Unos respetamos la ley, los otros se la saltan varias veces al día

Un catedrático de la Complutense nos da una de las claves para entender lo que pasa en Cataluña

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Javier García Fernández, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Complutense de Madrid, acaba de hacer una aportación importante al debate sobre el separatismo catalán desde las páginas de El País.

Diferencia García Fernández entre normativismo y decisionismo:

En pocas palabras, el normativismo se caracterizaba por el respecto al orden jurídico, por la idea de que la norma obliga, en un orden jurídico que se inicia escalonadamente desde la Constitución. Esta construcción es indisociable de la democracia: el Derecho emana de órganos que poseen legitimidad democrática y eso explica que tenga que respetarse, que aparezca el hábito de obediencia a las reglas, como diría otro gran jurista, el británico Hart.”

Vamos, que lo que cualquiera con un mínimo de sentido común, sin necesidad de estudios jurídicos, entiende: que las leyes están para cumplirse y que si uno se las salta a su antojo retrocedemos a la salvaje ley de la selva. Pero parece cada vez más claro que los separatistas lo entienden de modo diferente:

Cuando se examinan las incesantes declaraciones que producen los nacionalistas orientados a la independencia (desde Artur Mas y los dirigentes de Convergència Democràtica y de Esquerra Republicana hasta los textos de la Assemblea Nacional Catalana y las elaboraciones jurídicas del Consell Assessor per a la Transició Nacional) se tiene la impresión de que el independentismo catalán ha renunciado a toda noción normativista del ordenamiento y ha optado por una visión decisionista de la política. Actúan y hablan como si no conocieran o no existiera el Derecho en España.

Las expresiones concretas de decisionismo brotan ahora sin cesar: la reivindicación del falso derecho a decidir, la creación, por medio del Decreto 113/2013, de 12 de febrero, del Consell Assessor per a la Transició Nacional (¡qué responsabilidad moral la de unos juristas dedicados a maquinar cómo se destruye el orden jurídico democrático en Cataluña!), el referéndum, la declaración soberanista del Parlamento recientemente declarada inconstitucional, la creación de “estructuras de Estado” (como dice el propio Decreto 113/2013, de 12 de febrero), la interpretación fraudulenta del Derecho comunitario para ocultar que Cataluña quedaría excluida de la Unión Europea o el intento inviable de internacionalizar la reivindicación. Bajo una apariencia tranquila (como se quieren ver a sí mismos el presidente Mas y demás políticos soberanistas), el independentismo ha optado por salirse agresivamente del ordenamiento democrático y actuar a través de decisiones políticas ajenas al Derecho. Obviamente, quieren destruir el orden jurídico básico en Cataluña y en el resto de España. No hay ejemplo más depurado de decisionismo que la preparación del referéndum del 9 de noviembre que está realizando el Gobierno catalán como explicó su vicepresidenta en un diario de Barcelona (urnas, papeletas, locales…). Los nacionalistas saben que el Derecho vigente no les va a permitir la celebración, saben que no se realizará, pero actúan como si fueran a hacerlo porque dan preeminencia a la decisión política sobre el ordenamiento del Estado democrático“.

O sea, que los separatistas están ya saltándose la ley porque lo único que les importa es su voluntad de romper España y a ella debemos plegarnos el resto.

Y acaba el catedrático de la Complutense desmontando las falsas esperanzas de que esto amaine por arte de magia:

El Gobierno está paralizando toda acción de reforma constitucional por si algún año de estos escampa. Pero no va a escampar porque la política fundada en el decisionismo, como no tiene límites jurídicos, no se detiene salvo que pueda ser contenida con firmeza política. Un gran constitucionalista, fallecido hace pocos años, Pablo Lucas Verdú, conectaba la normatividad constitucional con las exigencias sociales que comportan movilidad y transformación. Ahí está la justificación de una reforma constitucional porque si queremos que la Constitución se siga considerando la fuente de legitimación democrática del Estado, no puede permanecer estática, silente, ante uno de los ataques más graves que ha conocido la democracia española desde 1978“.

