La manía de invitar a los políticos

Es hora de dejar a los políticos tranquilos durante un largo tiempo.

U099197

“Ho veieu? Els hem arruïnat la bossa i la vida però no poden viure sense nosaltres”

Posiblemente España sea uno de los países de Europa donde los políticos gozan de mayor poder. Sus decisiones afectan a aspectos fundamentales de nuestras vidas como la libertad (impuestos y leyes), la salud (sistema sanitario) y la educación (planes de estudios). El impacto de los políticos en nuestra existencia es considerable e insoslayable.

En Cataluña ocurre lo mismo pero aumentado. El nacionalismo superpone a la telaraña política estatal un entramado administrativo e ideológico que penetra toda la sociedad. Los políticos son más poderosos y toman más decisiones por nosotros. La vibrante sociedad civil, antaño el orgullo de Cataluña, languidece hoy domesticada y sometida a la subvención y dictado de la clase política. Lo vemos en la penosa politización del deporte (el Barça), de la escuela (el 70% de los profesores de primaria son de ERC), de la empresa (la Cámara de Comercio, las patronales empresariales como Pimec), de la prensa (Grupo Godó, Grupo Z), las asociaciones de vecinos, las collas castelleras etc.

Es normal, con este enorme poder, que los ciudadanos responsabilicen a los políticos de la postración actual del país. Quien acumula poder concentra responsabilidad. Quien manda, responde. No es cierto que todos seamos culpables. Ellos son quienes por acción y omisión nos pusieron donde estamos. España agotada, endeudada y despoblada; Cataluña, desprestigiada y quebrada económica y socialmente. 

Por eso resulta curioso cómo todavía seguimos invitando a los políticos a participar en nuestras vidas. Empresarios que inauguran fábricas fruto de su esfuerzo e ingenio pero donde son los políticos quienes cortan la cinta (¿acaso ha puesto dinero Mas en la fábrica que va abrir Grifols en EEUU?); importantes foros de la sociedad civil donde se reserva a los políticos la ponencia estrella (véase el encuentro anual del Cercle d´Economia); ferias y congresos de sectores económicos que se desviven por incluir la presencia de políticos en su programa etc.

Aprendamos a vivir sin necesidad de poner un político en las cosas importantes que hacemos. Seremos más libres, responsables y felices. Y ayudaremos a los políticos a entender cuál es su lugar: servir al ciudadano y procurar el bien común.

20140607-171853-62333673.jpg



Categories: Pensando bien

Tags: , , , , , , ,

1 comentario

  1. Es cierto: Cataluña se distinguió siempre por la pujanza de sus clases medias y la influencia de la sociedad civil. Ahora ha caído tan bajo que no parece posible que las cosas vuelvan a su estado de gracia anterior. Una piara de cerdos separatistas, en defensa de su poder e influencia para garantizarse con ella la impunidad, quieren dejar a los ciudadanos de esa querida región al arbitrio de Mas, los Pujol y otros sinvergüenzas.

Deja un comentario