Por qué Cataluña es cada vez más una pesadilla de Orwell

Revelador artículo de Nuria Amat en El País.

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Vamos a hablar mucho de leyes, sentencias, pactos, reformas, etc. Y está bien. Pero hay algo que, si no cambia, nos va a condenar a los catalanes a vivir eternamente en un día de la marmota nacionalista, condenándonos a no ser nunca más ese pueblo que con su empuje y buen hacer admiraba al resto de España. Nos referimos, claro está, al monopolio totalitario y excluyente de los nacionalistas sobre el mundo de la cultura, los medios de comunicación y la educación. Lo denunciaba hace unos días la escritora Nuria Amat en un artículo en El País titulado Querido Orwell. Allí podíamos leer lo siguiente:

“Qué hace una escritora como yo en un país como este vendría a ser la pregunta clave desde que el nacionalismo independentista del Gobierno catalán ha izado sus banderas guerreras contra los catalanes que no comulgamos con la ideología soberana imperante. Preferiría no tener que hacerlo, querido Orwell, a fin de no malgastar mi energía poética, única felicidad a la que aspiro, y dar por zanjada esta inexacta rareza por siempre. Pero los tiempos del zafarrancho que vivimos en mi país pequeño, donde políticos separatistas y sus cornetas seguidores censuran y reprimen todo cuanto no vaya ungido de la estela patriótica, me obligan a hablar, por ejemplo, sobre la naturalidad de ser una escritora catalana que escribe en castellano, y a veces también en catalán, porque catalán es el mundo en el que nacen mis libros y catalana la historia de mi país múltiple, diverso, con dos lenguas benditas, catalán y castellano, que me pertenecen por completo”.

Amat también deja una advertencia para Pilar Ratrola y sus “traidores a Cataluña”:

“De todo cuanto le digo, querido Orwell, lo que me sacude el ánimo hasta un extremo doloroso es la división entre buenos y malos catalanes según sea nuestro grado de simpatía o antipatía por el independentismo, de manera tal que una frontera divisoria nunca vista desde la dictadura nos ha separado de amigos, familiares y conocidos, de ilusiones y de proyectos comunes, de nuestro futuro inmediato, de nuestra literatura célebre por su entidad y riqueza formal exclusiva, y hasta de nuestros trabajos literarios y universitarios, de los que también nos han ido apartando como esos insectos molestos y peligrosos a los que usted hace referencia en sus notas antinacionalistas. Sin violencia física, como les gusta justificar a viva voz; con intimidación solo psicológica, pero violencia al fin, nos miden el grado de catalanidad con baremos tan infantiles, por no llamarlos racistas, como el nivel de catalán de sus ciudadanos, el partido al que pertenecen, la bandera que cuelgan en su balcón, los libros que compran y su sentimiento de independencia.

Por eso los nacionalistas separatistas han dejado de leerle a usted, señor Orwell, a la vez que rechazan libros de valor intelectual o estético alejados de la emoción patriótica y de opinión opuesta a sus tejemanejes nacionales. Usted vuelve a dar en el clavo cuando dice: “Todo nacionalista se obsesiona con alterar el pasado… Hechos importantes son suprimidos, fechas alteradas, citas removidas de sus contextos además de manipuladas para cambiar su significado”. Sin ir más lejos, entre otros muchos falseamientos selectivos de la historia llevados a cabo en su querida Cataluña, maestro Orwell, el más reciente y al que han dedicado monumentos, congresos, libros y museos, ha convertido la guerra de Sucesión dinástica de la Corona española de 1714, desatada entre Borbones y Austrias, en guerra civil de victimización de catalanes, como si Cataluña hubiera perdido una guerra cuando en realidad no hubo vencedores ni vencidos por razones de país, sino por dar apoyo a uno de los dos reyes en palestra”

Y señala Nuria Amat el sesgo totalitario del proyecto de Mas y compañía:

“Hasta que aparece en escena Artur Mas, presidente de la Generalitat, con su órdago independentista embrollando a los catalanes, siempre bien avenidos, ahora divididos en un país que muchos califican de enfermo. Si se había definido que era catalán todo aquel que trabajaba y vivía en Cataluña, el Gobierno de CiU añadió un concepto ideológico: “Y de aquellos que tienen voluntad de serlo”. Esta añadidura significó el comienzo de un proyecto nacionalista exclusivo ideado para dar patentes de catalanidad a quienes trabajen para merecerlo. A partir de entonces, los escritores catalanes que escribimos en castellano, junto con los que, también haciéndolo en catalán, son críticos con el nacionalismo, pasamos a convertirnos en anticatalanes. Enemigos del pueblo. Usted sabe mejor que yo, señor Orwell, que el peligro de todo nacionalismo es “el hábito de identificarse con una única nación o entidad, situando a esta por encima del bien y del mal y negando que exista cualquier otro deber que no sea favorecer sus intereses”.

Una parte significativa de la literatura de éxito de Cataluña se ha escrito siempre en castellano. Detalle, éxito literario, que molesta al nacionalista que niega por activa y por pasiva otra literatura que no favorezca sus intereses, o sea: escritura militante de Estado propio. Por eso ni Carles Riba, ni Salvador Espriu, ni Josep Pla, ni Josep Maria Castellet serían hoy independentistas. Los últimos veinte años están repletos de batallitas represivas del nacionalismo con sus ciudadanos escritores. Han ido cambiando de tono y estrategia. Inverosímiles, muchas. Grotescas, otras. Cada vez más ocultas y afiladas.