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Categories: En el Butifarrèndum, Huid del nacionalismo, Pensando bien

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10 comentarios

  1. La soberanía sobre el territorio del estado español, España, reside en el pueblo español, exclusivamente, en virtud de los legítimos titulos adjudicados por la Constitución española de 1978, constitución que fue aprobada y refrendada tanto en Cataluña como en el resto de España por APLASTANTE MAYORÍA ABSOLUTA. Siendo el territorio de Cataluña una parte del territorio total del estado español, de España, está meridianamente claro que en lo relativo a cuestiones de soberanía territorial el soberano único es el pueblo español en su conjunto, no el pueblo catalán. Por lo tanto todo lo que se está haciendo y se haga en el futuro contraviniendo esta elemental norma de la titularidad de los derechos relativos a la soberanía territorial es y será NULO DE PLENO DERECHO. Artur Mas y quienes dirigen todo este ilegal e ilegítimo proceso secesionista están engañando a mucha gente, están mintiendo alevosamente a mucha gente, están provocando un conflicto que puede llegar a tener una gravedad extrema. Esta actitud de Artur Mas y quienes le secundan en su estrategia fraudulenta y artera roza permanentemente lo delictivo. Artur Mas será responsable directamente por inducción y provocación de todo acto de violencia que se genere como consecuencia de esta estafa masiva.

  2. Para que haya un Estado federal, previamente tiene que haber un conjunto de Estados separados que se federan. Es el ejemplo de USA. Y eso a partir de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, cuando la persona deja de ser súbdito de alguien superior, (el payés del noble del terreno, el noble del monarca etc.) para convertirse en ciudadano. De estructura federal nada, que ya tenemos el ejemplo, País Vasco y Navarra, zonas ultrafavorecidas, verdaderos parásitos que reciben mucho más de lo que aportan, con unos impuestos bajísimos que les permite eliminar la competencia y hacer dumping a las zonas vecinas (muchas empresas riojanas se limitan a cruzar el Ebro, establecer una sede en cualquier polígono industrial y tributar allí, aunque los empleados y dueños sean riojanos). Al sur tenemos otro parásito, Gibraltar, con más sociedades dedicadas al falseamiento fiscal que habitantes hay. El que quiere Estado federal es el rico que simplemente se niega a que una parte de su riqueza se distribuya a los más desfavorecidos, que es la base de todo sistema fiscal coherente. Sólo recordar una frase afortunada, y aunque antigua, bastante al pelo: “detrás de cada título nobiliario y cada gran fortuna, hay siempre un pájaro de cuenta”.

  3. Estado Federal ??? .Esa no es la solucion ni mucho menos ,Mas y sus acolitos desean la independecia si o si.Ese es el<problema de fondo.Con un estado federal significa mas competencias ,mas recursos .Pues el tal Oriol ( ERC) se estara frotando las manos y pensara mas dinero para mis proyectos de hundir Catalunya con la independencia.Sr. Rajoy tiene una oportunidad de oro de acabar con estos maleantes por mucho tiempo , no lo desaproveche.Deles una buena leccion a estos canallas ..Confio en usted..

  4. Continuamente se apela a la reforma constitucional. Pero abrir un proceso para ello supondría un alto costo económico en sueldos de políticos y un desvío de esfuerzos que son muy necesarios en otros ámbitos.
    Por otra parte, si se pretende una reforma avalada por una amplia mayoría para ser suficientemente respetada sería muy difícil. Pues muchos españoles, a la vista de los resultados, querríamos una reforma en sentido opuesto al que proponen los “reformistas”: Querríamos un cambio para mayor control efectivo del gobierno central sobre las autonomías en materia de educación, economía, justicia… reducción de las competencias autonómicas… igualdad de derechos y deberes de todos los españoles sin diferencias en función de su territorio… proporcionalidad de nº de políticos, funcionarios y sus sueldos en todo el Estado y sus territorios autonómicos.

