Però recordi: la culpa és dels catalans.

Ja hem parlat alguna vegada del darrer llibre del professor Javier Barraycoa. Se titula Los orígenes del catalanismo, y propone una nueva comprensión de esta ideología.
En la revista Posmodernia le entrevistan sobre el tema y dice lo siguiente:
«Básicamente pretendo demostrar dos asuntos. El primero es desmontar el mito de que el nacionalismo es la sucesión natural del carlismo«. De resulta que la obsesión del nacionalismo era debilitar al carlismo. Anda, pues estamos hartos de oír que el nacionalismo es hijo del carlismo y resulta que no es podien ni veure.
Però en Barraycoa té un altre objectiu: «El segundo es que el catalanismo contó con los apoyos de los gobiernos de Madrid -tras la Restauración borbónica de 1874- con la intención de desactivar el intenso ambiente carlista que aún se vivía en mucho ámbitos eclesiales en Cataluña». O sea, que el nacionalismo lo estimularon los partidos nacionales desde 1875 para desactivar a su rival carlista. Doncs com avui, escolti, que si el nacionalismo vive es porque en Madrid le hospedan en la suite imperial de La Moncloa a cambio de 7 votos o los que tengan los nacionalistas de todo pelaje en cada momento. Lo importante no es España, sino debilitar al partido político rival.

Y más todavía:
- la «pastoral catalanista» se la inventó el obispo Urquinaona, que era … ¡de Cádiz!
- el nacionalismo no nació en las comarcas, sino en Barcelona, y fue muy minoritario: «Todos los catalanistas eran conscientes de que representaban unas ideas minoritarias y que tenían que “evangelizar” con ellas a Cataluña, pues los escasos primeros catalanistas -aunque vinieran algunos de poblaciones interiores- todos se hicieron catalanistas en Barcelona. El primer catalanismo admiraba esa Barcelona que crecía espectacularmente bella y modernista. Las alabanzas a la gran ciudad son constantes en sus textos y el campo o el mundo rural se ve como un terreno todavía atrasado y dominado por el carlismo, al que hay que “redimir”».
- el nacionalismo es contrario a la tradición catalana: «el catalanismo no dejaba de ser una doctrina moderna, liberal y romántica a la vez, bajo forma de pseudo tradicionalismo que engañó a muchos católicos».
Sin duda, el libro para regalar estas Navidades.
Dolça i manipulada Catalunya…

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Durante siglos los catalanes fueron los más españolistas de España (en competencia con los vascos) por entender que se beneficiaban del nacionalismo (español) más que a nadie. A más nacionalismo español mas se protegía la producción nacional con aranceles, a más nacionalismo más supresión de aduanas internas, a más nacionalismo español más se unificaba la medidas de peso, a más nacionalismo español más se unificaban las monedas de España, todo esto favorecía el comercio, a más nacionalismo más cuota de mercado para la industria catalana, a más nacionalismo beneficio sacaba Cataluña de los territorios de ultramar, a mas nacionalismo español más prosperidad para Cataluña. Yo creo que durante el siglo XIX Cataluña es la región de España donde era más fácil y habitual encontrar una bandera de España en los domicilios de los catalanes. Un joven Alfonso XIII visita Barcelona en 1904 y todos los balcones del paseo de Gracia y de la Puerta del Ángel se llenan de banderas de España. Estoy convencido que entonces era más probable encontrar una bandera de España en la casa de un catalán que en la de un castellano. Era la única región donde se practicaba el nacionalismo (español) de forma generalizada por toda la población. Es la época que en Cataluña a todo le ponían el apellido español. El Café Español del Paralelo, el Circo Español de la plaza Cataluña, la España Industrial de Sants, la librería Española de la Rambla, y así mil ejemplos.
Hasta que la masonería internacional no metió la pezuña, no hubo ningún problema.
«Divide et impera» dicen los siniestros secretos con odio…
Y nosotros les obedecemos seguramente para sacar algo, aunque solo sea creernos el timo de libertad, igualdad y fraternidad (nunca para nosotros, se entiende, sino para ellos y sus chanchullos)
Además de esto, las mentiras ocultadas del nacionalismo catalán o las contradicciones, y de bulto, del nacionalismo catalán.
