Lo que piensa Jaime Malet, de la Cámara de Comercio de EEUU, sobre el prusés

Un artículo para grabar en la fachada de la Generalitat.

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Jaime Malet Perdigó es un catalán viajado, conoce bien el mundo empresarial, habla con mucha gente y entiende las palancas que mueven la solidez y el futuro de la economía. El pasado septiembre se preguntaba ¿Quo Vadis Cataluña? y concluía:

“No parece que el resto de la población española quiera que Cataluña se separe (…) El último barómetro del CIS sitúa a los partidarios de consentir la independencia en tan sólo el 9,7% de la población española. (…) ¿Qué Gobierno democrático podría permitir la escisión de su territorio con el apoyo de sólo el 9,7% de su población? (…) La población catalana está muy dividida. (…) Declarar algo tan excepcional con mayoría de escaños en el Parlament, aunque sin mayoría de votos gracias a la ley D’Hondt, sería poco razonable y democrático. (…) Para constituir un nuevo Estado no sólo hacen falta mayorías amplias y sostenidas en el tiempo sino el apoyo y el reconocimiento de la comunidad internacional. (…)

En definitiva, ¿es posible creer que realmente puede conseguirse la independencia sin la aquiescencia de la comunidad internacional, sin el apoyo unánime y sostenido de la población catalana, y sin el soporte del resto de España? ¿Adónde vamos? (…) Una olla a presión que consumiría las energías de la población en un fuego fútil. (…) Mientras, perderíamos por el camino inversiones y talento”.

Hoy publica un artículo de oro fino en La Vanguardia con el mismo título: ¿Adónde vas, Cataluña? Se lo transcribimos entero porque dan ganas de memorizarlo:

La independencia no es posible. No hay interés de las grandes potencias, ni mecanismo internacional que invocar (como nos recordó Ban Ki Mun). La comunidad internacional no apoyará nunca una secesión (…). Tampoco interesa facilitar la ruptura al 90% de los españoles; aquel gobierno que la permitiera sería poco democrático. Y, por último, hoy sabemos que no sólo no hay mayoría abrumadora (para crear un nuevo país se necesita obviamente un gran soporte), sino que no se llega ni al 48% de los votos ni al 37% del censo. (…)

En cambio, de seguir así sí parece que podemos ir a otro escenario: movilizaciones ciudadanas, ruptura de lazos afectivos, soflamas continuas, afrentas, pleitos y grandes fechas históricas que se sucedan mes tras mes. Un escenario de ingobernabilidad y desobediencia de leyes en el que los políticos serán los grandes protagonistas, mientras se desgarran las familias, las escuelas y los amigos, el talento y la inversión miran hacia lugares más tranquilos, y las familias, especialmente las más débiles, se empobrecen gradualmente.

Este no es un “discurso del miedo”, es un discurso del “mucho miedo” ante un supuesto posible que cualquier persona razonable debería prever. ¿Alguien cree que se está dando una imagen de estabilidad y sentido común al mundo? ¿Conseguiríamos hoy unos Juegos Olímpicos o la sede de una editorial líder en español, por poner claros ejemplos?

Cataluña ha casi triplicado su PIB per cápita desde 1978. Su sanidad es una de las mejores del mundo pese a los recortes (como la del resto de España). Las calles están cuidadas y se puede andar por ellas con seguridad. Catalunya tiene sus cuatro capitales unidas por el AVE, un caso único. Uno de los mejores aeropuertos que puedo recordar. Dos puertos internacionales de primera clase. Educación gratuita. Y así un largo etcétera que se ha mantenido, milagrosamente más bien que mal, pese a una crisis global. Los catalanes que viajamos, si somos sinceros, debemos reconocer que para ser la cuna de un pueblo esquilmado y sometido, no hay muchos sitios (de capacidades similares) tan ordenados e impolutos como nuestro próspero territorio.

En este lugar privilegiado de la tierra por su patrimonio cultural y por su climatología, una Cataluña verdaderamente business friendly podría aspirar a ser un actor global en ciencia y en tecnología, en educación, en emprendeduría y en atracción de talento.

Mientras ganamos fama internacional gracias a grandes manifestaciones y llamadas a la insurrección, tecnologías disruptivas de todo tipo están eclosionando y van a cambiar el mundo en pocos años, con nuevos retos y grandes oportunidades. Una región con tanto potencial no debería perder enfoque en un proyecto político imposible que puede hacernos descarrilar del tren del progreso.