    Por otra parte, merece la pena estudiar las diferencias entre confederación y federación.
    Suiza o la URSS son ejemplos de confederaciones, Alemania y EEUU son federaciones. La diferencia fundamental está en que las constituciones de las federaciones prohíben expresamente su división posterior. En palabras muy resumidas, la guerra civil de EEUU fue debida a que el Sur pretendía la definición de confederación para separarse.
    Si uno estudia la actualidad de la federación alemana también puede ver que el problema del conflicto por la solidaridad entre “regiones” es exactamente igual que el actual en España —hay mucho escrito en la red al respecto—. La constitución federal alemana se rige por los mismos principios y mecanismos de solidaridad, incluso tengo entendido se copiaron de allí en España.
    Pero los principios terminan siendo meros papeles en el momento en que cada uno sólo piensa en arrimar el ascua a su sardina.
    España hoy por hoy es una federación “avant la lettre”. No hay apenas diferencias.
    Sin embargo, quizá me equivoque, pero entiendo que una federación es un conjunto creado en un momento determinado por la unión federativa de varias entidades de común acuerdo. Pero la unión de toda España ha sido efectuada a lo largo de siglos por procedimientos legítimos en su momento. España es una unión arraigada. Pretender llamarla ahora federación sería como cambiar la denominación de familia por la de federación familiar.
    Si cambiar nuestra denominación y aprovechar la ocasión para intentar regular la redistribución de recursos de modo más justo y transparente —como los socialistas parecen pretender— lograra solventar problemas de convivencia que está proyectando el nazionalismo, quizá se podría intentar. Pero no creo que fuera una solución definitiva y también supondría un alto costo económico en sueldos de políticos y un desvío de esfuerzos que son muy necesarios en otros ámbitos.

    • No obstante, la reorganización constitucional del país como una federación (semejante a la de Alemania, por ejemplo) es totalmente admisible, sin que eso suponga una independización de ningún territorio. Y eso no supone ni “balcanizar” ni feudalizar. Si nos enfranscamos en no admitir una discusión constitucional correctamente llevada, seguirán los bestias nacionalustas creando disturbio e incomorensión.

  5. Excelentes reflexiones. De acuerdo con “1siquierespuedes” de que no podemos permitir la balcanización de España y una vuelta a la Edad Media, pues mentalidad de señores feudales, con toques actuales de organización mafiosa, es la que ocupa la mentalidad de los nacionalistas.

    • Lo dicho: un estado federal no es balcánico. Aunque los sepaatistas catalanes sean cerrados de mollera, no debemos aumentar el problema negándonos a una organización federal de carácter serio, como la de Alemania. Yo no creo que para Alemania sea un problema el que los llamdos “estados” federales tengan resposav´bilidades propias. Yo viví varios años en Alemania y todo funcionaba perfectamente, sin que la común pertenencia a Alemania Occidental fuera un problema. El problema entonces era el de la Alemania Oriental, que acabó resolvéndose. No entiendo bien el rechazo de un federalismo español que impide la estupidez indeopendentista de cataklanes, vascos y otros. Yo no os ando llevando la contraria. Soy tan enemigo del separatisma catalán como cualquiera de vosotros, pero el centralismo es siempre un riesgo. Yo soy madrileño, residente en Suecia, con mis mejores amigos en Cataluña. Me duele esa obcecación separatista que debe ser superada por un diálogo democrático amistoso. El cual se está haciendo cada vez menos posible, con en ambiente crado por esos catalanes oportunistas que se siente “ombligados” a convertir Cataluña en un caos.

  6. La reforma constitucional podría servir para afianzar la unidad de España, en lugar de dividirla en trocitos. Las incompetencias de los gobiernos autonómicos y sus excesos soberanistas deberían quedar como algo de un pasado digno de olvidar. Somos europeos y el riesgo de ‘balcanizar’ España debe ser evitado a toda costa.

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