Però no diu TV3 que els catalans odiaven en Francu?

Noviembre, mes de los 50 años del fallecimiento de Franco. Els mitjans del Règim estan ja dient moltes coses, però se n’obliden d’altres que cal recordar para no falsificar la historia.
Francesc d’Assís Cambó i Batlle va ser un dels fundadors de la Lliga Regionalista el 1901, el partit que va encetar en nacionalisme català sota el nom regionalista amb en Domènech Muntaner, Duran i Ventosa, Abadal i Prat de la Riba. Cambó era fill de família carlista. Arribat a Barcelona, s’afilià al Centre Escolar Catalanista y se licenció en Derecho y Filosofía, para entrar de pasante en el despacho de Narciso Verdaguer y Callís. En 1901, a los 25 años, ya era concejal por la Lliga en Barcelona. Se recorrió toda Cataluña en tartana. Con Solidaridad Catalana, Cambó se erigió como jefe del incipiente nacionalismo catalán. Desde 1918 Fue diputado y ministro de Fomento y Hacienda con Maura. Creó las fundaciones Bernat Metge y Bíblica Catalana, viajó por América y Oriente, escribió… Un polític greater than life, com diuen els anglesos.
Su importancia nacional era tal que Josep Pla recuerda así la caída de la Monarquía: «La segunda República triunfó al grito -en Barcelona y en Madrid- de ¡muera Cambó!, como es naturalísimo. (…) un régimen que empezó con el ¡muera Cambó! y acabó con la guerra civil». En 1933 el partido de Cambó derrotó a ERC en las elecciones generales. Quan el 18 de juliol va esclatar la guerra, diuen que el d’en Cambó fou el primer domicili de Barcelona que va ésser assaltat por las turbas.
En 1940 Cambó pisó España por última vez; falleció en 1947 en Buenos Aires, cuando tenía ya los billetes de avión para regresar a Barcelona con su esposa e hija, a un piso de la Diagonal que sus amigos le estaban amueblando.
Cambó era nacionalista, pero lo dejó. La guerra le ayudó a ver claro, como a tantos otros próceres de la Lliga. Así lo explica Jesús Laínz en un recomendable artículo en Libertad Digitalque dejará patidifusos a muchos lazis actuales:
«Cambó maniobró con contundencia: puso su fortuna a disposición de Franco, movilizó a la Lliga en su apoyo y patrocinó un sinfín de acciones en el extranjero, como Ràdio Veritat, la emisora franquista en lengua catalana instalada en la Génova fascista, y la Oficina de Propaganda y Prensa de París, también llamada Oficina Catalana de París, dedicada a organizar la propaganda exterior de los sublevados.
En una carta dirigida a su estrecho colaborador Joan Estelrich, Cambó le explicó (…):
“Tiene que haber vencedores y vencidos, y todos debemos desear que venzan los militares a pesar de las molestias que nos puedan causar”.
Cambó encargó a sus colaboradores recoger información sobre los crímenes antirreligiosos para desvelar ante el mundo la propaganda de un gobierno republicano que se decía defensor de la democracia y la libertad. Estelrich escribió con ese material ‘La persecución religiosa en España’, traducido a varias lenguas, y también fue el encargado de dirigir la revista franco-española Occident. En ella escribió Cambó en octubre de 1937:
“(…) España posee hoy, conduciendo el destino de la nación, un hombre, el general Franco, que restituye a su patria su sentido histórico, su ideal nacional y todo el contenido de su propia y auténtica tradición”.
(…) Y concluyó prestando especial atención a lo que sucedía en Cataluña, donde “el terror rojo” perseguía por igual a los de derechas que a los de “izquierdas burguesas” y había establecido tribunales populares que no aplicaban las normas legales, sino “los dictados de su conciencia revolucionaria”:
“Las iglesias han sido quemadas; la mayoría de las viviendas, saquedas y expoliadas; todas las propiedades, tanto de españoles como de extranjeros, han sido incautadas; se han violado las cajas de los bancos y los comités anarquistas disponen a su antojo de sus bienes y de los depósitos particulares. Todos los periódicos han sido incautados, no por el Gobierno, sino por miembros de las distintas organizaciones revolucionarias y, a costa de sus antiguos propietarios, si tienen bienes en España, defienden la política de los incautadores. Sólo en la Hungría de Bela Kun puede encontrarse algo semejante al régimen que impera en Cataluña. Y el régimen de Cataluña es el que impera en todas las provincias gobernadas por el Frente Popular, el régimen que imperaría en toda España si no se hubiera producido el alzamiento militar (…) Yo les invito a que piensen cuál sería su actitud en su país si un gobierno llegase a someterse a las órdenes de comités anarquistas y comunistas, que se le impusieran, y que las aceptara, toda suerte de claudicaciones: gobernar contra la Constitución; infringir las leyes; prostituir la Justicia; amparar el crimen impidiendo que la fuerza pública se oponga a los robos, incendios y asesinatos que se cometen ante su presencia y separando de sus cargos a los que no muestren su satisfacción por cooperar en esta obra de descomposición nacional; organizar, valiéndose de los agentes de orden público, vestidos de uniforme, el asesinato de los adversarios políticos; preparar la destrucción del ejército para que no pueda impedir que la más espantosa anarquía se apodere del país. Ya sé que me dirán que esto no es posible. Y yo les digo que esto es lo que ha pasado en España y que no habrá un representante diplomático o consular que pueda negar mis afirmaciones. Y cuando tengan que aceptar la realidad de aquellos hechos, tendrán que admitir que se había producido en España aquella situación en que la insurrección contra el poder público no sólo era un derecho, sino un deber de patriotismo y ciudadanía”.
(…) [En]el bonaerense La Nación, sostuvo que la guerra entablada en suelo español tenía un valor universal por tratarse de un enfrentamiento mortal contra el comunismo que debía interesar a todas las naciones del mundo: “La victoria de la España nacional es exactamente lo contrario de la victoria del bolcheviquismo en 1917”.
También encabezó el manifiesto que secundaron multitud de personalidades catalanas de la política, la empresa y la cultura (Dalí, d’Ors, Mompou, Pla, Calvet, Riquer, etc.) para proclamar su apoyo a Franco y pedir a los jóvenes catalanes que empuñaran las armas contra el gobierno republicano y contra Companys:
“Los que suscribimos esta declaración somos hombres de diferentes ideologías y procedencias. Somos catalanes, y con esta sola característica común, unimos nuestras firmas para protestar contra la actuación y el lenguaje de los hombres que hoy detentan el gobierno de la Generalidad y que pretenden identificar los sentimientos y la voluntad de Cataluña con la tiranía de los anarquistas y marxistas que han asesinado y asesinan con refinamiento de la más bárbara crueldad; que han destruido tesoros de arte que nos habían legado las generaciones pasadas como patrimonio espiritual de nuestra tierra; que arruinan nuestra economía con groseras experiencias en todas partes desacreditadas, y deshonran a nuestro pueblo con locuras y crímenes sin precedentes en la historia. Como catalanes, afirmamos que nuestra tierra quiere seguir unida a los otros pueblos de España por el amor fraternal y por el sentimiento de la comunidad de destino, que nos obliga a todos a contribuir con el máximo sacrificio a la obra común de liberación de la tiranía roja y de reparación de la grandeza futura de España. Como catalanes, saludamos a nuestros hermanos que, a millares, venciendo los obstáculos que opone la situación de Cataluña, luchan en las filas del ejército libertador y exhortando a todos los catalanes a que, tan pronto como materialmente les sea posible se unan a ellos ofrendando sus vidas para el triunfo de la causa de la civilización en lucha contra la barbarie anarquista y comunista. El caso de Cataluña no es distinto del de Madrid, Valencia, Málaga y otras ciudades y regiones de España, oprimidas todas por un poder despótico del que desean fervientemente verse liberadas. Son en gran mayoría los catalanes que por estar sometidos a una opresión que no tienen aún hoy medio de sacudir, no pueden expresar su indignada protesta. Nosotros que podemos hacerlo, seguros de expresar sus sentimientos, queremos hacerla llegar a todos nuestros hermanos de España”.
O sigui, que lo de que els catalans odiaven en Francu res de res. Més aviat molts li van pagar la propaganda internacional. I això quan sortirà per TV3, escolti?
Dolça i manipulada Catalunya…

