Como decía Thibon, toda idolatría acaba destruyendo al ídolo que adora.

Joan López Alegre, el Català Tranquil, reflexiona des d’Economía Digital sobre les conseqüències de 40 anys de nacionalisme:
«Nunca el separatismo catalán tuvo tanto poder, jamás soñaron con tener cogido por donde más duele a un presidente del Gobierno y que este despedazara el estado a demanda cacho a cacho hasta poner al país en jaque. (…)
El momento de máximo esplendor que vive hoy el independentismo coincide con una catarata de datos que ponen de manifiesto el irremisible declinar de Cataluña. (…) A más nacionalismo, más pobreza. (…)
el Informe de competitividad del Consejo de Economistas que mide la productividad, infraestructuras, entorno institucional e innovación, colocaba a Cataluña como 4ª comunidad española debida, entre otras cosas, a un entorno institucional considerado por el informe de nivel medio-bajo. No hace tanto Cataluña lideraba ese ranking, donde ahora se ha visto superada por la Comunidad de Madrid, el País Vasco y Navarra. (…)
El peso de la inversión extranjera en Cataluña ha pasado del 18,2% del total nacional antes del golpe de 2017 al 11,3% de hoy. En el mismo periodo, Madrid ha pasado del 53,9% al 68,2%. (…)
En 2014, año del primer referéndum de independencia, Madrid y Cataluña suponían cada una el 18,9% de la economía nacional, hoy Madrid alcanza el 19,4% y Cataluña se estancó en el 18,9%. (…) desde 2010 Madrid ha crecido de media 1,5 puntos anuales por 0,8 Cataluña. En España Madrid y el País Vasco tienen un PIB per cápita por encima de la media de la UE, Cataluña no. (…) la diferencia entre Barcelona y Madrid en PIB per cápita en 2006 era de 3.868 € hoy es de 5.885, la brecha ha crecido 2.000 € per cápita. Tras la pandemia la renta per cápita de Madrid ha crecido en 2.229 €, la catalana solo 1.236 €. Madrid es la 3ª comunidad autónoma en crecimiento de PIB per cápita, Cataluña la penúltima. (…)
el nacionalismo es decadencia y esa decadencia no distinguirá entre catalanes nacionalistas y no nacionalista, es una lacra que arrastrará a todos los catalanes sin distinción. El mejor deseo que podemos tener para esta Navidad y el año nuevo, además de salud y buen ánimo, es quitarnos de encima el nacionalismo y la mejor forma de hacerlo es ser activos en combatirlo«.
Qui no ho veu és perquè no vol veure-ho. El nacionalisme és dolent per a Catalunya, i l’autogovernet destrueix el nostre benestar.
Dolça i ensorrada (pel nacionalisme) Catalunya…

Categories: Economía
La reivindicación de la nación española no como una sentimentalidad más o menos historicista, sino como una realidad viva –un proyecto en el sentido orteguiano de la palabra– de la que depende gran parte de la seguridad y la prosperidad de los ciudadanos.Quizás por los muchos excesos que se han cometido en su nombre –las dos guerras mundiales son buenos ejemplos–, el término nación ha quedado un tanto estigmatizado en el discurso político. En la España democrática sólo se le ha permitido usarlo a los nacionalismos periféricos, dejando para la denominación de la patria común el uso de eufemismos menores como “país” o “estado”. Y, sin embargo, la Constitución deja claro, clarísimo, que España es una nación “ indivisible”, por lo que todo intento de avanzar hacia un sistema “plurinacional” sólo puede conllevar la quiebra del sistema político y territorial que ha dado las mayores cotas de paz y prosperidad de nuestra historia (el hecho de que esta afirmación sea un lugar común del discurso político constitucionalista no le quita un ápice de verdad).
El término nación, ha tenido muy mala prensa tanto para la derecha neoliberal y globalista como para la izquierda internacionalista. Sin embargo, la historia nos demuestra que la construcción de esta forma de organización política, que se inició en el Renacimiento y maduró definitivamente en el siglo XIX, ha sido fundamental para la creación de ese bien del que todos nos preciamos llamado Estado del Bienestar. Gracias al surgimiento de las naciones fue posible levantar monumentos como la instrucción pública, la sanidad universal, la Seguridad Social y tantos otros que hoy son irrenunciables para la mayoría de los europeos.
El Estado del Bienestar es inconcebible sin la nación y el consenso social, dos aspectos que actualmente están gravemente amenazados. Es evidente que España siempre ha tenido problemas en su “nacionalización”, probablemente porque le tocó abordarla en su momento más complicado históricamente, en un siglo XIX que se inició con una guerra desoladora que arrasó material y espiritualmente al reino, y que finalizó algo más tarde de lo debido, en 1939, con otra guerra de la que todavía se alimentan nuestras filias y rencores políticos. Pero ya estamos en el siglo XXI y pertenecemos a una historia de éxito. Dilapidar esta fortuna, jugar a la plurinacionalidad para contentar los apetitos de algunas élites locales y las ambiciones de poder de las TAIFAS regionales, es un auténtico dislate. Y somos millones los españoles de distintas tendencias políticas que no estamos dispuesto a permitirlo.