Por otro lado, muchos de los males seculares de España se encuentran también aquí y, por mucho que corra, dudo que Cataluña pueda escaparse de sí misma: corrupción, poca meritocracia, monitoreo asfixiante de la sociedad civil, falta de mecanismos de control político, dejación de los deberes de rigor fiscal (que consiste en gastar lo que se tiene y no lo que uno considera que debería tener) y sobre todo inexistencia de lo que llaman los anglosajones accountability, es decir, dar cuenta constantemente del dinero que se administra frente a los contribuyentes. ¿Puede alguien negar que todas esas lacras también existen, y bien asentadas, en Catalunya? ¿Quién puede pensar que desaparecerán con más y no con menos lío?

Hay mucho por mejorar, como los trenes de cercanías o el corredor mediterráneo. También es necesario mejorar el sistema de financiación y la solidaridad con otras regiones pobres. Algunos creen que hay que blindar la cultura y la enseñanza del catalán. Otros, que simplemente hay que mejorar la enseñanza (transferida hace treinta años y en el furgón de cola en Europa según el informe PISA).

Muchos pueden pensar que estas razones y un desencuentro de años con el Estado son suficientes para crear un nuevo Estado, pero dudo que alguien piense que lo son para avalar el riesgo real: el de una bronca monumental durante años. Y otras cosas todavía más importantes, como el desempleo, la desigualdad o la merma de las pensiones no parecen que se vayan a arreglar, sino más bien a empeorar, en una Cataluña no independiente (que no será), sino ingobernable y perdida en su laberinto.

En definitiva, en este ambiente tan exaltado, los catalanes podemos perder lo ganado durante treinta años en democracia. La historia enseña que la prosperidad y la concordia de los pueblos no es inmutable. Por ello, debemos reivindicar pragmatismo a nuestros gobernantes y obligarles a que lleguen a soluciones pactadas sin necesidad de incendiar calles y estadios.

Que se expliquen riesgos y límites a la población. Que se dialogue hasta la extenuación. Que se deje de mirar lo que pasó hace 300 años, para pensar sólo en la gente de hoy, en las familias y en su bienestar, en crear puestos de trabajo y ayudar a los más humildes. En atraer empresas, talento y riqueza.

Cataluña tiene 47 votos en el Congreso, la segunda comunidad con mayor representación parlamentaria. ¿Podemos pedir que se utilicen esos votos tras el 20-D para mejorar lo que sea posible? ¿Estamos todavía a tiempo de reclamar el espíritu de convivencia, sensatez y pacto que nos ha caracterizado tantas veces en el pasado?”.

Es evidente que el seny ya no se encuentra en el nacionalismo, sino entre los catalanes libres de esta ideología. Sr Artur Mas: sisplau, memoritzi el texte d’en Jaume Malet i reciti’l 100 vegades al Parlament o mentre juga al 3% amb la famiglia.

Dolça i assenyada Catalunya…

bastoncillo



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26 comentarios

  1. El del señor Malet es un artículo que dibuja una Cataluña interesada. Es decir “nos interesa permanecer en España por qué nos viene bien… Por ahora”. El verdadero discurso debería ser “si somos España, lo somos aunque ahora no nos venga bien”.

  2. Coincido totalmente con lo que han indicado más abajo Josep Lluís, Inmersión, etc. Veo mucho “sí pero no… no pero sí” en este articulo… Aprecio sus puntos positivos, pero me falta contundencia y que el autor se mojase un poco más.

  3. Un día de estos nos daremos cuenta de que los andaluces están manteniendo a una Cataluña pobre y que la cosa habrá cambiado sin que se percaten.

    ¿Qué dirán ese día esos que ahora piden eliminar la solidaridad entre territorios?

  4. ¿Quién dice qué? Un señor que nunca había protestado,a pesar de que el prusés lleva años en marcha.

    ¿Cuándo? Justo ahora, que la cosa se les ha ido de las manos al empresariado catalán y a cierto sector político, los mismos que creían que mucho antes de llegar a este punto Rajoy ya se habría rebajado a negociar los términos del chantaje.

    ¿Dónde? En La Vanguardia, un medio que hasta ayer mismo, hasta ayer por la mañana, ha estado promoviendo la secesión de Cataluña (¿de verdad alguien puede creerse que el cambio de orientación del Grupo Godó, una empresa viva gracias únicamente a la hipersubvención, la ha decidido realmente el Conde y no quien le está pagando?).

