Sustituyendo el cristianismo por el nacionalismo.

La traición de Pujol a Torras y Bages.

pujol estelada

El primer paso de Jordi Pujol en política, hacia los años 50, se llamó Crist i Catalunya, que después de convirtió en Catòlics Catalans. En aquel tiempo, Pujol creía ciegamente en el adagio del obispo Torras y Bages: “Cataluña será cristiana o no será”. Eso sí, el joven Pujol entendía este lema a la manera nacionalista: lo esencial era Cataluña; el cristianismo sólo algo instrumental para que Cataluña “fuera”.

No mucho más tarde Pujol pasó abiertamente de ser un “catòlic català” a ser un nacionalista católico. Recientemente, en su célebre conferencia Residuals o independents?, Pujol manifestó ya abiertamente su separatismo y aclaró una vez más su íntima condición: “antes que nada soy y me siento catalán”. Antes que nada. Primero Cataluña. Pero una “Catalunya de paper”, como la despreciaba Torras y Bages. Lo demás es añadidura.

Ahora que Pujol ha conducido al nacionalismo a su fase final, el período independentista, no hace falta disimular. En un artículo reciente, el patriarca del nacionalismo catalán se pregunta cómo debe ser una Cataluña independiente. La respuesta es una lercha de obviedades políticamente correctas. Y el cristianismo no aparece en ningún lugar. Curiosamente, el lema de Torras y Bages ha mutado en un cursi “Cataluña será social o no será”. Para Jordi Pujol, el cristianismo no forma parte de la descripción de una Cataluña separada. El alma de Cataluña, su motor espiritual, ha de ser el nacionalismo. La nueva religión de Cataluña.

Pero el culto no se abandona sin perjuicio de la cultura y de la ética. Dice Pujol que como la “pérdida de calidad social viene del ahogo financiero, político e institucional, del ahogo como país” por parte de España, “la reivindicación nacional y la social están vinculadas”. Es decir: la crisis económica que asola Europa se debe en Cataluña a que España nos roba y nos asfixia, y por eso hay que ser independentista. He ahí el nacionalismo al desnudo: “la culpa es del otro, que nos roba y quiere aniquilarnos”. ¿Es éste el lenguaje cristiano del amor? Parece más bien una manera de insultar, estimular el odio y aprovechar el sufrimiento de la gente en beneficio de la propia ideología.

Las palabras de Pujol nos ayudan a entender que el nacionalismo es un ídolo del que los catalanes debemos librarnos sin demora, antes de que acabe con Cataluña.

dolca



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