Quan ens van voler convertir en Lituània.

La catedrática de Derecho Constitucional Teresa Freixes nos recuerda que le nacionalismo ha querido siempre que Cataluña fuera como los países Bálticos. I en treu les conseqüències en un article força interessant a The Objective:
«Uno de los «modelos» en los que se inspiró el secesionismo catalán, tanto para reclamar la independencia como para imaginar la configuración de la atribución de la nacionalidad catalana a sus incondicionales, fue la denominada «Vía Báltica». (…) Estas repúblicas bálticas —Estonia, Letonia y Lituania— quedaron bajo el control de la URSS tras la Segunda Guerra Mundial (…) Para consolidar su poder, la URSS forzó la rusificación de la zona, deportando a Siberia grandes grupos humanos. Hay datos de que en una sola noche fueron deportados, en vagones de ganado, 21.000 estonios, 42.000 letones y 32.000 lituanos. (…)
Estonia, Letonia y Lituania aprovecharon el momento para proclamar la independencia antes de que se creara la fallida Comunidad de Estados Independientes que Rusia quería liderar (…) Y lo hicieron siguiendo formalmente el procedimiento constitucionalmente marcado en la URSS, aunque tergiversando el «contenido democrático» de lo que estaban perpetrando sobre una población que se había sumado mayoritariamente, minorías incluidas, al deseo de independencia. (…)
El problema más grave que se planteó en las repúblicas bálticas era el relativo a las leyes de nacionalidad y cómo les afectarían, al ser sociedades plurales, formadas a través de desplazamientos forzosos o migraciones por causas políticas y/o económicas. (…)
en pleno apogeo reivindicativo (corría el año 1989), las fuerzas nacionalistas organizaron la denominada «Vía Báltica», una cadena humana que, pasando por las tres capitales, Riga, Vilnius y Tallin, unió a los tres países. (…) la campaña consiguió aglutinar a buena parte de la población, con inclusión también de parte de las respectivas minorías, a las que se les prometieron toda clase de ventajas cuando se hubiera alcanzado la independencia. ¿Les suena esto también? Derecho al voto, papeles para todos, mejoras sociales, etc.. Lo vimos en Cataluña, en una «Vía catalana» organizada según el modelo báltico. (…)
En Estonia, tras la «Revolución cantada», fue restablecida, en 1992, la ley de ciudadanía de 1938, basada en el ius sanguinis, que garantizaba la ciudadanía estonia a todos los que ya la habían tenido hasta el 16 de junio de 1940 y a sus descendientes, siempre que tuvieran un alto nivel de conocimiento de la lengua estonia y cinco años mínimo de residencia en el país. (…) La lengua como eje de construcción nacional. Eso también nos suena. (…) El porcentaje de los que pudieron obtener la nacionalidad letona fue del 72,72%. Una cuarta parte, en consecuencia, ha quedado excluida de los derechos de ciudadanía. (…)

Estas minorías ahí se han quedado, diríamos vulgarmente, en el limbo, prácticamente sin derechos y con una situación extravagante en el marco europeo, puesto que, al ser consideradas por Lituania, Estonia o Letonia como apátridas, no gozan de la ciudadanía europea. (…) cuando consiguieron la anhelada independencia, aplicaron a quienes no compartían sangre con ellos una política nacional basada fundamentalmente en la lengua y en una férrea educación «nacional», que convirtió en apátridas a rusos, polacos y demás minorías (…)
quieren crear un cierto paralelismo entre lo que han denominado «el procés» y la «Vía Báltica» y su conformación de la asimilación nacionalista. (…) Haciendo de la lengua un instrumento de dominación política, ofreciendo todo tipo de ventajas al por ellos considerado «foráneo» si se adscribe a los postulados del secesionismo y amenazando y considerando como traidores a los catalanes que se resisten, (…) el Govern de la Generalitat fomenta una peligrosa estrategia de la confrontación con su propia ciudadanía. (…)
Dejémonos de «vías», bálticas o catalanas, y desconfiemos del nacionalismo etnicista y lingüístico, porque al intentar construir un país en torno a algo que, en el fondo, tienen que «reinventar», pueden darse el lujo de (re)crear las nuevas condiciones de ciudadanía, donde los no «asimilables» pueden quedar excluidos de derechos básicos y ser objeto de fuertes discriminaciones laborales, educativas, económicas y políticas. Basta con ver lo que sucede en sectores como la hostelería o el comercio (…)».

