¿Ha leído el fabuloso “Manifiesto contra el Gobierno”? No tarde

“Esta izquierda que comulga con el nacionalismo más abyecto”. Bingo.

A estas alturas ya debe haber quedado claro que o hablamos o nos silencian. Miri lo que ha publicat El Mundo:

“El pasado mes el grupo Próleg publicó en El País el manifiesto, “Hablar bien de este gobierno”. Sus firmantes, políticos e intelectuales de la izquierda nacionalista encabezados por el PSC, salieron al rescate del relato interesado del gobierno Sánchez-Iglesias por su gestión de la crisis del Covid-19.

Ningún un dato que soporte el alegato, y demasiada condescendencia con las decisiones erróneas del Gobierno, para confirmar con ideología lo que no se sostiene con hechos. Era previsible, sus firmantes no son neutrales: representan a esa «tercera vía» que, desde el PSC, aboga por un referéndum pactado en Cataluña (la independencia a plazos) y ha arrastrado al PSOE a la nación de naciones de Zapatero y al todo vale de Sánchez; a la quiebra del pacto de la Transición.

Los firmantes de esta réplica respondemos desde la transversalidad ideológica para remarcar que ninguna ideología puede arrogarse la hegemonía moral de la sociedad: exactamente lo que pretende esta izquierda arrogante que nos gobierna y que nos alecciona desde las cátedras y los medios orgánicos que la apoyan.

Queremos impugnar tal soberbia, cuestionando la usurpación que esa izquierda ha hecho de la piedad social y de todos los conceptos humanitarios de nuestra democracia. Pero no antes de plasmar los estragos del Covid-19 y la amenaza que el Gobierno supone para nuestras libertades y bienestar económico.

España es de los países peor parados de este desastre sanitario y económico, está en riesgo todo cuanto nos ha permitido disfrutar de una prosperidad sin igual en las últimas cuatro décadas. No nos resignamos a ser meros testigos de nuestro destino. Tenemos la responsabilidad de oponernos a esta deriva y exigir responsabilidades al Gobierno.

Esta crisis ha llegado en un momento de debilidad institucional. La deriva autodestructiva comenzó con Zapatero, responsable de resucitar las dos Españas con sus leyes sectarias y de ignorar la peor crisis económica en décadas. Zapatero sentó también las bases del ‘procés’ al alentar frívolamente un nuevo Estatuto de Cataluña que suponía la quiebra del principio de soberanía nacional y, por tanto, la voladura del sistema constitucional.

Rajoy se dedicó fundamentalmente a la economía, desatendió la política y la cuestión autonómica. Ahora, cuando más necesaria es la sensatez política, Sánchez y sus socios neocomunistas vuelven a las andadas con su particular forma de entender la política, mezcla de incompetencia y sectarismo mal disimulados tras un discurso plagado de guiños populistas y mentiras clamorosas.

El saldo es demoledor: un empobrecimiento generalizado, una intentona golpista cerrada en falso y una crisis sanitaria y económica que dejan a España al borde del abismo. Más paro y empobrecimiento, menos oportunidades y fuga de talento, más división y menor capacidad para actuar en común; más presión fiscal y peores servicios públicos.

No nos resignamos a un declive económico de España. Ni a que unos gobernantes sin vocación de servicio público, pero decididos a permanecer como sea en el poder, dilapiden el bienestar de la nación por sus ambiciones partidistas y sus grotescas políticas sobradas de ideología y huérfanas de gestión.

La respuesta sanitaria del Ejecutivo a la pandemia sirve de aviso. Su reacción tardía provocó el aumento exponencial de contagios y muertes. No tomó medidas de contención hasta el 14 de marzo, ya con 6.500 contagiados y 300 fallecidos, pese a que el 10 de febrero ya conocía la pavorosa pandemia que se cernía sobre España, pero se impuso su dogmatismo, al querer llegar tercamente a las marchas feministas del 8-M. El Gobierno no puede alegar que era ajeno a la extrema gravedad de la situación, pues distintos organismos informaron de la alta propagación del virus y su devastador impacto.

Es inadmisible que el Gobierno no solo autorizase, sino que alentase las marchas del 8-M. Su error no estuvo sólo en los riesgos previsibles de la manifestación, sino en la aprobación de esos otros actos que debieron permitir para no prohibir el 8-M.