Recuerda que todas las ideologías, de las que el nacionalismo es solo un ejemplo más, son construcciones para hacerse con el poder y mantenerlo; la excusa no importa.
Y por tanto, atraerá a estas organizaciones a gente que quiere el poder.
Por eso la moral no importa, porque lo único que importa es el objetivo final, el PODER.
¿Que hay que mentir, como Pedro Sánchez, siete veces siete?
¡Pues se miente!. Allá el que pique, porque ha demostrado con su estulticia o con su doblez que merece todas las consecuencias y más.
(+ pagar el +3%, naturalmente )
Cuantas corrientes idealistas surgen en las sociedades, principalmente están originadas, más que por un necesario cambio de ciclo, por un descontento con fundamento, o sin él, de elementos, normalmente oscuros que buscan protagonismo desleal hasta con su propio ser.
Mucho ha hecho con sus publicaciones Javier Barraycoa para que yo, entendiera el catalanismo claro, conciso y sobre todo educado, con su razonamiento y argumentación, siempre documentada, pero queda claro que ha sido partiendo de alas propias que he tenido y tengo, que sumadas a las otras ventanas, me han llevado a la desorientación total que me hallo. No logro entender a personas que considero instruidas y moral destacada, nos hayan llevado a este callejón sin salida donde todos estamos perdiendo, quizá mucho mas que lo que nuestra vista percibe. El caos catalán, duele y más viendo que no se hace nada para detenerlo.
Si el nacionalismo se entiende como el individuo que tiene preferencia de alguna cosa, población o tierra, sobre las demás, se acepta con moderación,. siempre en la vida es bueno tener preferencias, pero deja de ser nacionalismo cuando se busca imponer sus preferencias a las tuyas. Eso es dictadura, es fanatismo y es el hundimiento de un sistema y una convivencia como la que estamos padeciendo todos los que nos consideramos catalanes.
El origen ¿Quién conoce el origen del odio de unos pocos que no disimulan tenerlo?
Recuerda que todo esto es producto de la filosofía, esto es, la creencia de que se puede ordenar la realidad con la razón (razón que muchas veces se convierte en racionalización o en pasar por razón intereses egoístas particulares de uno). Es decir, es el legado del mito de la ilustración.
El comunismo y la Unión Soviética son hijas de la ilustración y su desastre económico prueba totalmente por qué la razón y los intereses de las oligarquías no bastan.
La otra prueba viene naturalmente de los países anglosajones, que no se fían de los intelectuales y donde lo importante es lo que funciona, no las teorías. Y eso que también tuvo sus Ilustraciones nacionales, muy brillantes, y que también sufren modas.
Además el problema del nacionalismo, como del masonismo y del socialismo-comunismo, es que el individuo saca ganancias personales: La creencia de ser superior a los demás y el poder atribuir sus fracasos a los «de fuera» para poder salvar la cara.
Así yo podré ser un vago o un «intelectual», pero si no gano un salario como la mayoría es por culpa del burgués que me «roba» (y no por ser un profesional o por no dedicarme a lo que puede dar más dinero). Y encima quedo como un héroe de la humanidad si asesino y robo al patrón.
Cuando a una persona se le convence que es el ombligo del mundo por el mero hecho de hablar la lengua de su madre o tener el grupo sanguíneo 0…, ¿cómo crees que va a compensar el no ganar como le gustaría o simplemente sufrir las pruebas que nos hecha la vida?
Pues naturalmente echando la culpa a otros:
«España nos roba», «los andaluces son infrahumanos», «los extremeños son africanos»…
Mientras sus mismos partidos políticos ayudan a «Madrid» a destruir el tejido productivo que nos paga el salario y el Estado del Bienestar.
Entonces para estos ilustrados la solución sólo puede ser una:
Destruir lo que creen que les impide vivir como quieren.
Naturalmente son fácil presa de los políticos que les sepan apretar el botón adecuado,
Como se ve todo contrario al sentido común, a la historia y al cristianismo y otras doctrinas como el estoicismo y más recientemente a las terapias cognitivas.
Pero en su pecado llevan la penitencia.
La reaidad se puede ordenar por la razón, siempre que se conozca la realidad, o bien siempre que el desconocimiento de la realidad nos traiga beneficios a unos cuantos, imponiéndole el desconocimiento a todos.