Bueno, si haces exactamente lo contrario de lo que ha industrializado Cataluña, la ha convertido en una potencia regional europea y ha creado la Cataluña moderna con clases medias emprendedoras, tendrás…justo lo contrario:
Una Cataluña atrasada, con paro, de mentalidad medieval y con una población pasiva que sólo se mueve para votar al que le asegure un «salario de integración» mientras se queda en casa viendo tele 5, a ver si se instruye un poco (el sueño de la masonería ilustrada )
Es que es de cajón; no sé por qué tanta gente no quiere verlo.
Parece que todo el mundo (los POLÍTICOS y los MEDIOS DE COMUNICACIÓN) conspira para hacernos ver lo blanco, negro y re-proletarizarnos.
No sé qué hemos hecho para merecer esto, salvo votarles a donde nos pueden hacer daño.
La mayoría de los medios de comunicación y los gobernantes está consiguiendo algo que no es nada fácil: Que media España, a la hora de votar, tenga muchísima dificultad mental para distinguir entre la verdad y la mentira, entre el bien y el mal, entre lo justo e injusto, entre lo digno y lo indigno… Es un trabajo duro, pero vaya si lo están consiguiendo.
Eso pasa, entre otras cosas, porque no hay oposición; o por lo menos, una oposición efectiva (es decir, que todos acabamos creyendo la verdad de Soros); que es lo que siempre pasa cuando esperas que te toque el turno inconstitucional para gobernar y forrarte.
También ayuda porque cuando gobierna el PP, la economía sigue sin funcionar y seguimos viviendo igual de mal que con el PSOE.
Por tanto, si te va a costar al bolsillo igual de mal, es mejor hacerte «progresista» y votar «atraso», porque al menos serás un supremacista moral:
El que no oprime al obrero, caza ciervos y destruye la selva amazónica.
Después de todo, si el PP es el partido de los ricos, quienes le tienen que votar son los ricos, no los pelanas como yo que no tenemos donde caernos muertos.
No seremos pudientes como políticos, pero yo al menos ni oprimo al obrero ni cazo ciervos ni talo árboles milenarios en las selvas primigenias amazónicas (ya quisiera yo)
No estoy de acuerdo con la afirmación de que «el nacionalismo es decadencia y esa decadencia no distinguirá entre catalanes nacionalistas y no nacionalista, es una lacra que arrastrará a todos los catalanes sin distinción»….los independentistas que forman parte de la élite local y que reciben sus subvenciones,carguitos y otros privilegios están muy interesados en prolongar la situación actual aún en detrinento del interés general precisamente porque sacan muchos réditos de ella y probablemente resultarian perjudicados de abrirse un escenario de superacion de la lacra nacionalista. Si no fuera por el ejército de tontos útiles a los que engañan con su discurso populista indepa, no disfrutarian del tren de vida actual. Insisto, en detrimento de la mayoría de la población catalana.
No hay más que ver como no han abordado la sequía, ni un dedo hasta que ya fue del todo tarde.
Olvidamos siempre que un POLÍTICO es sólo un profesional de la POLÍTICA.
Todo lo más es la correa de transmisión ente el líder supremo y los funcionarios.
Por tanto si el líder supremo no tiene ni puñetera idea de arreglar el tema del agua (y lo normal es que no la tenga, porque no puede ser perito con experiencia en todos los ramos y actividades de la Administración ), pues el tema del agua acaba en catástrofe.
No importa, porque para eso están las ayudas sociales a cambio del voto, ¿no?
¿Y si empezamos con rogatorias públicas, con estatuas en procesión, flagelantes, cirios y latines?
Más efectivo que con el Aragonés sí que serán.
La casta catalufa no tiene crisis… ellos viven del presupuesto = el 62% de lo que generamos los pepets y las maries.
Luego si no les alcanza para sus catervas de enchufados, para sus latifundios de analfabetos funcionales con gorra de plato. Subiran al 75% y luego al 85%… pero no van a aflojar porque tienen LA RAZON, mas bien LA THELIMA una especie de voluntad infalible regia. (Riete tu de la infalibilidad papal).
HDLGssimaP
Hasta, que Catadisney no se hunda en la p… miseria no se darán cuenta. El lenguaje de hambre+miseria lo entienden hasta las «razas superiores»
El que no lo entiende ni lo ha querido entender ha sido Rajoy…y así nos ha ido.
Lo que han hecho los ingenieros sociales de Pujol es fabricar lo que en sociología se llama «movimiento de masas».
Cuando sucede esto, nos advierte Gustave Le Bon, el padre de la sociología política y que acuña este término al estudiar lo que pasó durante la Revolución Francesa, la razón y la lógica resbalan sobre la persona «como el agua sobre un impermeable».
La única manera de hacerle entrar en razón es que sufra la verdad en su carne.
Rajoy hizo todo lo posible para evitarlo, por lo que los independentistas perdieron la oportunidad de librarse del lavado de cerebro pujolés y de salvar los trastos.
Y ahora el inmundo zapatero de Sánchez les vuelve a dar agua con miles de millones para intentar seguir en la Moncloa y montar en el falcon.
Todo para nada, porque este proceso es autodestructivo de necesidad.
Todo lo que sea alargar la agonía sólo va a traer más ruina y más sufriendo.
Lo siento pero es que es verdad. Ni el procés ni el nacionalismo tienen futuro.