Així s’inoculen les ideologies en les societats.

El sociólogo estadounidense Talcott Parsons es conocido por la precisión de sus intuiciones. En 1947 publicó su Ensayo de teoría sociológica, on descriu l’agressió com a resultat d’una sensació de «frustració injusta»:
«Cuando un actor percibe que no recibe el trato que las normas definen como legítimo, se genera una discrepancia entre expectativas y resultados que puede traducirse en hostilidad. (…) Las tensiones derivadas de la frustración normativa pueden canalizarse hacia objetos sustitutos cuando el blanco legítimo no es accesible. (…) La agresión no siempre es experimentada como desviación por el actor, sino como respuesta a una desviación previa del sistema. (…)
[Muchos hombres] sentirán de forma inevitable que han sido tratados injustamente, porque de hecho hay mucha injusticia, mucha de la cual está muy arraigada en la naturaleza de la sociedad, y porque muchos están dispuestos a la paranoia y a ver más injusticia de la que realmente hay. (…)
La sensación de ser injustamente tratado no es solo un bálsamo para la sensación de resentimiento propio, sino una coartada para el fracaso«.
S’entén el mecanisme que el nacionalisme estimula, oi? Somcollonuts, la Dinamarca de la Mediterrània, el motor d’Espanya, lo merecemos todo… pero espanyansroba, ensvolenaixafar, infrafinanciació, espoli fiscal i tota la comèdia nacionalista. Se trata de generar la percepción de una gran discrepancia entre expectativas y resultados como una violación del orden legítimo, y crear una indignación moral compartida.
Para multiplicar el efecto victimista, el nacionalismo pone en juego 3 factores clave:
- alta internalització d’una grandesa passada: es la misión del Institut Nova Història.
- sensació de bloqueig estructural que no se puede corregir: ¿se acuerda del cuento de nonensestimen, la sentència del Estatut, «hemos facilitado la gobernabilidad de España y nos tratan» así, etc?
- comparación constante: Madrid tiene el papel de fomentar el agravio con el «a ellos todo, a nosotros nada».
Y para que este mecanismo mental llegue a la gente, hace falta controlar los medios de comunicación y la enseñanza.
Paranoia, resentimiento, exageración, frustración, mentira, disonancia cognitiva, violencia, fracaso, victimismo… el nacionalismo y cualquier otra ideología funciona sobre estos vectores descendentes. Sus creadores solo tienen que estimularlos para controlar la sociedad.
Li sona familiar, oi?
Dolça i paranoiada Catalunya…

Categories: Pensando bien
Los «indepes» son personas sin ninguna afición.
Para muchísima gente, coleccionar cosas es una auténtica idiotez. Para otras personas, en cambio, el coleccionismo es lo más importante en sus vidas (incluso, más importe que Dios). Lo cual es un error, pues Dios debe estar siempre en el puesto número 1.
Pues bien, algo tan absurdo -o tan atractivo, según cómo se mire- como coleccionar libros, sellos, monedas antiguas, cintas de casete, discos de vinilo, etc., para muchísimas personas es lo más entretenido que existe.
En una semana y media, yo he adelgazado 5 kilos, tras andar -¡ojo, andar, sin correr!- una media de 22 kilómetros diarios. Y porque trabajo 8 horas diarias. Porque, si estuviese jubilado, estaría andando durante las 24 horas del día, sin comer y sin dormir. 22 kilómetros diarios y eso que he seguido comiendo porquerías: principalmente, bollería industrial. Y, sin embargo, he perdido 5 kilos.
Andar, leer un libro, escuchar música… Mirad si hay actividades entretenidas e interesantes.
En lugar de pintarrajear lazos amarillos y llevar banderas «esteladas». Y perder el tiempo tontamente en manifestaciones «indepes».
Y no son más tontos porque no entrenan. XD
Todas estas tonterías nunca hubieran pasado si en vez de seguir como ovejas a los políticos, las personas hubieran conservado el sentido común y el temor de Dios.