Les guste o no: bienvenidos al postpujolismo

La ingeniería institucional del pujolismo se resquebraja, el mito de la Cataluña transversal hace el ridículo, la imagen de Cataluña en toda España tardará mucho en restituirse.

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El siempre incisivo y assenyat Valentí Puig aborda el impacto que La Confesión, el Pujolgate o lo que él denomina el Chernobil pujolista va a tener sobre nuestro futuro y sobre el modo que tendremos de entender nuestro pasado. Lo hace en un artículo publicado en El País, titulado Ahora sí es el post-pujolismo, del que destacamos algunos fragmentos:

“Los últimos abanderados del pujolismo intentan negar el efecto Chernobil que las confesiones andorranas de Jordi Pujol van a infligir en el panorama actual e histórico del catalanismo. Ni el romanticismo errático de Francesc Macià ni el aventurismo político de Companys habían llegado a tanto. El mito de la centralidad convergente desaparece como por arte de maleficio, ERC intenta quedarse con los muebles y el independentismo friki acampa a las puertas de la ciudad soñada.

Ahora mismo, toda ironía puede resultar fácil, pero más allá lo que queda es el estupor y la devastación que el affaire Pujol ha causado en las filas de sus antiguos votantes, entre sus fieles admiradores socialistas de Sant Gervasi y también entre españoles de toda condición que, claro que cada vez menos, le consideraban un factor de estabilidad. Y al mismo tiempo, hay pavor en toda la trama sospechosa que va revelándose más allá del tótem caído. Seguro que se están quemando papeles y borrando pistas informáticas. De todo lo que la Convergència pujolista se propuso ser desde su fundación tal vez no quede nada. Mucha ceniza, pocos diamantes.

De repente, toda la sociedad catalana vive de la sospecha o en la sospecha. Estupefactas, las clases medias de voto moderado presencian el reparto del botín, mientras Artur Mas dice seguir con su proyecto de consulta otoñal aunque sepa que no la hará. Quizás sería el momento más adecuado para darse un nuevo plazo, ofreciendo a la ciudadanía catalana la posibilidad de racionalizar todo lo que está pasando, la pesadilla y el desconcierto. Y a la vez, al borde de la paranoia histórica, hay quien habla de rearme, de afrontar heroicamente la agresión que España está practicando en Cataluña con sus invenciones malignas sobre Jordi Pujol. Es una extraña forma de afrontar una hora sombría que en nada responde a la exigencia de claridad a la que tiene derecho una sociedad plural.

La ingeniería institucional del pujolismo se resquebraja, el mito de la Cataluña transversal hace el ridículo, la imagen de Cataluña en toda España tardará mucho en restituirse y el grosor del abstencionismo pudiera ser espectacular.

Habrá intentos de camuflar la magnitud del declive pero lo mismo se quiso hacer con Chernobil. En el caso de Pujol no se trata tan solo de un impacto político sino sobre todo moral. Al fin y al cabo, después de verse a salvo del hundimiento de Banca Catalana ya dijo que a partir de entonces las lecciones de moral las daba él. Quien pretenda minimizar las dimensiones del escándalo estará asumiendo una responsabilidad más bien adulterada. Está siendo como la nube aciaga de Chernobil. Algo desolador, nocivo y duradero.

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5 comentarios

  1. LOS QUE NOS ROBAN SON LOS CATALANISTAS

  2. Y espera a que algún día salga todo lo que habrán robado los de ERC…

    • Durante el tripartito.. y en pequeños ayuntamientos… una burrada. Dalo por seguro.
      De hecho, se frotan las manos a la espera de las siguientes elecciones municipales para coger muchos alcaldías y subvencionar con eso sus paranoias.

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