“Votaré No”: Girauta nos arrea un profético y vivificante sopapo.

Girauta explica la realidad catalana y despierta a los catalanes normales.

Votaré no

La voz brava y prudente de Juan Carlos Girauta es la de muchos catalanes. De los catalanes silenciados por la opresión mediática nacionalista. Pero Girauta se ha cansado. No es que vaya a abandonar la portavocía oficiosa de estos catalanes: es que quiere oír a los catalanes callados, acomodados y silentes. Y en vez de lanzarles una piedra para despertarles, les avienta un libro.

El título es un despertador y una profecía: Votaré NO a la secesión de Cataluña. Porque Girauta cree que “la votación sobre la secesión no nos la quita nadie”. Parece que no será en un referéndum legal; quizás sí en una consulta “sui generis”. O más seguramente en unas elecciones plebiscitarias, “el punto ciego del Estado”. Y este libro es un toque de corneta para que, cuando llegue el momento, los catalanes demos al nacionalismo “la lección de su vida”. Porque allí “nos lo jugaremos todo”. Si hay que dar una lección, este libro es el manual a estudiar.

Una grave tuba despiertamuertos abre el manual: ningún catalán puede mirar para otro lado mientras se perpetra “la apropiación indebida de Cataluña y el arrebato de una identidad: la de los catalanes que no concebimos nuestra catalanidad sin España, la de los españoles que no concebimos nuestra españolidad sin Cataluña”. Y empiezan a sonar las trompetas:

– No debemos permitir que Mas anteponga lo que él entiende por “democracia” al Estado de derecho. Si quiere un referéndum, que lo haga según la Constitución. Si quiere la secesión, que la logre según la Constitución. Porque en un Estado de derecho, la democracia no es superior a la ley, sino que deriva de su cumplimento. “Lo legítimo es lo legal, lo democrático es lo constitucional”. En un Estado de derecho lo ilegal, por mucha mayoría parlamentaria que cuente, sigue siendo ilegítimo. ¿O es que Artur Mas cree que España es una dictadura?.

– Hay que exigir a los nacionalistas que reconozcan que la secesión implica, tarde o temprano, romper con la legalidad constitucional. O que expliquen por qué no. Que dejen de hablar del proceso (consulta, estructuras de Estado) y hablen del objetivo. Así lo hace ya alguno de los informes emitidos por Carles Pi y Sunyer (¡ex vicepresidente del Tribunal Constitucional!) como director del Instituto de Estudios Autonómicos y del Consell Assessor per a la Transició Nacional (CATN). Ya ven: el Departament de Presidència proponiendo actos insurrecionales.

– Seamos claros con Madrid: “la colección de listos que en Madrid acarician el lomo de la bestia desde hace tres décadas y media, los convencidos de que el hombre era Duran, esos tipos que son los primeros en confundir Cataluña con el nacionalismo, que siguen llamando a los representantes del nacionalismo-secesionismo en el Congreso ‘los catalanes’. Esos linces que en el fondo dan la razón a Mas y Junqueras con su concepción estrictamente castellana de la nación (…) Soy más español que ellos (…) regalando enteros los aparatos de penetración ideológica (…) Despreciando por inconvenientes o radicales a los que dan la cara”.

– Exijamos también claridad al independentismo. Mas debe aclarar si, igual que mantiene la divisibilidad de España, mantiene también la divisibilidad de Cataluña. Como ocurre en Canadá y como ocurre en la cabeza de cualquiera que raciocine en línea recta. Pero -recuerda Girauta“el nacionalismo no se lleva bien con la claridad”. Entre otras cosas, porque quizás en condiciones de claridad CiU desaparece.

– Debe quedar claro que la ONU no admite el derecho de autodeterminación en casos como el de Cataluña, que ni es colonia ni es parte de un imperio. Tampoco vale su eufemismo, el “dret a decidir”, que los nacionalistas entienden como el “derecho a decidir que sí”.

– Aclare también Mas la nacionalidad que tendrán los catalanes con la independencia. ¿Catalanes sólo? ¿Doble nacionalidad? ¿Serán catalanes sólo los independentistas? ¿Saldremos de la UE?

– Hay que exigir coherencia a Mas: ¿por qué prepara la “transició nacional” o las “estructures d’Estat” si todavía no tiene un “Sí” en su referéndum del “dret a decidir”? ¿Suprimirá la Generalitat estas “estructures” si pierde la independencia?

Estos son los aldabonazos con que Girauta quiere despertar a la Cataluña dormida. Es cierto que el analista no entra a analizar las razones de la inmoralidad de privar de su identidad a muchos catalanes, aunque sea a través de un posible referéndum legal; es verdad que a veces utiliza el léxico nacionalista, como cuando habla de “soberanismo”; es también cierto que descarta la opción de la abstención sin sopesar su poder deslegitimador del proceso; y es un vicio de su liberalismo insistir en que el “sujeto soberano” de España nace con la Constitución de 1812. Pero son defectos menores.

Votaré No es un libro para comprar, leer y meditar. Y despertarse después, con el propósito decidido de no dejarles la catalanidad a los independentistas, sino reivindicarla como distinta al catalanismo. Está en juego nuestro bienestar moral, pues cualquier nacionalismo “siempre conllevará la manipulación de la historia, la supeditación del individuo al grupo, la imposición de la leyenda, el sentimentalismo, el amoldamiento de la sociedad a sus profecías autocumplidas, las políticas invasivas, la ingeniería social”.

Es el momento de despertar.

dolca



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1 comentario

  1. Em penso que si fem cas al tal Girauta …………. tal com diuen els castellans “Arriados vamos”!!!

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