A los escritores contrarios al nacionalismo nos apartan de la prensa escrita, de los medios públicos, de las universidades y de todo aquello que pueda representar ventana de nuestra existencia. El poder político catalán incide directamente en la distribución de puestos de trabajo y financia con dinero público empresas culturales sectarias. Lo tienen comprado todo: editoriales, universidades, periódicos… El afán independentista por apropiarse del pastel en todas las casillas nos tiene saturados. Políticos y tertulianos separatistas jalean de forma mesiánica a los ciudadanos. ¿Qué más puedo decirle, señor Orwell, que usted no sepa? Los residuos de regímenes dictatoriales dejan abono de ideologías nacionalistas, las mismas que en su día desataron dos guerras mundiales. Esperemos que jamás ocurra. ¿Y mientras tanto? ¡Cuánta literatura perdida!”

Dolça i totalitària Catalunya…

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13 comentarios

  1. POR CREER EN LA UNIDAD DE ESPAÑA ME HAN ECHADO DE LA RADIO Y DE MI TRABAJO DE BARRENDERO. SOY CATALAN DE PURA CEPA Y SIN EMBARGO POR CULPA DE ESTA SECTA DE SUBNORMALES QUE SE HA APODERADO DE CATALUÑA AHORA SIENTO VERGUENZA DE SERLO.
    PERO EL FUNDAMENTO IDEOLOGICO DE TODO ESTE MOVIMIENTO ES TAN DEBIL QUE NADIE INTELIGENTE LO APOYA Y CAERA POR SU PROPIO PESO. (FOC-MAX)

  2. Que cansinos estos nacionalistas, y al final se van a salir con la suya!
    Ahora Mas quiere convertirse en mártir. Cualquier acción por parte del gobierno central sumará un afrenta más a los sufridos catalanes y legitimará aún más su afán separatista. Pena es lo que siento.
    Querido Mas en el supuesto de que pases unos días en la cárcel no creas que te salvará de ser el personajillo ridículo con el que pasarás a los anales de la historia.
    Se me ocurre que los no separatistas, aludiendo a nuestro derecho a decidir, y si finalmente el 9N salen las urnas a la calle, que saquemos nuestras propias urnas con la siguiente pregunta:

    ¿Quiere separarse del Estado español para pertenecer al Principado de Andorra en dónde la lengua oficial es el catalán?

    Si o Si

    Que harta y cansada que estoy!

    Una charnega, catalana, española, andorrana y nada de todo eso.

    • Por qué Cataluña es cada vez más una pesadilla… Pero querida, si ni aún así la mayoría de los independents se dan cuenta y se lo rifan con eso de que Espanya ens robaaa. ¿Qué más ‘demo’ quierennnn?

  3. Adoctrinamiento desde el parvulario con la connivencia de todos los gobiernos de España desde hace 35 años a los que sólo importaba mantener la poltrona aunque para ello tuvieran que dormir con el enemigo

  4. Que raro , los de El País siempre se arrodillan ante los catalanazis

  5. Ya lo había leído y efectivamente me parece muy valiente y oportuno. Es la hora del compromiso.

  6. Orwel tenía razón. Su pesadilla, punto por punto, se ha hecho realidad en Catalunya.

  7. GRAN ARTICULO que ya he colgado en mi facebook como muchos otros de los que escribís o reseñáis.

  8. Pues creo que la respuesta es porque no hemos hecho nada para evitarlo. Pero lo peor no es no haber hecho nada, lo peor es que a lo mejor ya no tiene solución y es cuestión de tiempo que ocurra. Hemos reaccionado demasiado tarde. ¿es malo ser o sentirse español? no, no es malo, pero teníamos miedo de demostrarlo por temor a que nos llamasen fachas. Otro problema es que hemos dejado también que los independentistas se adueñasen de la historia y cultura catalana.

    • Pues yo no tengo complejos…soy facha, ¡A mucha honra!¿y qué? Si ser facha es no ser como ellos…¡qué me importa a mi! Además, viendo a estos políticos de dentro y fuera de Casta-luña, cada vez soy más Franquista…era un santo el Paco.
      Yo se lo digo a todos en la cara, lo que pasa es que los demás están acomplejados y entonces quedamos cuatro quejándonos….Así que ya decidí hace dos años emigrar a la otra España, la americana…Me considero Exiliado Político…Un abrazo y buenas noches. ¡Qué con su pan se lo coman, pero por no pagarles impuestos a los pucholistas…hago lo que sea!

  9. EL PROJECTE ESPANYOL, SUBSTANCIAT EN LA CONSTITUCIÓ DE 1978 , AL MEU ENTENDRE, ESTA BASAT EN EL RECONEIXEMENT MOLT GENERÓS DE LA PLURALITAT I SENSIBILITATS DE TOTS ELS ESPANYOLS, DINTRE DE LA UNITAT D’ESPANYA, I ARA 4 CORRUPTES I MORTS DE GANA NACIONALISTES HO VOLEN ENDEGAR EN ORRIS …. PERÒ, JO JA EN TINC UNA IDEA, COM S’HA ARRIBAT A AQUESTA SITUACIÓ ? SENYORS, AQUESTA ÉS LA VERITABLE PREGUNTA DEL MILIÓ …

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