Una cosa es apreciar lo propio e incluso promoverlo o defenderlo y otra muy diferente utilizarlo con fines políticos para dividir y enfrentar a los ciudadanos; mucho más para meternos de hoz y coz en un proyecto político radical que puede ser fatal y final.
¿No sería mejor y más democrático dejar de mentir y manipular al pueblo y exponer simplemente sus propuestas?
Habrá gente que las siga y habrá gente que no; pero al final será una votación democrática sobre una discusión libre la que decida.
Pero estas manipulaciones masivas de los ingenieros sociales de Pujol son totalmente inadmisibles se mire por donde se mire, porque la manipulación, especialmente la hecha con medios científicos, va contra la libertad de decidir.
No somos corderos que se puedan llevar tranquilamente al matadero ni un pueblo de bueyes que no pueda reaccionar y defenderse.
Contrario a la tradición catalana, y no digamos ya a la valenciana o a la mallorquina.
Es vergonzoso ver Valencia hoy asaltada por banderas comunistas y cuatribarradas esteladas con la excusa de una reivindicación por la DANA. Hecho que fue posible por la inacción de tantos gobiernos al no acabar un Plan Sur, carentes de la plena conciencia o, diría yo, la decencia, de no pensar que con cuatro gotas que vuelvan a caer del cielo se repetirá la misma catástrofe o peor. Y entonces la excusa para airear un “tradicional” trapucho rojo comunista o estelado será que la abuela del presidente conservador de turno, que si es colorado o nacionalista catalán aquí paz y después gloria, estaba fumando con su burra o vaya Ud. a saber.
Efectivamente, las ideologías impiden pensar y, si es necesario para imponerlas, obligan a mentir.
El comunismo, el socialismo y otras ideologías se suben al carro del ecologismo porque está de moda, porque sus ideologías se han hundido con el hundimiento de la Unión Soviética y necesitan excusas para seguir existiendo y porque, como los proletarios, con el desarrollo económico, se han convertido en burgueses, hay que reconvertirles en proletarios destruyendo la industrialización franquista. Aquí viene el ecologismo como que ni pintado.
La DANA es un fenómeno natural y normal que sucede en la época del años, cuando el mar mediterráneo está todavía caliente, viene una ola de frío del norte y se condensa (como se condensa el aire cuando te duchas al contacto con el cristal de la ventana, que está frío).
Cada 40 o 50 años ese fenómeno natural produce riadas.
Esto es así desde que desapareció la última glaciación; no es de ahora. Y de vez en cuando causa estragos.
¿Cómo ha reaccionado la población frente a este problema milenario ?
Haciendo ramblas y canalizando barrancas, limpiando todo lo que puede impedir el libre paso del agua (como cañas, especie invasora asiática ), creando embalses para poder aprovechar el agua…es decir el sentido común + la experiencia.
Y ahora viene el opio del Pueblo a decirte que no, que lo bueno son las riadas «porque son naturales» (como también dicen de los incentivos forestales )
No solamente esta gente te impide prosperar y te causa estragos, estragos que pueden acarrear tu muerte o la de tus hijos, sino que encima te llama a la cara TONTO con todas las letras.
Esta es la farsa de falsa democracia que estamos votando todos desde 1978.
Es muy posible, porque al menos con las vascongadas, los gobiernos liberales de Madrid estaban tan desesperados con el problema carlista que incluso se llegó a pensar la independencia de los vascos (esto es, que España se independizase del País Vasco).
En cualquier caso el nacionalismo es un movimiento importado de Europa, que nace con la revolución francesa (ahí es donde nace el nacionalismo político), el romanticismo de las clases medias europeas (nacionalismo cultural) y la necesidad de crear un mercado nacional que proteja la incipiente industrialización (nacionalismo económico )
Es decir, que es algo propio de ciudades y clases urbanas (como Barcelona) y no del campo.
Y el carlismo es la reacción natural a la imposición por las minorías liberales y masónicas del nuevo Estado copiado de Francia, cuya manifestación más importante fueron las desamortizaciones (que atacan a la religión y desestabilizan la sociedad ) y la Constitución (que da el poder a las nuevas clases burguesas).
No hay que olvidar tampoco que el nacionalismo se convierte en el elemento de fuerza o chantaje de las oligarquías regionales sobre el gobierno de Madrid, que es el que controla los aranceles y la protección contra las importaciones extranjeras.