Conversación de un padre con su hijo nacionalista

El pare es diu Artur Llobet, el fill Miquel. I rep una lliçó de seny català.

padre e hijo

Primeros de octubre de 1934. Miguel está afiliado al Estat Català. Se acoda en el balcón de su hogar, en la Ronda de San Antonio en Barcelona, henchiéndose de la brisa nocturna. Falta un rato para la cena.

“Miguel Llobet se sentía el ánimo lleno de exaltación, de su ir y venir, del juego de ideas nuevas, de las emociones de aquellos días (…) y rememoró el ardor de Gaspar Devesa: ‘¡Basta! Nosotros somos L’Estat Català, siempre lo hemos sido…’ (…) Cataluña, la sufrida, la hermosa, la heroica, la hermética y cultivada Cataluña debería llegar a ser soberana, independiente (…)

Su padre acababa de acodarse junto a él en la baranda. El brillo de sus gafas destellaba en la noche. En los ojos de Miguel se patentizaba la fiebre poética y patriótica. Los de Arturo, en cambio, eran inexpresivos ahora. Más bien delataban cierta ternura, casi compasión. (…)

– De esa República, ya te lo dije el día que la proclamaron, no saldrá nada bueno (…) Ya ha habido sangre, pero aún la habrá más. (…)
– No se sabe, papá -respondió Miguel con cierta sequedad.
– España no es país para esos trotes. (…) Esa República acabará mal.
– Cataluña es distinta -se atrevió a sostener Miguel.
– ¿Cataluña? -hubo un silencio-. A tus años, Miguel, todo se ve muy fácil. ¿Qué es Cataluña, vamos a ver?
– Un país diferente: una lengua, un paisaje, unos hombres distintos.

Arturo Llobet estuvo unos instantes sin hablar. Luego dijo:
Confundes Cataluña con una excursión de esas que tú haces.

Miguel se mordió los labios.
Ese trozo de calle, la Ronda, por ejemplo, que es la nuestra y en la que tú has vivido desde pequeño, ¿es Cataluña? -inquirió.

Por aquel tramo de la Ronda no transitaba nadie.
Miguel no contestó. Estaba irritado. Paladeaba, para sí, versos del Canigó.
– ¿Crees de verdad todas las cosas que has dicho en la mesa desde hace tres meses? ¿En lo de la independencia, etcétera? Llegará un día en que te darás cuenta de que los otros aprovechan tus versos, tus excursiones y tu buena fe para poner sus bombas. Creería en tus ideas si supiera que se pueden desglosar de las otras. Pero hay siempre alguien más listo que los buenos. Y esos ‘alguien’ manejan como quieren los dos fenómenos: el sentimiento de país y su necesidad de trabajo. No les hagas el juego a cambio de tiendas de campaña”. (Ignacio Agustí: Guerra Civil, cap. IX).

De padre a hijo. El gran Ignasi Agustí explicaba així el nacionalisme català de just abans de la guerra civil. Y la clava: ideología, exaltación desvinculada de la realidad, alejamiento de la Cataluña real, fondo violento del nacionalismo, manipulación de los catalanes de buena fe con promesas populistas, poder de los llepasubvens… hi és tot.

Hora de tenir una conversa amb els fills, catalans de seny?

Dolça i assenyada Catalunya…

bastoncillo



Categories: Huid del nacionalismo, Pensando bien

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3 comentarios

  1. QUE TRISTE CÓMO EL CATALANISMO DIVIDE A FAMILIAS

  2. Ni siquiera tienen que ser más listos que los buenos: les basta con tener menos escrúpulos. (Y qué buen escritor Agustí)

  3. ÚLTIMA HORA
    Un Tribunal de Chicago da la razón al doctor cucurul en el contencioso que mantenía con Silvestre Stallone .
    Rocky es un burdo plagio de una obra anterior del doctor cucurul. “Roque ”
    Lo único que cambio Silvestre son los nombres Rocky Balboa el Potro Italiano. En realidad era Roque Bilbeny
    La cabra caspalibana.
    Enhorabuena doctor cucurul.

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