Porque lo mejor de Cataluña siempre ha contado con las aportaciones de toda España.

Hoy los catalanes disfrutaremos de la diada de San Jorge (bueno, no todos, algunos seguirán sembrando mal rollo amb una ideologia malgirbada), una tradición de la que ens enorgullim i que, per molt que els hi molesti als separates, sempre serà de tots els catalans, i mai serà un avorridíssim instrument d’odi i mentida com la Marmotada.
Una tradición muy catalana… que se inventó un valenciano y promulgó el rey de España, Alfonso XIII.
La historia es francamente interesante y a más de un nacionalista le va a dar un patatús cuando se entere de qué va.
Lo explican en Valencia bonita y no tiene desperdicio:
“Vicente Clavel Andrés, escritor, traductor, periodista y editor valenciano afincado en Barcelona, fue el impulsor de este día internacional, con el objetivo de promover la cultura y la lectura, con el fin de que el resto del mundo tuviera un acceso universal a las letras.
Republicano convencido, vivió largos años en Barcelona. La primera propuesta del valenciano aparece en la memoria de la Cámara Barcelonesa en el año 1923, fecha en la que se recoge la iniciativa de Vicent Clavel de crear un Día del Libro Español para el 7 de octubre, fecha barajada, por algunos historiadores, como la del nacimiento del literato Miguel de Cervantes, inspirado por la obra maestra de este escritor, don Quijote de la Mancha.

[…] Ese año, 1923, nada se sacó en claro, ya que el proyecto pasó a estudio pendiente de decisión. No es hasta dos años más tarde, un 2 de febrero en 1925, cuando el valenciano don Vicent Clavel vuelve a proponer un Día del Libro Español, aunque no fue hasta el día 6 de febrero de 1926 cuando el rey, Alfonso XIII, firmaba por Real Decreto la “Fiesta del Libro Español”.
Posteriormente, por Real Orden de 26 de julio, se crea un Comité Oficial del Libro para organizar y difundir la citada fiesta. El interés del gobierno de entonces por celebrar esta conmemoración fue importante, y en tal sentido en los meses de septiembre y octubre vuelven a dictar una serie de medidas, siempre en la línea de las ya emitidas anteriormente, para estimular la industria editorial española y para la difusión de los valores literarios y culturales españoles e hispanoamericanos.
Sin embargo, no es hasta 1930 cuando se instaura definitivamente el día 23 de abril como Día del Libro, donde se sustituye la propuesta del 7 de octubre por un 23 de abril.
Muchos atribuyen este cambio a la creencia de que ese día, un 23 de abril pero en 1616, murió Cervantes. Sin embargo, como sabréis muchos, Cervantes murió un día antes: el 22 de abril. Resulta que el viernes 22 de abril, Miguel de Cervantes rindió el último suspiro. Al día siguiente, en los registros de San Sebastián, su parroquia, se consigna que su muerte ha ocurrido el sábado 23, de acuerdo con la costumbre de la época, que sólo se quedaba con la fecha del entierro. Debido a este motivo, como se sabe, es ésta última la que se conoce hoy en día, y en que se celebra cada año en España el Día del Libro.

Y finalmente, ya en nuestros tiempos, en 1995 fue cuando se tomó en cuenta el mismo 23 de abril para el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, día que coincide con el fallecimiento de William Shakespeare en la historia. Aquí, como con Cervantes, tenemos otro pero en la historia. Resulta que, por entonces, dicha fecha de la muerte de Shakespeare estaba regida por el calendario juliano, y para que entendáis esto se traduce en que en nuestro calendario, el gregoriano, la fecha actual sería el 3 de mayo.”
Pues ya ve: una maravillosa tradición catalana que se inventó un valenciano afincado en Barcelona y apoyo el Rey de España. Y es que Cataluña siempre ha sabido atraer y aprovechar los talentos del resto de España que tant han ajudat a fer aquella Catalunya gran part de l’Espanya gran. O millor dit: a Espanya tot ho hem fet entre tots els espanyols.
Justo lo contrario del sectario y provinciano fanatismo de los nacionalistas que están destruyendo tot el bo i millor de la nostra terra.
Gracias, Don. Vicente Clavel y Don Alfonso XIII. Catalunya està en deute amb vosaltres. ¡Feliz díada de San Jorge!
Dolça i universal Catalunya…

