“…dijo Martín Alonso que sería bien navegar a la parte del Sudoeste”…”

Sábado, 6 de octubre

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“Navegó su camino al Oeste o Güeste, que es lo mismo. Anduvieron cuarenta leguas entre día y noche; contó a la gente treinta y tres leguas. Esta noche dijo Martín Alonso que sería bien navegar a la cuarta del Oeste, a la parte del Sudoeste; y al Almirante pareció que no decía esto Martín Alonso por la isla de Cipango, y el Almirante veía que si la erraban que no pudieran tan presto tomar tierra y que era mejor una vez ir a la tierra firme y después a las islas.”

Del Diario de Colón.

Dolca i ferma Espanya…

bastoncillo

 



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11 comentarios

  1. Para Margarita (esposa de un taxista) y para mi compañero de fatigas en la lucha sin cuartel contra el robot y demás censores de Dolça Cataluña

    A propósito de la decadencia de Barcelona bajo el yugo nacionalista

    Doy testimonio de lo que decís.

    Mi primera esposa, el amor de mi vida, murió repentinamente siendo los dos muy jóvenes en 1980. Yo por entonces iba mucho por Barcelona (billetes de avión puente aéreo gratis, como esposo de empleada de Iberia) y tenía una peña de aficionados a la ópera y a la música sinfónica (algunos, con palco en el Liceo), entre los que estaban Ros Marbá y Terenci Moix (un conversador magnífico, fanático a la vez de la Callas y la Caballé, cosa que nunca entendí, en la terraza de un bar o cafetería muy conocido en Barcelona y que estaba en la calle Casanova, muy cerca de donde vivían Ros Marbá y Terenxi Moix)

    Gracias a mi peña de Barcelona pude superar los primeros y terribles tiempos de mi viudez. Barcelona era entonces mucho más cosmopolita, culta y abierta que Madrid, y me refugiaba allí (en el Liceo, en el Palau, en las largas terulias al aire libre al anochecer con mis amigos…) siempre que podía (seguía con billetes gratis o casi gratis de Iberia y dormía en casa de uno de mis amigos. Me salía bien barato ir a Barcelona). Claro que había entre los de mi panda barceloneses muy barceloneses, de los que ejercen de barceloneses y cuando viajan siempre están “barceloneando”, comparando — lo de fuera desfavorablemente — con Barcelona. Uno de ellos era familia de los que organizaban en Trofeo Godó y el concurso internacional de canto Tenor Viñas, concurso del Liceo que pastoreaba Carlos Caballé, hermano de la “Montse” y que también me acogieron ambos en Barcelona (y en medio mundo donde cantaba la Caballé si yo podía ir a oirla. Un inciso para que nadie se llame a engaños: soy totalmente “callista” y ejercí de “viudo de la Callas) en esos días amargos, con su amistad.

    Me sentía como en casa en Barcelona. Hasta tuve una novia, la primera desde la muerte de mi esposa, una bellísima barcelonesa (aún me acuerdo de ella) que me enseñó a amar el catalán (no vean ustedes, se lo dice un madrileño que no ejerce de eso, lo que se aprende de bien el catalán en la cama). Fíjense si aprendí que me decían mis amigos en plan de broma, supongo, que yo hablaba catalán con acento del Círculo del Liceo, donde comía con frecuencia con mi novia y un socio de solera del Círculo, uno de mis entrañables amigos catalanes.

    Luego seguí llendo a Barcelona con cierta frecuencia, tanto por placer como por trabajo y he sentido mucha tristeza y mucha rabia viendo cómo el nacionalismo convertía mi moderna, abierta, culta y cosmopolita Barcelona en una cutre capital paleta de provincias.

  2. Ja tenim el “Butifarrendum” en marxa. Quant manqui un mes per votar, amb retirarà al desert de Líbia, en vestiré solament amb un pantalonet mig trencat, en plan CUP, només menjaré pa i aigua i reflexionaré profundament el que haig de votar. ¡Visca el pa en tomàquet lliure!

  3. Es más, la mayoría de los que cacarean tanto en la actualidad serían incapaces de hacer un barco de papel y se creen mejores que los españoles de tiempos pretéritos.

    • Los españoles de tiempos pretéritos no tenían complejos, eran ambiciosos y tenían retos colectivos. Nada que ver con los españoles actuales, nos falta autoestima y nos creemos inferiores al resto.

      • Pues yo, que tengo contacto con muchos europeos, por trabajo, de inferiores nada, en muchos aspectos mucho mejores, te lo aseguro, visto lo visto, nada me molesta más que el palurdismo de llamar a un lechuguino de por ahí como si fuera el oráculo. Mucho maquillaje.
        He descubierto que un truco para quedarse con lo tuyo es despreciarlo, tú lo dejas perder o reniegas y el petardo lo ocupa inmediatamente y por la jeta, lo he visto, así que el oscurantismo y el tedio feo muchas veces viene de elementos que llamamos ” europeos” cuando estudiando un poco España es Europa antes que Europa misma.

        Haría falta un esfuerzo por parte de la población en no dejarse llevar por modas ridículas.

      • De inferiores nada, he visto mucho y te lo puedo asegurar. Y antes mucho menos. Mucho maquillaje llevan algunos. El palurdismo es creer lo contrario. Dónde voy, si alguien se atreve, le tapó la boca en un segundo.

  4. Es lo que tiene, que hace más de 500 años no existía TV3 ni los GPS, solo españoles y europeos valientes y extraordinarios…

    Luego llegaron los nacionalismos para apestarlo y pudrirlo todo, y crear odio allí donde existía la paz y la tranquilidad.

    • Aquí hablamos del Imperio español, Imperio generador en palabras de Bueno. No mezclemos. Que luego los países emancipados de España por unas castas criollas vendidas a la masonería inglesa hayan ido en decadencia y encima insultando y enseñado la Leyenda Negra para ocultar quienes se lo llevan crudo, es agua de otro costal.

  5. Los españoles buscando Japón nos encontramos con un nuevo Continente. Si es que somos la leche.

    Luego van los nórdicos presumiendo que ellos llegaron los primeros a América, los pobres ???

    Hale, a beber cerveza y a cascarla.

  6. Que son 222 kilómetros o sea 120 millas náuticas que divididas por 24 horas son 9 kms/h. ó 5 m/h de promedio. No está mal.

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