Países como Taiwán, Grecia, Portugal, Alemania o Austria minimizaron daños al decretar la alerta temprana, España encabeza el grupo de países que demoraron las medidas y, por tanto, donde el virus ha sido mucho más destructivo. Una gestión negligente con resultado de muerte.

Queremos trasladarle a la opinión pública que la irresponsabilidad del Gobierno nos obliga a pedirle cuentas:

Primero, el Ejecutivo llegó tarde al aprovisionamiento de material sanitario, cuando debió priorizarse,  entretenido con su agenda ideológica, fundamentalmente la Ley de Libertad Sexual y las marchas feministas.

Segundo, esta elemental falta de previsión complicó la protección de la población de riesgo: mayores, cuidadores y personal sanitario. La primera línea de defensa convertida así en vector de contagio.

Tercero, falló el mando único. Una caótica adquisición de material sanitario: fraudes, intermediación con empresas fantasma, sospechas de corrupción, compras fallidas y una injustificable opacidad. Este mando único incluía la gestión de las residencias de mayores bajo la responsabilidad directa de Pablo Iglesias.

Cuarto, España es uno de los países con más muertos por millón de habitantes. Los 43.000 fallecidos son cifras oficiosas, pero la realidad acabará imponiéndose: el número de muertos reflejará el aumento respecto a años anteriores, una evidencia estadística que el Gobierno no podrá camuflar.

Quinto, para encubrir esta realidad, el Gobierno ha optado por manipular la información. Férreo control de las ruedas de prensa, con la sonrojante pantomima del Aló Presidente y plante de periodistas; destitución de cargos públicos incómodos; subvenciones a las televisiones afines; y desactivación de la oposición parlamentaria.

Los cien días del estado de alarma son otra muestra de autoritarismo. La cobertura legal a las restricciones a la movilidad no está del todo justificada, pues la legislación sanitaria vigente también las avala. Resulta claro que además del sanitario había otro propósito: evitar la contestación social. El Gobierno trató de borrar la huella del 8-M con sus injerencias en las instituciones del Estado y maniobró para reducir al máximo el protagonismo del Parlamento, donde su gestión habría quedado expuesta.

El Ejecutivo se ha parapetado tras su propaganda, ocultando incluso la composición del llamado comité de expertos o el número real de muertos de la pandemia, mientras acusa a la oposición de crispación por someterlo al más elemental escrutinio. Otra mentira del Gobierno es la tesis de que no tuvo elección: la dicotomía entre salvar vidas o salvar la economía es falsa. De haber reaccionado antes, o buscado un equilibrio entre las medidas sanitarias y las económicas, habría mitigado ambas catástrofes.

Los españoles pagaremos muy caro el confinamiento a destiempo, duro y prolongado: el FMI pronostica para España un paro del 22%, una caída económica de -12,%, un déficit del 13,9% y una deuda del 123,8%.  

Los necesarios Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) se han visto perjudicados por unos políticos más atentos al titular periodístico que a la gestión para hacerlos eficaces. Se aplicaron mal colapsando el sistema. El Salario Mínimo Vital, óptima medida de choque si es temporal, no puede asentar derechos sin obligaciones: lesiona el incentivo para trabajar, aumenta la economía sumergida e implica la explosión del gasto social vía subsidios.

Los 150.000 millones de euros en ayudas a las empresas se canalizan a través del Instituto de Crédito Oficial (ICO), otro canal ineficiente y burocrático. Con un agravante: han endosado el 20% del riesgo a los bancos. Aunque la UE ha flexibilizado el techo de déficit, si las ayudas no son recuperables engrosarán el déficit. El sector privado ha realizado un duro ajuste, pero el Gobierno no anuncia medidas de ahorro, ni reorganiza el trabajo de los funcionarios o el gasto para hacer más eficiente la Administración. Esta ineficiencia provocará desequilibrios fiscales y castigará el empleo.

Rechazamos que las políticas de este gobierno se llamen “progresistas”. Estas políticas fomentan una sociedad empobrecida, económicamente subsidiada y políticamente domesticada y eso no es progresismo.

Pese a la inoperante gestión y a los miles de muertos que siguen sin reconocimiento oficial, el Gobierno se presenta ante la opinión pública como referente moral y político del progresismo, sustentado por sus terminales culturales y mediáticas que asean intelectualmente su deriva populista.

