Una curiosa historia de escoceses en el Caribe

S´accepten comparacions.

darien

A finales del tumultuoso s.XVII se empezó a hablar en Escocia sobre asentamientos en el extranjero. Los escoceses estaban ansiosos de evitar a Westminster y a los ingleses tanto como fuera posible, y cada vez estaban más convencidos de que podrían lograrlo si poseían su propio imperio, o por lo menos una próspera colonia. Hacia 1691, William Paterson, de Dumfriesshire, tuvo la idea de establecer un puerto en el istmo de Panamá y se encontró con un público entusiasmado. Había viajado un poco por las Indias Occidentales y pensó que el lugar sería ideal para el comercio, a pesar de que no había visitado Panamá en persona, un error que resultaría catastrófico.

En 1695, un Acta del Parlamento de Escocia constituyó la “Compañía de comercio escocés con África y las Indias”, otorgándole el monopolio del comercio entre Escocia y Asia, África y las Américas durante los siguientes 31 años. Sintiendo que esta empresa podría garantizar al país su tan necesitada seguridad financiera, más de 1.400 escoceses invirtieron la fabulosa suma de 400.000 libras en el proyecto, representando entre una cuarta parte y la mitad del capital líquido de Escocia.

En julio de 1698 los colonos cargaron cinco naves con 1.500 biblias, lana, sábanas de tartán, 25.000 pares de zapatos, 14.000 agujas y pelucas. Unos 1.200 pasajeros embarcaron y todo Edimburgo se reunió para verlos partir. Atracaron en el istmo el 2 de noviembre de 1698, después de una travesía en la que murieron 44 personas. Construyeron un fuerte, que llamaron de San Andrés, y un poblado, Nuevo Edimburgo. Los españoles [el territorio pertenecía a la Corona de España] les dieron la bienvenida habitual con ataques y escopetazos en febrero de 1699 pero los colonos se las arreglaron para rechazarlos. Intentaron comerciar con los amerindios de la región, onocidos como los Cuna, que se soprendieron bastante con las extrañas mercancías que esas gentes habían traído.

El lugar era pantanoso y las enfermedades pronto se extendieron. La mujer de Paterson falleció en las primeras semanas junto con otros treinta y uno. Las biblias, a pesar de ofrecer sustento espiritual, no podían alimentar las necesidades del cuerpo. Los colonos no habían traído consigo comida suficiente, y mucha de la que tenían se pudrió por la densa humedad. La imposibilidad de cultivar les obligó a comer pájaros, monos y tortugas. Las cartas que enviaban a casa ocultaban a los lectores esta realidad y seguían siendo positivas, de manera que en 1699 otros 1.300 colonos se pusieron en camino hacia el asentamiento. Estos optimistas no sabian, sin embargo, que todos excepto seis  de los aproximadamente 700 supervivientes de la expedición original habían ya embarcado en tres naves rumbo a Europa. Los seis que se quedaron atrás estaban muriendo por las fiebres.

Cuando la segunda expedición llegó, sus pasajeros debieron quedar consternados ante el panorama, el fracaso de la colonia y el entorno obviamente letal. La selva estaba reclamando lo poco que la lluvia no se había llevado ya. Los españoles atacaron de nuevo y más gente murió de malaria y fiebre amarilla. Al final, menos de de cien miembros de la segunda expedición lograron regresar a Escocia. En total de 2.500 colonos que partieron al Darién sólo unos 500 sobrevivieron y la Compañía tuvo unas pérdidas de 219.000 libras, el equivalente a 27 millones de libras de hoy. La corona inglesa ofreció pagar la deuda y reembolsar a los accionistas, pero al aceptar la oferta los escoceses ya no podían asegurar su independencia, y su sueño imperial se desvaneció. En 1707, cuando entraron en vigor las Actas de la Unión, Escocia se unió a Inglaterra (que incluía Gales) para convertirse en una nación: Gran Bretaña”.

Carrie Gibson, “Empire´s Crossroads”, 2014.

Dolça i espanyola Catalunya…

bastoncillo

 



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10 comentarios

  1. simpático el escritor.. “Los españoles les dieron la bienvenida habitual… con ataques y escopetazos”.. je je je
    Aúnque lo cierto es que el hecho en si no tiene gracia, ni para unos ni para otros..

  2. Es lo que suele ocurrir cuando muchedumbres compran cortinas de humo con informaciones falsas, guiados por la emoción y no por la razón. Cuando perseguir banderitas o perseguir caudillos con todos los huevos en una sola cesta se convierte en la manera de subir la autoestima, se pierde la perspectiva y se juega con cosas tan importantes como EL FUTURO apoyados en cantos de sirena.

  3. La historia tiene una interesante moraleja:
    Inglaterra pagó la deuda, pero Escocia (que era un estado independiente) tuvo que unirse; cosa lógica ya que solo así podría asumir la deuda como propia.
    Ahora comparen: El Estado Español está financiando la deuda que Cataluña (parte de España) no puede pagar; y lo que recibe a cambio es deslealtad, intentos de engaño, proyectos de secesión y acusaciones de robarles.
    ¿Alguien puede entenderlo?

    • Sí. Hay dos maneras para esclavizar a alguien.

      1- La fuerza

      2- La deuda

      Que los sepa-ratas paguen con deslealtad ya no importa. Toda su deuda está en manos del gobierno español. No pueden ya ir a ningún sitio, si mantienen esa altanería es para satisfacer a sus electores.

      El separatismo ya ha perdido toda esperanza pero sigue el teatro.

  4. Es la tierra prometida por el separatismo… resultado: Hambre y muerte.

  5. Muy curioso y, al menos para mí, un relato completamente inédito.

  6. ¡Anda! Entonces, en esa anécdota se inspiró Verne para escribir “Los hijos del capitán Grant”. Gracias por la información, Dolça Catalunya! 😉

  7. En 1707, cuando se establece la unión, Escocia estaba arruinada e Inglaterra -con quien ya estaba unida dinásticamente desde 1601- le sacó las castañas del fuego.

    La situación de Cataluña a finales del siglo Xv, en tiempos de los Reyes Católicos, era calamitosa tras, al menos, dos guerras civiles en el interior de Cataluña (guerres remences) y no se había prácticamente del fatídico siglo XIV.

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