passar als inicis de la democràcia: “La concentración de la Diada de 1976 en Sant Boi y la mítica manifestación del 11 de setembre de 1977 son la culminación de la confluencia entre obrerismo y catalanismo. […] Ahora bien, si de estas dos manifestaciones se habla a menudo, se habla muy poco del referéndum para la Reforma Política que impulsó Suárez en diciembre de 1976. La mayoría de los partidos catalanes promovieron la abstención, pero Catalunya votó masivamente; y a favor de la reforma. Un 74% de participación, de la cual un 93,4% votó “sí” y el 2,1% “no” (el voto en blanco, propugnado por los Círculos José Antonio, cosechó un 4,3%).” Pues va a resultar que eso de que el pueblo catalán siempre ha deseado romper con España no es más que un cuento chino.

Luego, Puigverd señala, con gran acierto, que de lo que se trataba con lo de la estatua de Franco era de intentar, con bastantes décadas de retraso, demostrar el antifranquismo catalán que es la doctrina oficial en Cataluña y que es una de las grandes mentiras en las que se basa el régimen nacionalista en que vivimos. La verdad es muy distinta: “La mayor parte de los catalanes no fueron antifranquistas; y el nacionalismo catalán en concreto calló mucho. Calló por razones muy comprensibles: fusilamientos, exilio, persecución sistemática, régimen policial, miedo. O interés. Ahora bien, querer convertir ahora aquel silencio en un grito heroico sólo tiene un nombre: farsa. Y derribar la escultura del dictador cuarenta años después de su muerte faraónica reclama un adjetivo: grotesco. Farsa grotesca.”

Doncs sí, Antoni, tot plegat és una farsa i de molt mal gust, és la farsa en que viu i ens fa viure el nacionalisme: una mentira continua que convierte la política en algo grotesco. Gràcies per ser prou valent com per a escriure-ho.

Dolça i valenta Catalunya…

bastoncillo



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7 comentarios

  1. Este tipo de comportamientos son de gentuza, y solo pueden calificarse de bajeza.

    No porque sean contra Franco, sino por el tipo de venganza y que se haga tan tarde.

    Es un insulto también para los que sí lucharon para traer la democracia.

    Los que han participado se van a arrepentir: la única manera de que funcionen las cosa y de que haya trabajo es que haya ley y orden.

    Todo lo que sea ir en la dirección contraria es tirar piedras contra su tejado.

    Bueno, al menos les queda emigrar a Madrid a por trabajo.

  2. Lo de poner la estatua decapitada de un jefe de Estado fallecido hace 40 años para escarnio publico me parece algo vomitivo.

    La degeneracion del nacionalismo caspalan no puede caer mas bajo.

    Para vomitar

  3. Persecución policial al catalanismo??? (se refiere al nacionalismo el autor del texto) Durante el célebre comisario Creix, de la político social, nunca torturó ni utilizó los expeditivos métodos que uso contra los comunistas con los nacionalistas. Eso es una verdad que todo barcelonés que aquellos años estuviera metido en el ajo (eramos cuatro gatos) sabe. Y eso que a Creix no le faltaban razones personales para apretarle las tuercas a los nacionalistas: él mismo fue torturado en una de las checas de Barcelona por militantes de ERC y a punto estuvo de perder la vida.
    Por cierto, la mayoría de la oposición a Franco era charnerga, la burguesía de los apellidos catalanes vivía mejor que quería. A los que la policía franquista torturó (todos los mandos, como el propio Creix, eran catalanes “étnicos”, que dirían los nacionalistas) luego terra lliure amenazó de muerte, hirió o forzó a que abandonaran Cataluña.

  4. Imagino que los que pintarlo. Y tiraron piedras no habían nacido en la época de Franco lo que ha echo el Ayuntamiento es poner la estatua para que con la excusa del franquismo es dar el gusto a algunos para que la estatua le sirva de diversión cualquiera sabia que pasaría eso.

  5. Me fuera gustado saber si tendrían los mismo co…es, de hacerlo en vida.

  6. Esto de apedrear una estatua descabezada, es un acto de repudio típico del comunismo y de los nacionalismos.

    Resultó patético, puesto que ver a una turba de energúmenos añejos que no tuvieron el valor para insultar a Franco en vida, en tantas y tantas visitas que éste hizo a su favorecida Cataluña. Los linchadores jovenes, peor, puesto que no saben ni quién era Franco.

    En fin, un acto kultural más del rojerío populista. Mientras apedrean una estatua descabezada y la propaganda escupe minutos y minutos de telediario, no se comenta otras cosas negligencias más importantes para los ciudadanos, y que al Ayuntamiento de Barcelona les importa una xxerda.

    Además, ese jinete igual era John Wayne, quién sabe 😉😉😉

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