Hayek: el nacionalismo es un colectivismo movido por el odio y la envidia.

El pensador austríaco da en la diana en Camino de servidumbre.

hayek

Si un dictador potencial tiene que confiar enteramente sobre aquellos que, por instintos sencillos y primitivos, resultan ser muy semejantes, su número difícilmente podrá dar suficiente empuje a sus esfuerzos. Tendrá que aumentar el número, convirtiendo más gente al mismo credo sencillo. (…)

Será capaz de obtener el apoyo de todos los dóciles y crédulos, que no tienen firmes convicciones propias, sino que están dispuestos a aceptar un sistema de valores confeccionado si se machaca en sus orejas con suficiente fuerza y frecuencia. (…)

Con el esfuerzo deliberado del demagogo hábil, entra en el tercero y quizá más importante elemento negativo de selección para la forja de un cuerpo de seguidores estrechamente coherente y homogéneo. Parece casi una ley de la naturaleza humana que le es más fácil ponerse de acuerdo sobre un programa negativo, sobre el odio a un enemigo, sobre la envidia a los que viven mejor, que sobre una tarea positiva. La contraposición del “nosotros” y el “ellos”, la lucha contra los ajenos al grupo para la acción común. Por consecuencia, lo han empleado siempre aquellos que buscan no sólo el apoyo para una política, sino la ciega confianza de ingentes masas. Desde su punto de vista, tiene la gran ventaja de concederles mayor libertad de acción que casi ningún programa positivo. El enemigo, sea interior, como el “judío” o el “kulak”, o exterior, parece ser una pieza indispensable en el arsenal de un dirigente totalitario (…)

Cabe dudar que (…) el colectivismo pueda existir en otra forma que como alguna especie de particularismo, sea nacionalismo, racismo o clasismo”.

¿Les suena a algo? Una pista: TV3, el puerta a puerta de la ANC, espanyansroba, ensvolenaixafar, espanyanoensdeixavotar… El hombre desaparece en la colectividad.

Fugim del nacionalisme.

bastoncillo



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8 comentarios

  1. Fragmento muy apropiado a la situación que aquí vivimos. Por cierto, al comentario anterior (que creo que ya no está), la foto sí era de Hayek. La actual también lo és, pero de más joven.

  2. Sorprende que Artur Mas y Pilar Rahola, vayan alegremente a Israel, cuando Mas y Rahola tienen una ideología y unas formas de actuar idénticas del nazismo… alquien debería remitirles toda esta información al gobierno Israelí para que sea de su conocimiento y obren en consecuencia.

  3. Buenos días:

    La táctica del “nosotros” contra “los otros” es evidente en todos los nacionalismos. Por desgracia, es un rasgo muy común de los españoles, creer que “nuestra tierra” y “nuestras cosas” son lo mejor. Ello encontró el terreno abonado para el nacionalismo del siglo XIX en nuestro país.

    El “nacionalismo español” fue la respuesta muy particular al desastre del “98”. Coqueteó con el fascismo, en casos como la Falange. También fue potenciado, desde un punto de vista ideológico, por los vencedores de la Guerra Civil, derivando en una ideología “españolista” estéril que acusaba “al exterior” de cualquier desgracia.

    El nacionalismo español empobrecía sustancialmente el dinamismo y la pluralidad de toda España, convirtiéndo la españolidad en un tópico. Sin embargo se agotó por si mismo, porque nunca arraigó realmente en el conjunto del pueblo español. No obstante eso no tiene nada que ver con el orgullo de “ser español”, gracias a una nacionalidad milenaria forjada en una gran historia compartida incluso con habitantes de ambos hemisferios, de la cual deriva el sano “patriotismo”. Lo lógico entre cualquier nación sea política o cultural, que se proyecta en el presente, es el respeto hacia su propia historia, asumiendo naturalmente de forma crítica su pasado y los caminos de diversidad para el futuro, siempre buscando todos los aspectos positivos.

    Sin embargo el discurso “nacionalista” particular de las distintas regiones españolas, algunas se autoerigidas en “naciones”, se retrotraen a planteamientos decimonónicos de corto recorrido que recurren al mito y a la ignorancia, cuando no a la mentira. La realidad resulta inexplicable, por culpa de “los otros”.

    El nacionalismo local, que existe en toda España, sin embargo no se comparte en el mismo grado, en Cataluña o el País Vasco, que en Andalucía o Baleares, por poner ejemplos evidentes. En mi opinión, la diferencia estriba que en Cataluña y País Vasco hay un siglo de tradición nacionalista dónde el “otro”, el “malo”, “lo perverso”, es ininterrumpidamente achacado a “lo español”.

    Esa tradición, que remonta a planteamientos totalitarios, no ha sido repudiada por el resto de las fuerzas democráticas españolas, como si se hace con los partidos extremistas de cualquier tendencia política. Seguramente el nacionalismo catalán y vasco son admitidos por la supuesta “legitimidad” que ostentan, al haber sufrido la represión, como cualquier otra iniciativa política plural y democrática, durante cuarenta años de dictadura.

