La pregunta de los líos.

El referéndum auspiciado por el Front Nacionalista es un guirigay.

referendum

Muchos en la esfera independentista creen que la pregunta del hipotético referéndum perjudica a su causa. Nada más lejos de la realidad, a no ser que se interprete “perjudicar” como perder votos que directamente no se merecían antes. Lo cierto es que aquel que vote “No” a la segunda pregunta es porque la independencia no es su primera elección; y muchos que voten “Sí” tal vez lo hagan porque la pregunta binaria le fuerza a irse al bando independentista o, mejor dicho, huir hacia donde sea pero bien lejos del “status quo autonómico”.

El verdadero problema no tiene que ver con el fraude a la democracia y a la inteligencia que sería proclamar la independencia con un 60% de “Sí” a la primera pregunta y un 60% de “No” a la segunda: el resultado de eso es 36%, no 60%. El problema real es que es perfectamente posible que en una pregunta con tres o más alternativas donde se pretende escoger UNA, la respuesta vencedora por mayoría simple (menos del 51%) no sea la verdadera preferida. O peor, que la perdedora sea la preferida.

Por ejemplo, y suponiendo una imposible participación del 100%. Si la primera pregunta obtiene un 66% de “SÍ”, y la segunda un 70%, el resultado final sería un apoyo a la independencia del 46%.

 SS (sí-sí)  (66*0,7)SN (sí-no) (66*0,7)N (no) (100-66)
porcentaje462034

¿Cómo interpretar este resultado? Se podría pensar que la opción vencedora es la de la independencia, aunque no consiga la mayoría absoluta necesaria. Igualmente, como un 66% dijo sí al “Estado”, parecería que la mayoría apunta hacia mayor cuota de “autonomía” (léase: seguir construyendo estructuras de Estado). O quizás se interpretaría en el sentido de que hay que hacer una segunda ronda entre Sí/Sí y Sí/No, con una pregunta absurda: ‘¿Desea usted que Cataluña sea un Estado independiente o que sea un Estado no independiente?‘.

Esto podría ocurrir en una Cataluña A (Cat-A). No obstante, para profundizar en la democracia y evitar interpretaciones improvisadas sin fundamento, se deberían ordenar las preferencias. Así, si hubiera una Cataluña paralela (Cat-B) donde todo fuera exactamente igual y la gente opinara exactamente lo mismo, pero donde se dijera: ‘Para votar indique el orden de sus preferencias entre las tres alternativas (Sí-Sí, Sí-No, No)’. Uno de los muchos posibles resultados de este referéndum con orden de preferencias podría ser el siguiente:

 

SS: 46%

SN: 20%

N: 34%

1ª opciónSSSSSNSNNN
2ª opciónSNNSSNSNSS
3ª opciónNSNNSSSSSN
porcentaje del total de votantes415137322

¿Quién ganaría en este caso? Si sumáramos los porcentajes afines, obtendríamos este resultado:

 SSSNN
SS4859
SN5261
N4139

Que no se pierda nadie: en el caso de SS, el 48% de TODOS los votantes prefiere SS a SN, y 59% de todos los votantes pone por delante SS de N. En el caso de SN, el 52% de TODOS los votantes prefieren SN a SS, y el 61% ubican SN por encima de N. Únicamente el 41% prefieren N a SS, y el 39% a SN. Deberíamos entonces comprobar qué alternativa (por filas) vence por mayoría absoluta al resto: el resultado es SN. Es decir: la opción ganadora sería la perdedora por mayoría simple, la que votó únicamente el 20% de la población. ¿Por qué vence? Porque es la preferida por la población, ya que muchos la ubican como segunda alternativa.

En resumen: en dos Cataluñas completamente clónicas, donde sus ciudadanos son idénticos y piensan exactamente lo mismo, con la única diferencia que en la imaginaria se pregunta sobre sus preferencias con más detalle, obtenemos dos resultados diferentes. En un caso se consideraría que habría vencido la independencia, aunque no con mayoría absoluta), y la independencia se “apropiaría” del SN. En la Cataluña que pudiera ordenar sus preferencias, no obstante, la opción que antes era la última con un triste 20%, aquí es la primera. Irónicamente eso obligaría a aplicar una alternativa que para cada persona significa una cosa distinta y cuya aplicación dependería del conjunto de España, pues no tiene sentido federarse con uno mismo o autodiseñar un pacto fiscal.

En fin, si aplicáramos la verdadera democracia y profundizáramos en lo que desea el votante del referéndum nacionalista, reflejando mejor la realidad catalana, el lío sería mayúsculo.

Quin embolic.

dolca



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1 comentario

  1. “O quizás se interpretaría en el sentido de que hay que hacer una segunda ronda entre Sí/Sí y Sí/No, con una pregunta absurda: ‘¿Desea usted que Cataluña sea un Estado independiente o que sea un Estado no independiente?‘.”

    Bueno, eso sería si venciera SS y luego SN, que no es el caso, aunque ciertamente se podría dar, y la pregunta seguiría siendo absurda.

    Mi redacción original era un poco distinta en esa parte y en otras, pero no importa. Es posible que aquí se entienda mejor. Gracias por publicarlo. Para cualquier cosa el original está aquí: http://pathokratia.wordpress.com/2013/12/19/iban-dos-en-moto-y-vomito-el-de-en-medio/

    Y aquí he añadido alguna justificación extra para los valores de la segunda tabla: http://pathokratia.wordpress.com/2013/12/19/alguna-anotacion-extra-sobre-una-entrada-anterior/

    Mis disculpas por si el tema es algo confuso pero es que no es habitual que se hable de votación de esta manera, aunque en realidad en su estudio académico, ya desde Condorcet (y puede que antes) así se hacecasi siempre. Estamos tan acostumbrados a votar a una alternativa entre todas las que nos ponen que asumimos que es el método ideal y óptimo para todo. Si se detecta cualquier error o alguien tiene algún comentario, yo encantado.

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