    ¿Y qué es lo que dice? Que la secesión no, porque es muy mala. Pero que seguir como estábamos, tampoco. Habla de «mejorar el sistema de financiación», de «soluciones pactadas» («Que se dialogue hasta la extenuación», «Hay mucho por mejorar, como los trenes de cercanías o el corredor mediterráneo»). Y hasta desliza tontamente, como quien no quiere la cosa, la palabra “blindaje”: «Algunos creen que hay que blindar la cultura y la enseñanza del catalán».

    Es decir, la célebre “tercera vía”, ¿nadie se está dando cuenta? ¿A ninguno de vosotros os escama esta sospechosa conjunción de circunstancias?

    Desconfiemos de artículos así, permanezcamos alerta. Porque en los próximos meses van a intentar metérnosla doblada; hacernos tragar un encaje constitucional aberrante que dinamitaría irreversiblemente nuestros derechos.

    • Coincido totalmente. Pero aun así la primera parte del artículo es impecable. Habiéndose publicado en el panfleto del conde, que sospechosamente ha dado un golpe de timón justo ahora que la cosa se pone fea, cabe pensar que pretende cubrir tres funciones:

      1- Hacer un guiño a los no separatistas publicando lo que hace tiempo que sabemos, aunque ellos han tenido buen cuidado en ocultarlo.

      2- Empezar a abrir los ojos a los suyos, por lo menos a los oportunistas y a los acomodaticios, que se han apuntado al carro para sacar beneficio o para no significarse. Así se bajará la presión de la olla y se amortiguará un poco el batacazo.

      3- Utilizar un hecho probable, la movilización de los adeptos en la calle, para incidir en el sempiterno diálogo, las concesiones y la aceptación del enfoque de los problemas que se da desde el nacionalismo.

      Lo que llama la atención es porqué este tipo de análisis no se han hecho mucho antes y cuando sí se han hecho han pasado desapercibidos en TODOS los medios (de los afines y subvencionados ya ni hablo). Y también que se apunten soluciones en clave de hacer concesiones cuando ya se sabe que eso no conduce a nada en el mejor de los casos, y en el peor nos ha traído a donde estamos.

    • Comparto punto por punto todo lo que dices. Por suerte tanto el PP como el PSOE van a tener que contar con C’s para gobernar y este partido no va a consentir mas rendiciones. Al contrario, va a intentar recuperar lo que el separatismo nos ha robado.

    • Ahí está el quid de la cuestión. Supongamos que una Cataluña independiente fuera económicamente viable y que los empresarios (catalanes y del resto de España) pudieran seguir haciendo tanto o más negocio como hacen. ¿Apoyarían la independencia? Me cuesta creer que no. El dinero sólo entiende de una cosa: de más dinero. Ni culturas, patrias, ni nada…

    • Felicidades , has desgranado perfectamente su mensaje. Nos están intentando engañar y, lo que es más probable, es que lo conseguirán, Matheus, porque empiezo a no tener todas conmigo con respecto a Ciutadans. Reconozco que Inés Arrimadas ha estado impecable en todas sus intervenciones, y que ha ganado muchísimo con el tiempo (y en muy poco tiempo), pero sigo con la mosca detrás de la oreja. No creo que nadie le quiera poner el cascabel al gato que, en mi opinión, consiste en tres puntos, fundamentalmente:

      1. Recuperar la educación en Cataluña.
      2. Recuperar la sanidad en Cataluña (en el caso de que sea necesario).
      3. Eliminar los privilegios fiscales del País Vasco y Navarra.

      Yo creo que no hay arrestos, aunque el tiempo lo dirá.

      Un saludo.

    • Voraelmar, como bien dices, las concesiones no son la solución. Los dolços ya lo sabemos y estamos un paso más allá de hacerlas. El problema es que los que nos gobiernan están desinformados, o no quieren ver la realidad. Como requisito previo para poder presentarse a las elecciones, deberían pasarse por DC durante unos meses, je je.

      Un saludo.

    • Hola Inmersión. Efectivamente los políticos no ven la realidad. En buena parte por falta de información pero también de capacidad de análisis para entenderla; es que hay que vivir aquí para entender lo que es ésto, amén de tener una edad para saber como ha evolucionado. Además están viciados por intereses partidistas; priman el partido por delante de los intereses de los ciudadanos, que muchas veces desconocen.

      La solución no va a ser fácil pero como bien dice pasa por recuperar la educación y acabar con los privilegios fiscales, no por crear otros nuevos.

