Coses que no ensenyen a les madrasses ni els mitjans del Règim.

El 15 d’abril el diputat Calvo Sotelo va pronunciar un històric discurs al Congrés. Vale la pena leerlo (aquí completo), porque nos ilustra la situación de España 3 meses antes del estallido de la Guerra Civil. Seguramente ese discurso -pronunciado entre interrupciones constantes, insultos y amenazas por parte de PCE y PSOE- le costó la vida.
Como la prensa, sometida a censura por la Ley de Defensa de la República -sí, censura, oi que no ho sabia?- , no podía dar los datos, los aporta el diputado:
«A partir del 16 de febrero dijérase que se ha volcado sobre España un ventarrón de fuego y de furor. (…)
Asaltos y destrozos: de centros políticos, 58; de establecimientos públicos y privados, 72; de domicilios particulares, 33; de iglesias, 36.
Incendios: de centros políticos, 12; de establecimientos públicos y privados, 45; de domicilios particulares, 15; de iglesias, 106 (destruidas, 56).
Huelgas generales, 11; tiroteos, 39; agresiones, 65; atracos, 24; heridos, 345; muertos, 74 (…)
Con los incendios y saqueos, el arte español (…) Esculturas de Salzillo, magníficos retablos de Juan de Juanes, lienzos de Tiziano, tallas policromadas, obras que habían sido declaradas monumentos nacionales, como la iglesia de Santa María, en Elche, han ardido en medio del abandono, cuando no con la protección cómplice de los representantes de la autoridad pública. (…)
Estas cosas, Sr. Azaña, han ocurrido bajo la égida de este Gobierno, siéndole imputable íntegramente la responsabilidad. (…) El Sr. Álvarez del Vayo, diputado socialista, dijo en un mitin en Barcelona, hace quince días, que los incendios producidos, así en «La Nación» como en las iglesias de San Ignacio y de San Luis, eran debidos a que el pueblo de Madrid quería hacer una protesta ante el ritmo lento con que el Gobierno desarrollaba el programa del Frente Popular. (…)».
En Joan Ventosa, diputat de la Lliga, també hi va dir la seva:
«Solo con asistir a este debate (…) -insultos reiterados, incitaciones al atentado personal, invocaciones a aquella forma bárbara y primitiva de la justicia que se llama ley del talión, petición insólita y absurda del desarme de las derechas, y no de todos-, solo con presenciar y observar el espíritu de persecución y opresión que se manifiesta en algunos sectores de la Cámara, claramente se ve la génesis de todas la violencias que se están desarrollando en el país«.
L’exemplar Gaziel resumia la situació a La Vanguardia el 29 de maigt:
«Un Gobierno democrático, en un régimen como el nuestro, solo puede sostenerse en el Parlamento. Pero una parte muy considerable de los votos parlamentarios que le sostienen pertenece francamente al campo de la revolución social (…) Es, ni más ni menos, quiere decir lo siguiente: que el Gobierno español está obligado a conservar un orden que las mismas fuerzas gubernamentales quieren destruir (…)».
L’historiador nordamericà Stanley G. Payne ho veu així:
«Nunca hubo una concentración de muertes tan densa como en octubre de 1934 o los últimos 5 meses y medio de la república en 1936. Las mil muertes durante toda la época de la Transición (un cuarto de siglo) no pueden compararse con las dos mil muertes en menos de 2 años en 1934-1936«.
Aquest era l’ambient que va generar la república ara fa 90 anys. Parecían empeñados en liquidar a media España. No es difícil entender por qué estalló la guerra civil.
Dolça i agredida Espanya…

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