Esta izquierda, representada por la facción nacionalista del PSC, y que nos pide “hablar bien del gobierno” calló cuando el nacionalismo desafió al Estado, pisoteando los derechos de los no nacionalistas, o decretando que no todos los ciudadanos son iguales ante la ley. Es la izquierda que llevó a Cataluña a la ruina durante el tripartito, promovió el inmoral Pacto del Tinell, apoyó la discriminatoria inmersión lingüística e impulsó un Estatuto que nadie reclamaba. Es la izquierda autoritaria que niega credibilidad democrática al discrepante tildándole de franquista.

Esta izquierda que comulga con el nacionalismo más abyecto, ha logrado hacerse hegemónica en España. Los postulados socialdemócratas de quienes aspiran a construir una España de ciudadanos libres, no de identidades, tribus y territorios, están ya alarmantemente arrinconados por una agenda ideológica que prefiere marcar líneas rojas a la derecha democrática antes que al filoterrorismo, buscando en el populismo los réditos que no le brinda la acción del Gobierno.

Ya es hora de que esta nueva élite de izquierdas reaccionarias, instaladas en todos los estamentos, deje de manipular el concepto ilustrado de progreso y el humanismo social. Suponer que por el mero hecho de autodenominarse de izquierdas se está del lado de los buenos es una ecuación falsa y sus mantras un atentado contra el sentido común. Lo más grave de esta izquierda totalitaria es que está socavando todas las bases éticas en que una sociedad democrática se asienta, la tolerancia como patrimonio de cualquier ideología, el respeto debido al otro, la posibilidad de la duda como búsqueda incierta de nuestras certezas.

Hay que reivindicar el concepto de progresismo y acabar con el fraude ideológico que lo falsea”.

Aquests són els firmants, de moment:

Antonio Robles, Filósofo

Miriam Tey, Fundadora del CLAC

Juan Pablo Cardenal, Periodista

Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de literatura

Albert Boadella, Dramaturgo

Antonio Moya, Asesor de empresas

Fernando Savater, Filósofo

Carmen Posada, Escritora

Santiago Trancón, Profesor y escritor

Andrés Trapiello, Escritor

Eduardo Calvo, Escritor

Edurne Uriarte, Catedrática de Ciencia Política y diputada del PP

Carlos Perreau de Pinninck, Empresario y ex diputado del Parlamento Europeo.

Leopoldo Stampa, Embajador

Carlos Rodríguez Braun, Economista.

Carlos Bustelo, ex Ministro

José Lasaga, Profesor de Filosofía

José Vargas, Presidente de ACVOT

Vicente Sierra, Abogado

Michael Hylander, Economista

José María Stampa, Abogado

Alfonso Ruiz de Assín, Abogado

José Varela Ortega, Historiador

Rafael F. Quintanilla, Abogado y economista

Belén Llamas Ferrer, Artesana

Juan Arza, Consultor

Mercedes Casanovas, Agente literario

Ignacia de Pano, Abogada

Miguel Ángel Quintana Paz, Profesor universitario de Ética y Filosofía Social

Félix Ovejero, Profesor de filosofía de la Universidad de Barcelona

Arcadi Espada, Periodista

Benito Arruñada, Catedrático de la Universidad Pompeu Fabra

Pepe Albert de Paco, Periodista

Carlos Fernández-Lerga Garralda, Abogado

Enrique Lynch, Escritor

José María San Juan, Empresario

Pedro Gómez Carrizo, Editor

Berta Romera, Abogada

Alexandra López-Liz, Abogada

Jon Juaristi, Escritor

Javier Lasquetty, Abogado y politólogo

Mercedes Monmany, Escritora y crítica literaria

Antonio Jimeno Fernández, Profesor de Biología

Pau Guix, Escritor

José María San Juan, Empresario

Berta Romera, Profesora de Historia

Juan Pablo Fusi, Historiador

Sergio Fidalgo, periodista

Fernando Maura, Ex diputado de Cs

Luis Ribot, Historiador

Miguel Spottorno Robles, Abogado

Pedro López Carrizo, Editor

Pablo Ortega Martín, Arquitecto y escritor

¿Quiere ud añadirse? Pues no tiene más que notificarlo en miriamtey@gmail.com.

Per fi es torna a moure alguna cosa a la societat civil de debò. Por fin hay puntería en el análisis y aparece la responsabilidad de la chacha del nacionalismo (PSC-PSOE) en todo este desastre. Gràcies, dolços. A firmar.