      La sanidad merece un capítulo aparte. Por supuesto que hay que recuperarla, lo que se ha hecho con la sanidad en Cataluña es deleznable y canallesco. Se ha recortado drásticamente con el fin de privatizarla, siendo la propia conselleria quién ha dirigido la operación. Entre consorcios, fundaciones y centros concertados se ha ido reduciendo lo público derivando todo lo rentable hacia la actividad privada. Los mismos directivos y gestores responsables de los centros públicos y concertados son partícipes de los beneficios de la privatización que ya genera pingües beneficios. Hay periodistas que lo vienen denunciando desde hace tiempo (Alfons Quintà, Albano Dante…) y han contribuido a que se investigue la corrupción en sanidad (caso Innova, Reus…). Todo lo justifican en base a un supuesto déficit en la sanidad pública que se ha generado artificialmente por el procedimiento de reducir el presupuesto para dar la misma asistencia, advirtiendo además que el incumplimiento podía poner en peligro los paquetes de servicios. Es decir, que se pedía un imposible a sabiendas para utilizarlo como justificación de lo que vendría después, que han sido más recortes. No quiero extenderme mucho pero lo más perverso de todo es que se ha hecho de forma constante, prácticamente en la sombra, sin apenas oposición. Cómo la iba a haber, con los medios amordazados y todos bien entretenidos con el prusés.

      La dimensión del problema es terrible. Las consecuencias ya las estamos viviendo. Camuflan el aumento de las listas de espera cambiando los parámetros de control pero los datos de la propia Generalitat indican una disminución de la esperanza de vida. Y si los profesionales denuncian la situación los silencian rápidamente, como ha pasado hace poco en Valle Hebrón.

      En algún momento alguien tendrá que ocuparse de ésto.

    • Tiene usted toda la razón.

      Así que la solución, según este Jaime Malet es cumplir el chantaje de Pujol.

      Es decir, la independencia de hecho, que no de derecho, de Cataluña, la conservación del mercado español como colonia comercial privativa de Cataluña, la expulsión del castellano (o hablas catalán o te vas):

      “MAS DE LO MISMO”

      . Y espere que, dentro de poco, lo que han hecho en Cataluña va a comenzar en Valencia y en Mallorca, con las mismas técnicas, las mismas palabras y la misma financiación española.

      ¿No había alguien por ahí (el de desayuno con diamantes en el Palace de Madrid) que exigía para Cataluña la condición de Estado Asociado -como Puerto Rico lo es de Estados Unidos?

      Lástima que en Estados Unidos la colonia sea Puerto Rico y las fábricas estén en Estados Unidos,porque aquí, con la misma lógica habría que exigir que España sea Estado Asociado de Cataluña.

      Son gente como este Jaime Malet los que han creado todo el problema, al colaborar y hacer eco de los propósitos imperialistas de Jordi Pujol -no en vano los fieles ocupan todos los puestos clave, como la Cámara de Comercio de Estados Unidos en España-.

  5. Como certeramente observan Carlota, Inmersion y Josep Lluís Carod-Roboahora, el articulo tiene algunas sombras, que sin invalidar la argumentación principal que es incuestionable, hacen pensar que el Sr. Malet, más que un persona totalmente libre de nacionalismo, es alguien que simplemente no ha perdido el contacto con la realidad. Sin embargo me parece inteligente darle toda la repercusión posible, tanto a él como a todos los que sin criticar abiertamente el nacionalismo si se oponen claramente al fanatismo secesionista. Quizás puedan tener algún efecto en la parroquia nacionalista, sobre los menos idos al menos, porque a gente como Félix de Azúa, Boadella, Borrell o Ramón de España seguro que no los leen ni por error.

  6. Estamos perdiendo las fuerzas por unos tios que todo lo que dicen son mentiras…
    Es perder el tiempo…innecesariamente!!!
    Y agota!!!

  7. Nadie ha explicado las consecuencias reales de una hipotética independencia. Nadie. La realidad es que existen infinitas cosas de las que ningún periodista ni político habla, que harían inviable por destructiva, esa independencia… cosas pequeñas y simples, que nadie ha estimado mencionar, por ejemplo que pasa con los títulos universitarios, que pasa con las patentes, que pasa con la movilidad de los ingenieros o médicos, que pasa el pasaporte, que pasa con los precios de los alimentos básicos, que pasa con los militares catalanes al paro, que pasa con los años cotizados a la seguridad social, que pasa con el valor y precio de nuestras casa, que pasa con la lucha contra incendios forestales, que pasa con las unidades de inteligencia y terrorismo, etc, etc, etc… Animo a los periodistas a que hagan esa larga lista… que es interminable y perniciosa para el nacionalismo… una lista de acceso libre, que todos podemos leer…

    El gordo Junqueras y el loco de Artur Mas, no les explicarán nada de esto, queridos e ignorantes separatistas!!!!!!!!!!!