No olvidemos que bajo el governet de Cataluña durante la guerra civil, dirigido por ERC-PSUC-FAI, colgaban en la plaza Cataluña pancartas gigantes de Stalin y Lenin. Curiós, no li sembla? El mateixos partits que volien convertir-nos en colònia soviètica, que agermanaven Catalunya amb la URSS sota la foto d’en Companys (ERC), ara fan veure que volen ser com els països que van marxar de la URSS. A qui proven d’enganyar?
Afortunadament, Catalunya no és pas Lituània. Siempre hemos sido catalanes y españoles como un pino es un árbol; nos libramos en 1939 de quienes nos querían convertir en satélite de la URSS; hablamos español y catalán con normalmente porque nos da la gana, y consideramos ambas nuestras lenguas sin ningún problema; y no estamos dispuestos a que nadie nos prive de nuestros derechos en nombre de los becerracos de papelpinocho Lanació o Lallengua que ellos adoran.
No som pas els bàltics, ni els Balcans, ni Escòcia. Somos Cataluña, España.
Dolça i baltificada Catalunya…

Categories: Huid del nacionalismo
Un plan plenamente judeo-masonico: “divide et imperat” nacioncitas mini acullunidas donde los Ukros o los USA te corten el Nord Stream, te quiten los 4 soldaditos que te prestan y te jiñes patas abajo. Falta que les den 100 doncellas a
Putin y 100 doncellas a Trump para que no les pasen a cuchillo.
Un plan sin fisuras.
Que puede salir mal?
Los «indepes» se aburren muchísimo. Si se dedicasen a andar o a practicar «footing» durante todo un fin de semana, mientras escuchan canciones de You.Tube, serían más felices. Haces ejercicio físico y, encima, te lo pasas bien. Y contemplar el paisaje. Andar 30 kilómetros diarios está muy bien.
No hace falta ni apuntarse a un gimnasio. Sales a pasear y punto. Todos esos «yayolazis», jubilados y amargados, que se tragan toda la programación de TV3% sentados en un roñoso sofá, completamente arañado por el gato, combatirían el aburrimiento y aprovecharían mejor el poco tiempo que les quede de vida simplemente poniéndose unas bambas para salir a la calle a andar.
El independentismo catalán solamente atrae a los fracasados. Los que han fracasado en la vida. Los que, además, descaradamente no han pegado golpe en toda su puñetera vida y, para demostrar que son algo (a pesar de que no lo puedan demostrar), tienen la falsa necesidad de sentirse una «raza superior» respecto a los «aspanyols, que són molt feixistes» (sic).
Nadie es superior a nadie. Los «indepes» siempre han demostrado un comportamiento insultantemente infantiloide e inmaduro y, por eso, las camisetas del 11 de septiembre se las compran en los supermercados «Mal.preu». Tal cual. Blanco y en botella.
No hay más preguntas, su señoría.
No entiendo que esta gentuza haya podido hacer tanto daño
¿Para qué tiene nuestra sociedad institucionalmente mes de defensa?
¿Para enchufar a los amigos?
Mientras Moncloa siga necesitando un par de votos de los independentistas, los españoles seremos rehenes de esta gentuza.
Pero Felipe González, Aznar, Zapatero, Rajoy y Pedro Sánchez siempre podían haber elegido nuestro bien antes que vendernos, como Judas al Salvador, por 30 monedas de plata.
Una democracia que no defiende a sus ciudadanos ni la integridad nacional no es una democracia.
Grande siempre la Dra. Teresa Freixes.
El catalanismo ha ensayado más caminos que ALSA. La realidad es que siguen viviendo del cuento, como desde siempre que se inventó esa ideología religión.
Que si unirnos a Francia; que si Quebec; que si lo Báltico; que si lo Balcánico; que si esto y que si lo otro.
Lo evidente es el camino marroquí. Están en ello: ser la Marruecos del Mediterráneo.
Por mí como si exploran el camino rectal de las madres que les parió.
Nueva publicidad callejera de la CUP: «No hi ha pau dins l’OTAN. No peace within NATO.»
Cartel con letras en negro y el 80 % restante con un fondo blanco. Nada más.
Esto mismo se puede decir en las redes sociales de la CUP. En lugar de malgastar una cartulina gigantesca para esto. Luego son los mismos que se quejan de que nos estamos cargando el medio ambiente.
Visto esta mañana en la calle Mallorca (lado mar), entre Rambla de Cataluña y paseo de Gracia.
Pues mucha suerte para la CUP, si es que así cree que va a captar más votantes.
A nadie le gustan las guerras. Siempre hay que estar en el bando de la paz.
Bueno de verdad de la buena!
Me ha encantado el artículo.
Lástima que una muy buena proporción de la ciudadanía no está capacitado para entenderlo ni mucho menos para pensar lo que significa en su vida presente donde está viviendo….