Esto de la “sobirania” empieza a ser algo muy feo

La palabra sacramental del nacionalismo también es el talismán de los antisistema.

Sobirania

Algunos bancos desempeñaron un papel muy turbio en el inicio de la crisis. Sus directivos no hicieron sus deberes, miraron por su enriquecimiento y contribuyeron al estallido de la crisis financiera. Es normal que muchos nos hayamos sentido irritados por ello.

Pero todo en su medida. Para algunos de los manifestantes del 1º de mayo la solución es enviarnos a los soviets o a Venezuela. Utilizan una palabra muy familiar para el nacionalismo: “sobirania”. Eso sí, “total”. Quina por, pobrets.

Una mirada tranquila a la realidad nos enseña que quizás los hombres no somos gran cosa. No hemos elegido ni el momento de nuestro nacimiento, ni el de nuestra muerte, ni la lengua que hablamos, ni el país donde nacimos, ni nuestra estatura o color del cabello, ni las enfermedades que sufrimos o las alegrías y desengaños que nos acompañan; ni siquiera nuestro nombre. Apenas somos soberanos de nuestra vida. Por eso funciona bien el peixet de la “sobirania”: el voluntarisme, el triomf de la voluntat (se’n recorden de la pel.lícula de la nazi Leni Riefensthal?) és part del pensament màgic de les ideologies.

La història ens ha ensenyat que viure d’acord amb la realitat és molt més saludable que provar de construir paradisos a la terra que s’acaben transformant en inferns. Sobirania? La soberanía que funciona es la de la alegre vida familiar, el trabajo entregado, las amistades sinceras, la subsidiariedad de la acción política y los políticos dedicados al bien común. Lo demás es demagogia de prusés o antisistema.

Dolça i sobiranitzada Catalunya…

bastoncillo



Categories: El 27 ese, Huid del nacionalismo, Pensando bien

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7 comentarios

  1. Felicitats!!!!! article perquè alguns reflexionin.

  2. La única soberanía la da el dinero.
    Y el dinero lo da el trabajo (de trabajar todos los días, porque se come todos los días)

    Es curioso que los que están “contra el sistema”, viven “fuera del sistema”, pero quieren vivir “a costa del sistema”.

    El sistema somos todos. Y el parasitismo es un mal social que hay que erradicar.
    La virtud está en el trabajo, no en vivir del trabajo de los que trabajan.

    Ahora, estos odiadores quieren reventar la estabilidad social que crea nuestros puestos de trabajo y nuestro modo de vida.

    La envidia es muy mala consejera.

    Ps: si de verdad quieren vivir en un lugar donde haya “soberanía” sin “capital”, tienen cientos de países tercermundistas para elegir.
    Desgraciadamente en estos países lo que suele faltar son “gastos sociales” pagados por los trabajadores.
    Simplemente no existen.
    Por eso en estos países no hay parásitos sociales.

  3. Esta gente ha creado un lío de mucho cuidado, un lío de toda España y francamente es mejor vivir en un Estado consolidado (consolidado a través de los siglos por razones necesarias) que en una inestabilidad e impotencia permanente. Hay grandes retos mundiales en los que España está involucrada como casi todos los demás y aquí hemos rebajado la escala a un aldeanismo grosero que sólo conduce al caos, al enfrentamiento ridículo y al despilfarro de los recursos mientras las cosas se mueven por otras coordenadas que sí o sí se manifestarán tarde o temprano.

  4. Desgraciadamente…con ” ellos…NO hay nada que hacer…han decidido ser desgraciados…porque si nos damos cuenta…sus aspiraciones les hace ser infelices…
    Como decís…los seres humanos no decidimos ni el lugar de nacimiento, ni la familia, ni el idioma…
    Por lo tanto si lo único que podemos decidir es ser felices dentro de lo que el destino de cada uno…tenemos…perder el tiempo en luchas de patrias, soberanias…identidades…
    estar en estado de alerta…siempre…en pie de guerra…enemistándose con el vecino…es de ser muy desgraciado…
    Insolidario…egoísta pernicioso…en definitiva perder la vida…enfadado …
    Que triste!

  5. La soberanía individual, deseable, es contraria a los intereses de los ‘indepes’. Para ellos es SU soberanía, poder mandar en los demás desde las ‘estructures de estat’.
    “Te conozco, bacalao, aunque vengas disfrazao”, que dijo Confucio un dia que estaba sobrio.

  6. Una mirada tranquila a la realidad nos enseña que quizás los hombres no somos gran cosa. No hemos elegido ni el momento de nuestro nacimiento, ni el de nuestra muerte, ni la lengua que hablamos, ni el país donde nacimos, ni nuestra estatura o color del cabello, ni las enfermedades que sufrimos o las alegrías y desengaños que nos acompañan. Apenas somos soberanos de nuestra vida.

    Sabias palabras para reflexionar

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