    Sin embargo en los casos concretos de Cataluña y el País Vasco, esa falta de concienciación de la política española frente al nacionalismo ha permitido llegar hasta extremos irracionales. De ese modo se ha impuesto la estrategia victimista del nacionalismo sobre la lógica. La tergiversación permanente de la realidad ha llegado a constituirse en “rasgo identitario” de parte de la sociedad de ambas autonomías perpetuadas en el adoctrinamiento. En cuanto a su éxito sólo hay que ver los resultados electorales desde los años 80 del pasado siglo.

    De otro lado el nacionalismo regional en Cataluña y en el País Vasco, una vez que ha alcanzado la hegemonía política, han actuado en detrimento de cualquier otra fuerza política democrática que pudiera rivalizar con ellos. Los medios nacionalistas implícitamente se encargan de acusar a cualquier fuerza política que no se subordine a los planteamientos nacionalistas, de atentar contra la “realidad nacional”. La política de ciencia-ficción corre el riesgo de imponerse y disgregar a toda España en un universo de planteamientos identitarios y particularidades excluyentes.

    La mala fe del nacionalismo catalán es evidente en el plano lingüístico, pues el catalán se adopta como “coartada identitaria” de una realidad social no asumida. La sociedad catalana, si bien bilingüe, es mayoritariamente de lengua materna castellano-parlante. La sociedad bilingüe de Cataluña remonta al siglo XV, no es una “imposición” reciente como pretende el nacionalismo.

    De ese modo el objetivo principal consiste en marginar la lengua común de toda España. De forma anti-democrática se legislan e imponen multas lingüísticas contra el uso del castellano, se subvencionan los medios nacionalistas para obstaculizar el bilingüismo, o se propicia la “inmersión” en la escuela, que estriba en inmersión ideológica para perpetuar el nacionalismo.

    Sin embargo en el resto de la España constitucional las lenguas regionales, incluídas el catalán, conviven y se potencian junto al castellano, sin necesidad de adoptar esas medidas extremas ni el nacionalismo identitario. ¿Porqué allí no y aquí sí?. ¿Porqué ahora ya no sirve la autonomía en Cataluña?. ¿Porqué allí no es un “atentado” y aquí sí?. La respuesta la tiene la política española.

    Un atento saludo.

    • Totalmente de acuerdo, y te agradezco que por fin haya podido leer argumentos en contra del mal llamado “nacionalismo español”: parece que si una persona se siente española y no quiere que otra se separe (principalmente por razones y causas infundadas con datos manipulados), uno es nacionalista español y directamente “facha”. Se lo escuché al tal Risto Mejide ayer, cuando invitó a Rosa Díez, y me quedé escandalizado cuando le dijo, con toda la cara: “leí su primer programa y me pareció facha, por eso de la unidad de España”.

      Lo achaco a que todavía el franquismo sigue haciendo daño, ya que para muchos españoles cualquier símbolo del país está “manchado” con la mácula fascista. Incluso a mí me pasa, pero soy consciente de ello e intento superarlo. De esto también se han aprovechado los nacionalismos para ir falseando datos y la propia historia con el fin de crear “el enemigo”, que es precisamente esta España nuestra cuyos símbolos están manchados.

      Sólo diré “plus ultra”, el lema desde el descubrimiento, es decir, más allá: en tiempos turbulentos, cuando estás perdido en la tormenta como parece que ocurre ahora, hay que seguir remando hasta alcanzar la orilla 🙂

    • Yo también vi esa entrevista y me pareció lamentable que Risto Mejide, que le tenía bien conceptuado, dijese que era de fechas hablar de la unidad de España. También tengo que decir, que tampoco Rosa Díez estuvo a la alturas de las circunstancias. No en este caso, que Risto se escabulló, probablemente porque intuyó que no era un escenario apropiado hablar de ello y significarse de esa forma. Rosa Díaz no estuvo a la altura de las circunstancias cuando Risto le dijo que si los catalanes querían salir de España, les iban a obligar a permanecer en ella y que se debía entonces hacer para cambiar esta situación. No supo Rosa Díez salir airosa de este tema. Máxime cuando es una pregunta que Risto ya ha hecho, por ejemplo a Pedro Sánchez, y la tenía que tener muy preparada. Era tan fácil como decir que la Constitución no lo permite y que para hacerlo hay que cambiar la constitución. O que las leyes están por encima de la democracia.

  4. Aplicable al caso de Cataluña y también al verdadero peligro que tenemos en este país ahora mismo: Pablo Iglesias. ¿Qué creemos que es “la casta” más que la personificación de ese enemigo al que hay que odiar?

  5. Si esta gente, por mucha representatividad que se atribuyan, están incumpliendo la Ley, el estado de derecho debe de procesarlos e inhabilitarlos. NADIE, NI SIQUIERA EL REY, ESTÁ POR ENCIMA DE LA LEY.

  6. Siempre que alguien dice que es diferente a otro, no quiere decir “tú y yo somos distintos” sino “yo soy superior a ti”. El que seamos todos distintos es una perogrullada, ya lo sabemos todos y es evidente, no hace falta decirlo. Por eso la frase que he dicho antes es una declaración de racismo (o algo parecido).

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