Categories: Historia

Fernando Vizcaíno Casas escribió «¡Viva, Franco! (con perdón)». Yo digo: ¡Viva Franco!, sin vergüenza.
El periódico inglés Daily Telegrah publicó al principio de la guerra un artículo donde Cambo explica la situación revolucionaria que vivía España desde el triunfo del frente popular, es muy ilustrativo
Y tampoco hay que olvidar, por su importancia cultural, el Legado Cambó al Museo del Prado, bajo la España de Franco. Una espléndida colección de pintura que ennoblece aún más los depósitos de esta pinacoteca.
Ver su Bodegón con cacharros, de Zurbarán, y saltársele a uno las lágrimas por tanta belleza.
Gracias Sr. Cambó.
Cómo ha cambiado el cuento. Solo me queda la nostalgia de aquella sociedad catalana, española con normalidad, que viví en Alcarrás de los 60 hasta pricipios de los 80. No llegué a tener novia catalana ( me acuerdo de la Bella Consuelo o Consol), pero si me hubiera casado con una, estaría muy orgulloso de que nuestros hijos hablaran catalán y español.
Lo que han cambiado son los intereses de las oligarquías, según la situación del momento.
Cuando necesitaban el mercado español y la protección arancelaria, eran regionalistas. Cuando tenían que proteger sus propiedades del pistolerismo anarquista, eran primorriveristas. Cuando quisieron independizarse políticamente de Madrid, pero conservando su mercado español, eran autonomistas republicanas. Cuando la revolución comunista les incautaba sus fábricas y mansiones, pagan a Franco para que les «libere». La luna de miel con Franco dura hasta su muerte y cuando ven que se abre otra oportunidad en 1978, vuelven a las andadas. La adhesión de España al Mercado Común, que prohíbe terminantemente cualquier tipo de protección estatal, cambia las políticas, pero abre la puerta de la independencia (conservando el mercado español )…y así estamos.
En su descargo hay que recordar la «Ley de Oro de las Oligarquías», que dice que «las oligarquías tarde o temprano se apoderan del poder político».
Es cierto también que la masonería francesa, con su imperialismo panlatinismo anti español y anti católico, y las políticas equivocadas de los liberales (y masones) en contra de la industrialización (desamortizaciones, colonización industrial y financiera inglesa) y persecución a la Iglesia Católica y a sus partidarios -las 3 guerras carlistas- lo complican enormemente todo.
Yo veo que por una parte Cataluña es demasiado pequeña, por otra que las políticas nacionalistas no han funcionado ni pueden funcionar y que además han ayudado a desprestigiar y demoler el régimen del 78 y que tampoco está funcionando la Unión Europa que con sus políticas de inmigración masiva musulmana de sustitución y de des-industrialización socialista está destinada a desaparecer,
Pero si buscas culpables de este desastre anunciado, son Juan Carlos, Suárez, Felipe González, Aznar, Zapatero, Rajoy y Pedro Sánchez, que lo han hecho todo mal de co.jon.es y no han querido rectificar sus «errores».
Tiene usted razón.
En casi todo (no en todo) de acuerdo. En todo caso se trata de un análisis brillante.