    La información real es el peor enemigo del separatismo. Ellos la combaten con las emociones, ya que la información real la tienen en contra. Luchar contra las emociones… ellos llevan 35 años adoctrinando emocionalmente al separatismo!!!!!

  8. Esta frase “rigor fiscal (que consiste en gastar lo que se tiene y no lo que uno considera que debería tener)” debería ser una constante el parlamento autonómico para dejar en evidencia el desastre de gestión de todos los gobiernos autonómicos de Cataluña.
    Yo creo que debería tener un sueldo de 5.000€ al mes pero gasto lo que me permite mi sueldo real, así que yo puedo pagar al farmacéutico no como otros.

  9. A este señor el vi en Espejo Público de Antena 3 y me dejó impresionado. Desde la tranquilidad, la sensatez… muy sosegado. Y aportando una información verídica y demoledora. Esto debería ser publicado en todas las áreas nazionalistas.

  10. «También es necesario mejorar el sistema de financiación».

    ¿Y qué tiene de malo el actual, qué le pasa? Es exactamente el mismo con el que otras muchas Comunidades autónomas consiguen funcionar a la perfección, dando unos servicios públicos de calidad, y manteniendo sus cuentas en orden y sin déficit. ¿Qué es lo que no le gusta de este sistema de financiación para Cataluña? ¿Ya estamos con el Sí pero no, Tal vez aunque quizás?

    Por cierto, yo llevo toda mi vida luchando contra el nazionalismo (incluso cuando era un crío, lo cual me reportó no pocas broncas con algunos compañeros del cole extremistas, y sobre todo con los directores, unos despreciables catalanistas de barretina vertical que nos obligaban a ponernos en pie y cantar Els Segadors bajo pena de severo castigo en caso de no hacerlo, o de sólo mover los labios simulando entonarlo), y en todo este tiempo a este señor Malet no le he visto nunca protestar. Y eso que el proceso separatista lo comenzó Pujol en 1980. Y es desde 2010 cuando Convergencia se ha quitado la careta y hecho visibles sus verdaderos propósitos, incluso para quienes no habían querido darse cuenta. ¿Ahora despierta?

  11. Sr. Malet.
    Esta claro se han realizado usos irresponsables de competencias delegadas a la autonomía de Cataluña, al margen de la escandalosa corrupción institucionalizada por la famiglia Pujol, atentando contra la libertad de opinión, de expresión y de educación, y adoctrinando a la ciudadanía con mentiras sobre neusrtra historia y banalizando la de España.
    Si algo hemos aprendido de esta situación es que es el momento efectivamente de dialogar y negociar…. como devolver algunas de estas competencias al Gobierno Central para garantizar los derechos fundamentales de los catalanes, salvaguardar nuestros impuestos y garantizar la seguridad del Estado, por supuesto en la defensa de las singularidades del pueblo catalán como hasta la fecha.
    Ese es el único camino para evitar ahora y en el futuro choques de trenes, medidas que deben ir acompasadas con una prensa libre/objetiva/veraz/responsable, una educación sin adoctrinamientos gratuitos y por supuesto la necesaria bonanza económica.

  12. Apreciado Jaime Malet:

    En primer lugar, felicidades por tu artículo. En el aspecto positivo, destaco un par de detalles: “grandes fechas históricas que se sucedan mes tras mes” (me viene a la mente la enésima manifestación de la ANC para reivindicar el apoyo de la CUP a la investidura de Mas) y “accountability, es decir, dar cuenta constantemente del dinero que se administra frente a los contribuyentes” (estaría muy bien conocer el detalle de la inversión de la Generalitat en propaganda del Régimen).

    También hay una parte que no me gusta nada, y sobre la cuál te podrías definir un poco más porque has sido totalmente ambiguo, y es cuando indicas que “Algunos creen que hay que blindar la cultura y la enseñanza del catalán. Otros, que simplemente hay que mejorar la enseñanza”. ¿Cuál es tu opinión? ¿Estás a favor de que el castellano siga considerado, a efectos prácticos, como una lengua extranjera, o prefieres un modelo trilingüe? ¿Conoces las multas lingüísticas? ¿Qué opinión te merecen?

    ¡Mójate un poco más, por favor, Cataluña lo necesita!

    Un saludo.

  13. Excelente artículo, sí señor.
    Pero, en lugar de “dejar de mirar lo que pasó hace 300 años” también se podría mirar, por qué no, lo que realmente pasó. No dar por supuesta la mentira nacionalista para luego pretender olvidarla.

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