«Cerebros sobrecalentados por su propia fermentación»: para entender a los inventores del nacionalismo

Gustave Thibon defineix magistralment les ideologies.

Un dels reculls d’articles i conferències d’en Gustave Thibon publica uns apunts dels anys 1970-1980 de l’immortal pensador i activista francès. Lo titulan La muerte de las ideologías, y nos sirve para penetrar en el tuétano del timo nacionalista:

«Idelología: (…) la palabra ha tomado un sentido peyorativo: pensamiento desvinculado de lo real (…) toda ideología reposa sobre la convicción de que la inteligencia humana es capaz de abarcar toda la realidad por sus solas fuerzas, de fabricar una cuadrícula que le permitirá desencriptar el universo y el hombre, y aún mejor -pues el saber es un poder- modificar la naturaleza y el hombre en función de la lógica de las ideas. (…)

Las ideologías empiezan a florecer en el siglo de las Luces con el culto de la razón. (…) Las ideologías contienen una verdad en sus análisis (…) pero son falsas por la síntesis que pretenden reconstruir arbitrariamente a partir de los elementos observados y etiquetados que ya no une ningún principio vital (…) extraen conclusiones universales de observaciones parciales. Son lógicas -demasiado- a costa de los hechos. (…)

Se pretende reconstruir la sociedad a partir de esquemas abstractos, elaborados dentro de cerebros sobrecalentados por su propia fermentación (…) los desmentidos de la experiencia, la refutación de la teoría por los hechos no tienen ningún peso. ¡Los hombes mueren antes que abandonar sus teorías! La tiranía se lleva a su expresión suprema. (…) Ante todos los desmentidos que lo real le inflige (…) prefiere suprimir al contradictor. Pero suprimir al contradictor no es suprimir la contradicción. (…)

El fanatismo de los ideólogos se extiende entre las masas que intoxican con su propaganda, lo cual es otra especie de violencia (violación de las masas) (…) el fanatismo tiene siempre un fundamento en lo real, pero deforma, mutila o hincha ese núcleo de realidad en función de la ideología que lo inspira. Y drena y falsifica las energías y las pasiones salidas de la relación con lo real para trasponerlas en abstracciones, monstruos tanto más hambrientos cuanto que no tienen entrañas. Ejemplos: el patriotismo salido de 1789 [Revolución francesa], donde la patria solo es el portaestandarte de la ideología revolucionaria. La idea de patria sustituye a la realidad de la patria, el nacionalismo reemplaza a la realidad de la nación. (…)

Los hombres necesitan una fe: lo político se la ofrece«.

Magistral, oi? No li sembla el retrat perfecte del nacionalisme i ses txatxes ideològiques?

Fugim de les ideologies que ens alienen i apropem-nos a la vida viva.

Dolça i ideologitzada Catalunya…



Categories: Pensando bien

Tags: , ,

1 comentario

  1. Gracias por sacar a la luz este interesante tema. Una lástima que nadie haya querido comentar,

    Otra vez, gracias.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

PROTECCIÓN DE DATOS: De conformidad con las normativas de protección de datos, le facilitamos la siguiente información del tratamiento: (leer)

  • Responsable: Edicott Consulting SL
  • Fines del tratamiento: Gestión de suscripciones al blog y moderación de comentarios.
  • Derechos que le asisten: cceso, rectificación, portabilidad, supresión, limitación y oposición. Más información del tratamiento en la política de privacidad.