Dolça i malgovernada Espanya…



Categories: Huid del nacionalismo, Virus de Wuhan

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13 comentarios

  1. Mi adhesión y felicitaciones a estos buenos intelectualesy profesionales.
    Todavia hay esperanza para llegar a una España de ciudadanos con igualdad de derechos.

  2. PP y P$0€, tanto monta, monta tanto:

    Luis Del Pino DESTROZA al PP

  3. absolutamente de acuerdo con lo que dicen. Me recuerda mucho al libro de Félix Ovejero : La deriva reaccionaria de la izquierda

    ¿desde cuando es ser de izquierda o liberal o libertario o paleo libertario comulgar con el nacionalismo más rancio y costroso ?????????????????????????????

    desde cuando ?????????????

    Por otro lado, como esto no cambie España camina hacia su disolución

    Por eso apoyo a Felipe VI…

    PP y PSOE deben desaparecer son los responsables directos del desastre que hay en España…El PP ahí queriendo conservar sus cuotas de poder …y PSOE dispuesto a pactar con BILDU y con el Diablo

    Son patéticos, patéticos y lamentables …y los responsables de lo que ocurre ..

    Espero que se hundan

    Los chavistas ibéricos …ya estan desapareciendo …como Cs

    Vox por el camino que va abandonando la senda liberal/libertaria para encerrarse en una cosa rancia tampoco le vaticino buen futuro…

    Lo IMPORTANTE: FORTALECER LA SOCIEDAD CIVIL ESPAÑOLA Y DEMÓCRATA porque sino los ….pppiiii de partidos hacen con el país lo que quieren …

    Sólo espero que semejante castuza politica y sus socios mediáticos y económicos con sus muchas corruptelas se hundan …Y España se REGENERE DE VERDAD !!!!

    HACER DE ESPAÑA UNA IRLANDA ES POSIBLE !!!

    EN 8 AÑOS HAN SALIDO DE LA BANCARROTA …Y HAN SUPERADO EN RENTA PER CÁPITA A UK !!!!

    NOSOTROS TB podemos hacerlo pero NOOOO CON ESTA GENTECILLA QUE NOS MALGOBIERNA

  4. Dice muchas verdades, pero los firmantes no parecen entender que esta no es una cuestión de izquierdas ni derechas ni nacionalismos. Se trata de un acelerón A NIVEL MUNDIAL por parte de ciertas oligarquías para implantar una dictadura brutal como nunca se ha visto. Con el PP en el poder (por llamarlo de alguna forma, porque nuestros políticos poder tienen muy poco), los resultados hubieran sido similares.

  5. Las gracias más sinceras a los redactores, por su claridad expositiva en la veracidad de lo que ocurre hoy en España, y a todos los firmantes por sus arrestos ante este gobierno totalitario y dictatorial.

    Sin duda alguna es un manifiesto firmable por toda persona de bien y/o todavía, a pesar de la propaganda gubernamental a todo trapo, con un poco de sentido común.

    Un ruego para todos ellos: por favor, tradúzcanlo a otros idiomas (francés, inglés, alemán), y mándenlo a los periódicos, necesitamos que Europa y el Mundo se enteren de ello.

  6. Han duplicado a Boadella. Espero corrijan el error cuanto antes.

  7. Ningún intelectual que se precie de serlo aceptaría una dictadura como la que hemos vivido (y seguimos viviendo), con los medios de comunicación mayoritariamente volcados hacia la creación de un estado de opinión pública y dispuestos a machacar socialmente a los disidentes, con una manipulación sin ambages de la independencia del poder judicial y con un gobierno que nos cuela de rondón, mediante la fórmula del decreto-ley y el estado de alarma, disposiciones tan necesarias para la sanidad pública como el que Iglesias pertenezca a la cúpula del CNI o la reestructuración del sistema educativo. Hablar bien del Gobierno durante una dictadura es propio de mercenarios o palanganeros. Y por otra parte, Vargas Llosa, Savater, Trapiello, Posada, Fusi, Boadella y todos los demás han demostrado su valía con su trabajo, no con su adscripción (pagada) a una ideología o con su “adhesión inquebrantable” (más pagada aún) al tiranuelo. Un aplauso para todos ellos. Todavía nos quedan alientos de esperanza.

  8. ¿Podremos firmarlo también gente de bien, buenos en lo nuestro que santificamos nuestro trabajo aunque no seamos conocidos?

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