L’abraçada de l’amor canvia el món.

Com sempre, els grans artistes ens donen la clau. Hoy lo hace Puebla desde su viñeta de OK Diario.
España es un conjunto de pueblos unidos para decir una palabra al mundo, una palabra necesaria y que ninguna otra gente puede formular, una palabra que el mundo necesita para ser mejor. Cada nación ha venido al mundo para mejorarlo con su contribución singular.
Lo nuestro está en el escudo que llevan al pecho los jugadores de la Selección. Los cuarteles de los reinos que reconquistaron España al invasor musulmán, soñando durante 800 años recrear la unidad española que nos dio Roma y los bárbaros conservaron. Las torres de Castilla, las zarpas de León, los cuatro palos de gules de Aragón. Las cadenas que el rey navarro conquistó a Miramamolín en las Navas de Tolosa. La Granada con que culminó la lucha por recobrar la unidad hispánica. Los escudos, en fin, de los reinos que a su vez reunieron a condados y principados. Una catequesis de unidad en la diversidad.
Hay también dos columnas: el estrecho de Gibraltar. Están superadas por una corona real y otra imperial, pues España -sin pedirlo- se desgastó siendo el trono de un imperio que procuró la unidad europea. Una cinta junta las columnas con las palabras «Plus ultra», porque hubo un tiempo en que nuestros padres creyeron que sí que se podía ir más allá de donde nadie se atrevía. Y lo hicieron, y unificaron el planeta, con los aciertos y errores propios de la naturaleza humana.

Miren, señores políticos, y verán los tres lises de oro de la monarquía que une los reinos de España. Y la corona de un rey sobre el conjunto. Y, culminándola, una breve cruz, símbolo de unidad de lo horizontal y lo vertical, y recuerdo del amor del Rey de reyes.
Eso es España, señores políticos. Y la palabra que debe seguir diciéndole al mundo estará probablemente en consonancia con su ser. Será, probablemente, una voz de diversidad y de constructiva unidad. Una voz de esfuerzo y perseverancia en conseguir esa unidad. Una palabra de osadía, exploración y de nuevo unidad con otros mundos. Una palabra de alabanza a la forma monárquica que nos ayudó siempre a lograr esa unidad. Y, finalmente, una palabra de agradecimiento a la fe que nos movió a lograr todo lo anterior, sabiendo que el sentido de la vida sobrepasa lo mudable, que a todos nos alcanza la justicia, que nadie se salva a sí mismo, que todas las almas valen igual, y que la verdadera riqueza no se acumula en la tierra. Que la más perfecta unidad, en fin, es la unidad en el Amor.
Esto es España, señores políticos, y Cataluña es lo mismo. Y para esparcir esta palabra de unidad vino España al mundo. Díganlo bonito, adórnenlo, háganlo ilusionante. Pronúncienlo en todas las lenguas de España. Ocúpense de construir concordia, unidad y amistad. Junts en l’amor fem coses grans, separats i egoïstes ens ensorrem i llastrem el món.
Se ve en el dibujo de Puebla. El abrazo de los españoles cambia el mundo. Frente a eso, el nacionalisme no ens ofereix res més que odi, divisió i vida descendent. Que s’ho quedin.
Dolça i unida Espanya…

Categories: Mejor juntos
Preciosas palabras.
Mientras haya patanes ilustrados que se empeñen en decirnos que todo está mal, que «España es el problema (sic) y Europa es la «solución» (+ 2 guerras mundiales seguidas) (Ortega y Gasset), o «España tiene la Historia equivocada» (???) (Azaña), o que «Napoleón fue la ocasión perdida para ilustrarnos» (!!!) (Pérez Reverte), o que «para ser como la Europa capitalista hay que ser socialista, como Cuba» (Felipe González ), o que «la reconquista fue un error» (Aznaristas) o que «los catalanes genéticamente son más franceses» (Junqueras) o que «los vascos descienden de Tubal (cualquier cromañonense moderno)…
En fin, lo que Roca Barea señaló como el «problema» de las élites en su magistral «FRACASOLOGÍA».
Sí; estos jóvenes una vez más nos han vuelto a recordar la fórmula mágica:
Trabajo en equipo, preparación y humildad.
(Claro que entiendo que si le dices a alguien algo de trabajar más y mejor, le entrarán sudores fríos y te insultará a ti y a toda tu familia hasta desfogarse. Y si le dices algo de humildad, tan desaparecida desde que la masonería nos contagió con sus tonterías dogmáticas, pues ni te cuento…
Sin embargo trabajo en equipo, preparación y humildad es la fórmula de los chinos…y de cualquiera que quiera triunfar, porque corresponde a lo que es el ser humano, que es siempre y ante todo un ser social y que depende de todos para sobrevivir y prosperar.
Y es que seguimos sin centrarnos en los resultados, que son los que dicen si se ha hecho bien o mal.
El seleccionador español también habla de fe, de gratitud…y los argentinos nos han demostrado lo que nunca hay que hacer…
Pues ya que tenemos la receta y los ingredientes, solo queda ponerse manos a la obra y hacer el mejor plato, como esa paella que tantos valencianos se zampan en familia todos los domingos a la salud de todos.