Categories: Historia, Tradiciones
La última vez que compré una rosa de Sant Jordi fue hace justamente un año. Compré una rosa y me la llevé a casa.
Rellené una botella de plástico vacía con agua del grifo y coloqué la rosa con todo el tallo sumergido en el agua.
Dejé la botella sobre la mesa de la cocina.
Tengo un gato que parece literalmente un peluche. Los gatos se sienten atraídos por el olor de una rosa. Mi gato, a 20 metros de distancia, olió la rosa (y eso que prácticamente la rosa no olía a nada), se subió a la mesa y empezó a comerse varios pétalos de rosa.
Mi gato estuvo toda la noche vomitando, medio asfixiado y resoplando como un bebé recién nacido. Tuve que llevarlo al veterinario, a urgencias, porque estas rosas comerciales suelen contener pesticidas. La rosa en sí no es tóxica para un gato. El problema es la toxicidad de los pesticidas y, por supuesto, las espinas de la rosa, que pueden causar heridas al pobre gato.
Gracias a Dios, mi gato, a día de hoy, sigue vivo. Aunque «es un cabra loca». Cada día se sube a lo alto de un armario, a casi dos metros y medio de altura. XD.
Es por eso que este año he decidido no comprar ninguna rosa de Sant Jordi.
¡Ah! Y me gustan mucho esos carteles de este año, de dragoncitos leyendo un libro o entregando una rosa a la princesa. Un Sant Jordi abrazando al dragón, sin necesidad de acabar con su vida. O una princesa besando al dragón, mientras le entrega un libro. Sí, los dragones también leen libros. XD
Ayer, por la tarde, sí me fijé en los precios de las rosas de Sant Jordi, aunque no compré ninguna.
Mesa de rosas regentada por chavales y chavalas «indepes». Precios que vi: a 4 euros, a 4,50 euros y a 5 euros cada rosa.
Mesa de rosas regentada por gita.nos (sobre todo, mujeres gita.nas), o bien, por chinos. Precios que vi: a 2 euros, a 2,50 euros y a 3 euros cada rosa.
Y, encima, los «indepes» vendían rosas muy pequeñas (además de que la mayoría ya estaban marchitas). En cambio, muchas mujeres gita.nas vendían rosas muchísimo más grandes, en muy buen estado de conservación, ¡y más baratas!
¡Comprobado! «La pela és la pela».
Eso sí: «Aspanya ans roba». XD
Hay que recordar una y otra vez que la capital mundial del libro en español es Barcelona, lo que se traduce en influencia cultural, en dividendos y salarios para accionistas y colaboradores…y que eso mismo permite que haya libros en catalán, porque de otra manera sería imposible (el mercado, que es muy pequeño no lo podría pagar)
Desde hace varias semanas, voy andando a todos los sitios. De mi casa al trabajo hay 11 kilómetros. A veces, por la noche, de regreso a casa, hago más de 11 kilómetros porque me gusta andar un poco más. Así que, en total, 22 kilómetros diarios (o, a veces, 23 o 24 kilómetros).
Sabía que hoy iba a ser una mañana muy complicada, pues tenía que esquivar todas las mesas de venta de rosas.
Mi táctica ha consistido en mirar todo el rato la pantalla del móvil. Chicos y chicas, que deberían estar en clase (en la ESO, en Bachillerato o en la facultad de lo que estén estudiando), están tranquilamente vendiendo rosas. Y solamente rosas.
Libre.rías (muy seguramente progres), como «La Cen.tral», estaban vendiendo libros en las inmediaciones del paseo de Gracia.
«Noi! Que vols una rosa?», me grita una chica catalanohablante. Yo ni caso. Distraído con mi móvil. A mi rollo. ¡Ojo! «Noi». Quizá porque aparento 15 años de edad. Si supiera mi edad real, fliparía.
Chicos y chicas murmurando: «Quin noi més maleducat! Ni diu «bon dia» ni ens dirigeix la mirada.» A mí me da igual que me llamen «maleducado».
¡Todo el mundo me ha dicho que compre una rosa! ¡NADIE, absolutamente nadie, me ha dicho que compre un libro! ¡En una caminata de 11 kilómetros! ¡Qué vergüenza!
¡Hoy es el Día del Libro! ¡No el Día de «Rosas en el mar» (1967) de Massiel, que es una excelente canción!
Libros interesantes, como «Paracuellos – Katyn: un ensayo sobre el genocidio de la izquierda» (2005) de César Vidal (n. 1958).
O cualquier libro interesante escrito por Tarsicio de Azcona (1923-2022), considerado uno de los mayores expertos mundiales en la figura y la época de la reina Isabel la Católica.
Para que veáis que Sant Jordi está politizado. Un estand del PP, con la imagen de David Sirera, en la calle de Mallorca chaflán con Rambla de Cataluña. Justo enfrente hay un estand del RCD Espanyol.
Los estands de la Cruz Roja sobran.
Y lo más interesante: un estand, totalmente aislado, en la calle de Mallorca, entre la calle de Balmes y Rambla de Cataluña, de Societat Civil Catalana (SCC). Con la bandera de España, evidentemente.
También me ha gustado mucho un estand de la Policía Nacional con su lema «200 años (1824-2024)», en Rambla de Cataluña, entre la calle de Valencia y la calle de Mallorca.
Y, cómo no, la fantástica comisaría de la Policía Nacional, con su única bandera, la de España, en la calle de Mallorca chaflán con la calle de Enrique Granados. Esta vez con dos elegantes furgones de la Policía Nacional.
San Jorge es España. El Día del Libro es España.
No sé si me decían «Quin noi MÉS maleducat!», o bien, «Quin noi TAN maleducat!» Creo que era «TAN maleducat». Me da igual. Me la repampinfla.
Ni un solo estand de Vox. Pero Vox hace lo correcto. No estamos en campaña electoral.
Seguramente, ni un solo libro de Eduardo Mendoza.
Parece como si solamente se pudieran comprar libros y rosas hoy, 23 de abril. El resto del año está prohibido. XD
Remando todos a una vivimos mejor y llegamos antes.